Encuentra más de Travesía.

Una publicación para pirineistas, montañeros y amantes de la aventura. Aires de altura en boletín semanal 🔥

Más de 14,000 suscriptores

    No spam. Nos dices adiós cuando quieras.

    Un mes cruzando los Pirineos en solitario: todo lo que llevo en la mochila para la HRP

    Pirineos y montaña 📩

    Aquí 🔥

    Este año cruzo los Pirineos por la Alta Ruta Pirenaica en total autonomía. Un mes caminando, abasteciéndome solo en los pueblos que tengo trazados en la ruta, sin coche de apoyo como el año pasado, y con poco más de 10 kg a la espalda.

    Dentro de esa mochila está todo lo que voy a necesitar durante 30 días. Hay decisiones que probablemente sorprendan, porque he renunciado a bastante comodidad para ganar ligereza. Al final te cuento si merece la pena.

    Habla con Lau y con otros que ya lo han hecho

    El sistema de Lau está hecho a su medida, y el tuyo tendrá que estarlo a la tuya. En la comunidad de Travesía Pirenaica compartimos listas de material reales, pesos, errores y aciertos de gente que está preparando o ya ha cruzado los Pirineos. Si estás montando tu mochila, es el mejor sitio para contrastarla antes de salir.

    👉 Guía GR11 + Comunidad

    El punto de partida: el año pasado pesaba 7.850 g

    Esta mochila la he montado a partir de la del año pasado, mirando qué me faltó y qué me sobraba. La comparación no es directa: el año pasado pesé 7.850 g, pero tuve el apoyo de Tony, que me hacía avituallamientos y me permitía repartir el peso.

    Este año no hay asistencia. Llevo la comida y todo lo necesario para 30 días desde el primer día. Y sí, mucha gente me dice: «Lau, envíate cosas por correos». No lo voy a hacer. Llegar en domingo, que esté cerrado, depender de que alguien me lo mande tal día… prefiero no tener ese dolor de cabeza. Lo llevo todo controlado y todo pesado. Si hay un error, va a ser exclusivamente culpa mía.

    La ropa: un solo outfit para 30 días

    Sí, has leído bien. Un conjunto y ya está.

    • Camiseta deportiva
    • Sujetador deportivo y pantalón corto deportivo
    • Un pantalón largo
    • Dos pares de calcetines de running ligeramente compresivos (los puestos y los de recambio)
    • La Sportiva Ultra Raptor de mujer

    La ventaja del verano es que puedes ir lavando la ropa a medida que la vas sudando y en poco rato está seca. Los calcetines los voy alternando: un día uno, un día otro, lavando sobre la marcha.

    Sobre el calzado: siempre he ido con las Akasha 2. Este año me recomendaron las Ultra Raptor, las compré, las probé, y para el tipo de ruta de este año van bastante bien.

    Lo que va por fuera de la mochila

    • Bastones
    • Gorro para el sol (allí las temperaturas son altas y hay que protegerse)
    • Crema solar: fundamental, imprescindible
    • Brújula
    • Gel antiinflamatorio (tengo una lesión crónica en el pie)
    • Daisy Chain y un mosquetón Petzl pequeño
    • Un mosquetón ultraligero de Fixe
    • Pinza y palo de selfie para la GoPro
    • El tubo de agua
    • Placa solar en la parte de arriba, con su batería externa ya preparada

    La placa solar lleva años conmigo. Es la que me permite ir cargando baterías sin depender de enchufes.

    El bolsillo exterior: todo lo que quiero tener a mano

    En una bolsa zip: el frontal, una batería externa con sus cables y dos enchufes. También el micrófono, porque iré documentando el día a día en redes con vídeos pequeños (los vídeos largos de la HRP salen a partir de septiembre).

    En el otro bolsillo:

    • Auriculares
    • Mechero
    • Un cuchillo ridículamente ligero, regalo de mi padre, con tenedor incorporado. No hace falta un cuchillazo: para cortar las cuatro cosas que compras por el camino, sobra.
    • Mi medicación
    • Pastillas potabilizadoras
    • Ibuprofeno y paracetamol
    • Una manta térmica

    Un consejo importante si tomas medicación crónica: divídela en tres puntos. Yo llevo una parte en el botiquín, otra en el bolsillo externo de la mochila y otra encima, en la riñonera. Si pierdes la mochila, no lo pierdes todo.

    La riñonera: mi cocina en marcha

    Siempre llevo riñonera. En la parte grande va la bolsa de hidratación de medio litro: aquí es donde mezclo el agua con los hidratos solubles y voy comiendo mientras camino.

    También llevo:

    • La chuleta de toda la ruta: todas las etapas con sus avituallamientos, dónde hay pueblos, dónde puedo coger agua, dónde hay zonas delicadas
    • Otra manta térmica
    • Más pastillas potabilizadoras
    • Mi medicación
    • Chicles antiestrés (de vital importancia)
    • La comida de picoteo: frutos secos, plátano deshidratado, cosas pequeñas que pueda ir comiendo sin parar a abrir y cerrar la mochila

    Material de seguridad: la novedad de este año

    Lo primero que aparece al abrir la mochila es el casco. El año pasado no lo llevé; este año sí.

    La mayoría de gente que cruza los Pirineos no lleva casco. Yo he decidido llevarlo porque voy a pasar por zonas bastante técnicas y porque ya tengo la experiencia de despeñarme en Coma Pedrosa, en Andorra. Prefiero llevar un poco más de peso y vigilar más la seguridad. Junto al casco van la Daisy Chain y un par de mosquetones. Así evitamos tragedias.

    Las capas: cada pieza tiene que servir para varias cosas

    Todo viene en bolsas estancas.

    • Chaqueta de plumas (Decathlon). Finita. Para la época del año en la que voy, y combinada con lo demás, tengo suficiente.
    • Chaqueta Marmot: un Gore-Tex fino de una sola capa. Para la lluvia y, si las temperaturas bajan mucho de noche, como capa extra.
    • Fular para el sol. No pesa nada. Lo vas mojando en los ríos y te lo pones por encima: hace la diferencia.

    La filosofía es esta: no llevo una pieza para cada cosa. Cada pieza tiene que dar varios servicios.

    El botiquín: para mí va al mismo nivel que la comida

    Llevo una Forclaz de 37 litros que me ha prestado Tony. Es antigua y pequeña, pero cómoda y suficiente. El botiquín va siempre a mano.

    Dentro llevo escrito en un papel la patología que tengo, la medicación que tomo y dónde está esa medicación en caso de necesidad, junto con el nombre de mi persona de contacto y dos números de teléfono. Si algo pasa y no puedo hablar, esa información está ahí.

    El contenido:

    • Tapes ya cortados a medida para reforzar el tobillo lesionado y la rodilla si hace falta. Aviso: esto te lo tiene que enseñar un profesional. Si los colocas mal te puedes hacer mucho daño.
    • Gasas y vendas
    • Más pastillas potabilizadoras
    • Cloroxina
    • Otra manta térmica (van tres en total, repartidas)
    • Dos velas. Pesan poco y dan unas 4 horas de autonomía cada una. Manta térmica y velas hacen el tándem perfecto en caso de frío o hipotermia.
    • Lentillas. Después del accidente de Coma Pedrosa, donde perdí las gafas, no vuelvo a salir sin ellas.
    • Una batería externa ultraligera, ya montada y lista para enchufar. El año pasado cometí el error de quedarme sin batería en uno de los días más épicos, un día de 43 km que terminó en Candanchú: un derrumbamiento me impidió seguir y eran las once de la noche.
    • Un mechero, porque nunca se sabe y con las velas hace falta.

    La pernocta: dormir sin saco

    En la bolsa estanca grande, la que solo abro por la noche, va todo lo de dormir:

    • Camiseta térmica
    • Pantalón térmico
    • Pebucos de pluma (hechos por mí en casa)
    • Buff
    • Un saco de emergencia ultraligero, por si toca bivac
    • Una funda de saco de Gore-Tex

    No llevo saco de dormir. Es una decisión de estrategia de peso. En lugar del saco de plumas, duermo con la ropa: la chaqueta de plumas, el Marmot y un pantalón de plumas de Nature Hike. La funda de Gore-Tex me da al menos esa sensación de confort que da el saco.

    También aquí va la higiene: cepillo y pasta de dientes, copa menstrual, salvaslips y toallitas. Los paquetes los llevo pequeños y los voy reponiendo en los pueblos.

    Acceso rápido y agua

    Por la cremallera externa llevo lo que necesito sin desmontar nada:

    • Chubasquero y pantalón de chubasquero
    • El Polycro (grandísimo invento)
    • La tienda: llevo una Naturehike pero no completa, solo el habitáculo exterior. Pesa 500 g y su función de protegerme la cumple.

    Para el agua, este año he hecho un cambio que para mí es un 10. Hasta ahora llevaba cantimploras Quechua de 98 g cada una. Este año llevo dos botellas vacías de Aquarius de litro y medio: 38 g cada una. Una a cada lado, por dentro. A una le he puesto un pitorro para ir bebiendo en marcha.

    En una llevo agua normal; en la bolsa de hidratación de la riñonera, los hidratos.

    La alimentación: lo que más quebraderos de cabeza me ha dado

    Para mí la alimentación va al mismo nivel que la seguridad, y este año era el problema más difícil: estar bien nutrida, sin perder nutrientes, con el mínimo peso posible.

    Este año me abastezco en los pueblos que encuentro por el camino, pero hay tramos de cinco o seis días seguidos sin pueblo. La solución tiene tres patas:

    1. Hidratos de carbono solubles

    Dos kilos de hidratos en polvo, 100% carbohidrato, sin sabor. 50 g equivalen a 100 calorías. Los reparto en bolsas zip de 250 g, porque el equilibrio de peso dentro de la mochila es importantísimo.

    El sistema es simple: cargo la bolsa de hidratación de medio litro con 100 calorías dentro y voy bebiendo mientras avanzo. Como sin esfuerzo y sin parar. Teniendo en cuenta que voy a consumir una media de 3.000-4.000 calorías al día, esto me permite ir cubriendo sobre la marcha.

    2. Batidos

    Son mi comida principal, la que garantiza que no me falten nutrientes haga lo que haga. He comprado cuatro sabores (vainilla, chocolate blanco, café con leche y fresa) para ir combinando, porque es algo diario y el aburrimiento pasa factura.

    El cálculo: un batido al día más una porción de hidratos me sirve como complemento de la comida que voy comprando en los pueblos. Cuando toque tramo largo sin avituallamiento, doblo la dosis: dos batidos y una ración de hidratos. El batido de después de la actividad es obligatorio: es alto en proteína y hace de recuperador.

    3. Suplementos

    Esta es la primera travesía en la que tiro de suplementación. Todo en pastillas, nada de botes:

    • Creatina por la mañana con el desayuno (30 dosis, la dosis recomendada de 3 g)
    • Sales minerales con zinc y otros minerales (90 comprimidos, 3 al día)
    • Cafeína en cápsulas, una al día, aunque no todos los días hace falta (30 comprimidos). Sustituye al C4 que uso en travesías cortas: como ya llevo los minerales en las sales y los nutrientes en la comida, solo necesito la cafeína.
    • Magnesio, dos comprimidos por la noche antes de dormir, para la recuperación muscular (60 comprimidos)

    Un detalle que me ha salvado la organización: reparto cada suplemento en tres bolsitas pequeñas, colocadas en zonas distintas de la mochila para equilibrar el peso. Y dentro de cada bolsita meto su chuleta: «bolsita 1 de creatina, 30 unidades». Así sé exactamente si me he saltado una toma.

    Entonces, ¿merece la pena ir tan ligero?

    La mochila pesa poco más de 10 kg, de los cuales 4 kg son peso variable (comida, sin contar agua). Calculo que al entrar en el Pirineo Central habré consumido parte de ese peso.

    Ventajas

    • Fatigas menos y vas más rápido
    • El desgaste calórico es inferior
    • Cuando toca comprar en un pueblo, la cantidad es mucho menor que la de alguien que no lleva complementos nutricionales: donde no llego con alimento sólido, llego con los polvos
    • Y al final están los pueblos para darse el gusto. Mi intención en cada avituallamiento es comprar y comer allí mismo hasta el siguiente

    Inconvenientes

    • No tienes el confort de una esterilla hinchable
    • Ni zapatillas para descansar
    • Ni ropa limpia, ni ropa fresca de recambio

    Son cosas que cada uno elige según su tolerancia a la incomodidad. Hay gente que prefiere ir más cómoda; yo dejo el confort atrás y me quedo con la ligereza. A mí así me va bien. Entreno todo el año y tengo la espalda preparada para llevar carga.

    Esta mochila está hecha a medida para mí. Si algo de lo que llevo te sirve para mejorar la tuya, perfecto: para eso lo cuento.

    Un último cambio respecto al año pasado: no voy a ir grabando día a día. No fue un error el año pasado, aprendí muchísimo, pero me merece la pena cambiarlo para poder aprovechar las horas de sol caminando. Los vídeos de la HRP salen a partir de septiembre.

    Salgo en agosto. Espero haber hecho bien los cálculos.