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La situación del oso pardo en los Pirineos no es halagüeña. Por ello, la Generalitat de Catalunya, junto a la Unión Europea, han emprendido medidas como el proyecto PirosLIFE. Se trata de una iniciativa cuyo propósito es la recuperación del Ursus arctos en la montaña pirenaica.

¿Quieres conocer a fondo las circunstancias que envuelven a esta especie en peligro de extinción? ¿Amas la biodiversidad y te gustaría que la población de osos fuera más abundante? Aunque las noticias que nos llegan desde los Pirineos no sean del todo positivas, la apuesta por el oso pardo y por el enriquecimiento de la fauna autóctona revela esperanza.

Los pasos previos del proyecto PirosLIFE

El oso pardo desapareció del área pirenaica central en 1990. Seis años después comenzó una acción de refuerzo de especies procedentes de Eslovenia, similares a las que habitan en la cadena montañosa. Una acción que financiaron e impulsaron Francia, España y la Unión Europea en el seno del programa LIFE.

La controversia empezó a hacer de las suyas. Esta actuación provocó conflicto con la población local. A pesar de ello, la idea sigue su curso. Se esboza con la necesidad de implantar medidas y acciones que abogan por consolidar la presencia del oso pardo en los Pirineos. En este sentido, en un ambiente favorable y con la premisa de divulgar la especie hacia otras zonas de la cordillera y de Europa.




Cooperación y convivencia al amparo de PirosLIFE

Además de repoblar esta especie característica de los Pirineos, al abrigo del programa PirosLIFE han surgido diversas acciones. En este caso, para prevenir los ataques y favorecer que ganaderos y agricultores se sientan apoyados.

La coexistencia de sectores es uno de los pilares sobre los que se asienta el proyecto. De esta manera, el 40 % de sus fondos están destinados a esta función. El objetivo radica en recuperar el oso pardo como medio de diversificar la fauna y conservarla. Un propósito unido a la cohabitación con los lugareños, brindándoles sostén para una convivencia sana con el plantígrado.

Así, las actividades propias de la zona se mantienen al tiempo que el oso pardo recupera su estatus como especie peculiar del área pirenaica. Un animal de referencia, reclamo turístico, que podrás avistar gracias a su repoblación y reproducción.

De hecho, en el año 2016 se registraron 31 ejemplares, de los cuales 10 eran hembras con sus correspondientes crías y 5 machos. Con posterioridad, la población aumentó con el nacimiento de 12 oseznos, la cifra más alta de la historia desde que comenzó el proyecto de recuperación de esta especie.

La fauna salvaje podrá convivir, de este modo, con explotaciones agrícolas, ganaderas y apícolas de alta montaña. Es cuestión de enriquecer los bienes medioambientales sin perjudicar las labores oriundas.

Se ha demostrado que la presencia del oso pardo es compatible con las actividades propias de la zona, como ocurre en otras comunidades autónomas. Asimismo, existe una clara preocupación por la naturaleza por parte de la sociedad, que se ha enrolado en el ecoturismo.

El oso Goiat llega a la cordillera catalana y francesa




Un nuevo oso de origen esloveno ha incrementado la población de osos. Lo ha hecho desde el pasado mes de junio cuando fue liberado para dilatar la estirpe de Pyros. Este macho es el que ha encabezado prácticamente la procreación en el área central de los Pirineos.

¿El objetivo? Variar la línea genética del actual oso pardo, ya que la práctica totalidad de los plantígrados que existen son hijos o nietos de Pyros.

En definitiva, el plan PirosLIFE ha conseguido dar valor a la población del oso pardo, aunque aún queda camino por recorrer para que Pyros, Goiat y toda su alcurnia vayan en incremento. ¿Te atreves a visitarlos?

 

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