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    Preparación mental para una travesía larga: lo que aprendí abandonando el GR11

    Pirineos y montaña 📩

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    Hace exactamente un año salí con un sueño: cruzar los Pirineos a pie por el GR11. Había entrenado. Había planificado. Había preparado el material. Me había esforzado durante meses.

    Pero había algo para lo que no me preparé: el estado mental.

    Este artículo no va sobre aquella derrota. Va sobre todo lo que he tenido que cambiar para volverlo a intentar.

    Abandonar no es el final de la historia

    Casi nadie cuenta esta parte. Se publican los resúmenes de las travesías completadas, no las que se cortan a mitad. Y sin embargo abandonar es una de las experiencias más comunes en una travesía larga, y una de las que más enseña.

    En la comunidad de Travesía Pirenaica se habla también de esto: de los días malos, de las decisiones de retirada, de cómo se vuelve. Si estás preparando la tuya, merece la pena leer a gente que ya ha pasado por ahí.

    👉 Guía GR11 + Comunidad

    De dónde venía

    La idea de cruzar los Pirineos a pie me vino allá por 2020. Me hacía muchísima ilusión, así que tomé la decisión y empecé el largo camino de preparación: meses trabajando, entrenando, estudiando los mapas, preparando la ruta, trazando cada track, dibujando alternativas para tener escapatorias.

    Y luego, el desafío.

    Salí desde Hondarribia. Dormí en el faro con toda la ilusión del mundo por completar aquella travesía. Y las primeras semanas fueron estupendas. Iba maravillosamente bien.

    Pero algo se torció.

    Dónde se rompió

    Cuando entré en el Pirineo central, tanta piedra me desgastó emocionalmente. A eso se sumó el desgaste hormonal que muchas mujeres arrastramos y que en una travesía larga no se puede ignorar.

    «La decisión más correcta que puedo llegar a tomar es la de parar aquí.»

    Eso fue lo que dije. Y paré.

    Cuando llegué a casa me sentí defraudada conmigo misma. Me di cuenta de que toda aquella preparación no me sirvió de mucho, porque faltó el punto clave: mi mente.

    Antes pensaba que la preparación física lo era todo. Antes pensaba que la alimentación lo era todo. Y no. Se puede llegar con las piernas perfectas y que la cabeza diga hasta aquí.

    Lo que cambio este año

    Este año no quería repetir exactamente la misma travesía. Este año lo intento por la Alta Ruta Pirenaica, y la preparación es distinta en cuatro cosas.

    1. La cabeza va primero

    Los entrenos siguen ahí, pero no con la misma intensidad. Lo que estoy preparando de verdad este año es el estado mental. Es lo que más me preocupa, porque hasta que uno no está en el campo de juego no sabe cómo se va a desarrollar la travesía.

    2. Sin soporte

    El año pasado tuve el apoyo de Tony, que me iba haciendo avituallamientos. La mochila pesó unos 7,7 kg y llevaba saco de dormir.

    Este año voy en autosuficiencia completa. La mochila va a pesar unos 10 kg, y de esos 10 kg, cuatro son comida para 30 días.

    3. Otra estrategia de alimentación

    El año pasado llevé los batidos de Jumbo. Este año no: son muy pesados, porque están hechos mayoritariamente con harinas.

    Llevo meses trabajando la estrategia alimentaria con un objetivo doble: reducir el peso al máximo y que el cuerpo no tenga ninguna carencia. La base son suplementos alimentarios y batidos que aportan la nutrición necesaria para que la musculatura no falle.

    4. Otro formato de grabación

    El año pasado grababa, editaba y publicaba cada etapa al final del día. Eso me impidió optimizar las baterías, y fue también uno de los motivos por los que la cabeza acabó diciendo basta.

    Este año el formato cambia: vídeos semanales, publicados al volver de la travesía. Así aprovecho al máximo las horas de luz para caminar, que es a lo que he venido.

    Otros cambios en el material

    • Sin saco de dormir. Duermo con la ropa, incluido un pantalón de plumas.
    • La tienda, a medias. Llevo solo el habitáculo exterior; el interior se queda en casa. El peso baja a 500 g.

    Más adelante haré un vídeo específico con todo lo que llevo en la mochila para hacer la HRP en autosuficiencia total.

    ¿Por qué la HRP y no el GR11 otra vez?

    La HRP es más salvaje, más técnica, más arriesgada.

    No me da miedo. Considero que voy preparada para ella.

    Y no estoy buscando una revancha contra la montaña. Estoy buscando una revancha hacia mí misma.

    El año pasado aprendí que la montaña no siempre te deja pasar. No sé si llegaré al final. Pero sé una cosa: la persona que empieza este viaje no es la misma que abandonó hace un año.

    Casi nadie cuenta esta parte. Se publican los resúmenes de las travesías completadas, no las que se cortan a mitad. Y sin embargo abandonar es una de las experiencias más comunes en una travesía larga, y una de las que más enseña.