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El rafting es, sin duda alguna, uno de los deportes de aventura outdoor estrella de los últimos tiempos. Muchos son los aficionados a esta práctica, cuyo nombre procede de la palabra inglesa raft (“balsa”), que buscan momentos de trepidantes emociones en el descenso en balsa a remo de ríos embravecidos. Hay hasta seis niveles de dificultad reconocidos por los asiduos al rafting: mientras que el primero sería el pertinente a navegaciones por ríos tranquilos, solo accidentados por pequeños remolinos y ocasionales rocas, el último de ellos enfrentaría a sus practicantes a ríos verdaderamente feroces y exigentes.

Para probar este deporte, no obstante, necesitarás contar con el cuidado y el tutelaje de un experto monitor que conozca bien las aguas por las que tú y tus compañeros de aventura pretendáis abriros paso. El incremento de la práctica de este deporte ha popularizado determinados lugares en el Pirineo, que se han especializado en la oferta  de este deporte de aventura: el rafting, que garantizan tanto el acceso a los ríos más propicios para una experiencia agradable y emocionante a partes iguales como el servicio de monitores avezados y buenos materiales para su realización.

Una de las zonas del occidente europeo más adecuados para la práctica del rafting son los Pirineos. En su costado ibérico hay notabilísimos puntos de obligada visita para todo el interesado en este deporte.

Los mejores puntos para practicar rafting en los Pirineos




El Pirineo andorrano

A escasa distancia de Andorra discurre un río paradigmático de la provincia de Lérida: el Segre. Es en su canal de la Seu d’Urgell donde tienen lugar varios de los eventos más importantes relacionados con el deporte que nos ocupa. Competidores internacionales se dan cita en este mismo lugar para medir su pericia a los remos. Sin embargo, con la compañía de un monitor incluso los niños, siempre que cuenten con más de nueve años de edad, pueden participar en actividades de remo en este canal.

El Pirineo catalán

En Lleida podemos mencionar dos ríos que la surcan y que sirven como emplazamiento para el recreo para numerosos asiduos a este deporte de aventura. En primer lugar, el Noguera-Pallaresa: esta vía fluvial ofrece a sus visitantes dos recorridos distintos (Llavorsí-Rialp o Llavorsi-Sort). Los dos presentan una dificultad media. Su recorrido durará entre dos horas y dos horas y media, y garantizará a los que lo lleven a cabo el espectáculo de una naturaleza exuberante, rebosante de belleza.

Por otra parte, el Noguera Ribagorzana, también en Lleida, ofrece unas tres horas de navegación a través de los doce kilómetros de aguas bravas que hacen de este río uno de los más respetados por los asiduos a los deportes de agua en el Pirineo.

El Pirineo de Huesca

En el río Ésera, en el Valle del Benasque podemos hacer mención a dos tramos: el de La Silla y el de Las Pirámides. El de La Silla puede realizarse en una actividad de en torno a dos horas de duración, siendo recomendable para neófitos (siempre con la tutorización de una persona o guía experimentado). En el caso del tramo Las Pirámides, la dificultad es ya media.

Por otro lado, el río Gállego del Valle de Tena lanza a quienes se atrevan a remontarlo un desafío mucho más abrupto, en forma de aguas bravas y adrenalina sin límites.

Los Pirineos son, pues, uno de los emplazamientos más importantes del rafting internacional, escenario tanto de pugnaces competiciones como de iniciaciones al deporte, así como de navegaciones por parte de aficionados que no pueden resistirse a los encantos naturales del norte de la Península. ¡Anímate tú a conocerlos!

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