El desafío más común que enfrentan las personas con las que hablo, en cuanto a sus propósitos de vida activa y sana, es cómo incorporar la aptitud física a sus vidas. Saben que tienen que hacer algo para ponerse en forma, pero realmente no saben cómo hacerlo. Puede ser desalentador debido a la abundancia de información que existe. Tanto que quizás no sepa por dónde empezar.

Nuestra sociedad nos rodea de tantas opciones de alimentos, la mayoría de ellos procesados y poco saludable, que es fácil dejarse llevar por una alimentación cada vez más discutible, que no nos ayuda a sentirnos sanos. Además, nuestros trabajos diarios son menos físicos que hace 100 años, así que tenemos estilos de vida más sedentarios. Sabemos del beneficio de hacer ejercicio regular y de llevar una alimentación saludable. Sin embargo, la mayoría de nosotros no sabemos por dónde empezar.

Entonces, ¿por dónde empezamos? O es la pregunta…: ¿cómo comenzamos?

Si llevas una vida muy sedentaria, y el ejercicio en tu vida simplemente nunca existió, te recomendamos que lo primero que debes hacer es consultar a un médico y obtener la aprobación para comenzar a hacer ejercicio. Tu médico también puede brindarte algunos consejos útiles.

Ahora que ya tenemos claro que queremos un cambio en nuestras vidas, más activas y saludable, intenta estas 5 cosas para ayudarte a comenzar:

1. Toma la decisión de comenzar a realizar ejercicio y comer bien

Tomar la decisión de hacer algo proporciona una forma de compromiso con uno mismo. Decidir que necesitas cambiar el comportamiento crea nuevas posibilidades. Cuando te dices a ti mismo “necesito ponerme en forma”, significa algo. Deberías mentalmente contestar a estas preguntas: ¿cuándo puedo entrenar? ¿Qué ejercicios debo hacer? ¿Qué alimentos debería comer? Hazte pensar en el compromiso que acabas de hacer. Solo entonces puedes abandonar el pasado y tomar medidas para seguir adelante.

2. Escribe lo que haces

Necesitas una referencia que sea realista con respecto a tu actividad semanal. Escribe todo lo que haces durante la semana. Esto debe incluir horas de trabajo, horas de viaje, ratos de ocio, las actividades con su hijo o hija y cualquier otra cosa que se te ocurra. También debes incluir lo que haces los fines de semana. Debes hacer una lista para cada día de la semana. Este es el por qué.

Algunas personas establecen metas importantes, como entrenar durante 2 horas al día. Esto puede deberse a un viejo refrán, “más es mejor”. Sin embargo, éste no es el caso. Conocer tu agenda te ayudará a establecer metas realistas y te ayudará a encontrar algunas horas a la semana para comenzar a hacer ejercicio. Tendrás una perspectiva visual de lo que puedes y no puedes hacer con tu rutina.

3. Infórmate

La mayoría de las personas no tienen suficiente información antes de comenzar un programa de ejercicios. Entonces, ¿cómo obtenemos la información que necesitamos? La buena noticia es que vivimos en la era de la información. Aprovecha tu motor de búsqueda favorito y aprende un poco sobre el estado físico y la nutrición. Sin embargo, no te excedas y pierdas el enfoque. Encuentra una fuente de información que te guste y toma notas. Encuentra los entrenamientos y consejos de nutrición más sencillos y fáciles. No te excedas con la información.

Una opción es contratar a un entrenador personal durante algunas sesiones para ayudarte a comenzar. Si te apuntas a un gimnasio, suele haber una persona encargada de asesorar a los usuarios del mismo. O apúntate a un grupo que desarrolle alguna actividad que te motive. Actualmente la oferta es enorme en todas las ciudades y lugares.  Todo ello es una manera de comprometerte con tu programa de ejercicios. Acceder a un profesional tiene el objetivo de mostrarnos los conceptos básicos sobre el ejercicio y la alimentación más saludable. También puede ser más seguro aprender cómo realizar los ejercicios (especialmente si no ha hecho ejercicio por un tiempo) con el consejo de un especialista.

4. Crear un plan sencillo y establecer metas realistas

¡Siempre sencillo! Seguir un plan sencillo en un horario agitado es mucho más fácil que seguir un plan elaborado. Debes tener un plan de los días que deseas hacer ejercicio y un objetivo para cambiar tus hábitos alimenticios durante las próximas semanas. Por ejemplo, voy a entrenar durante media hora durante 3 días esta semana. Comeré un poco menos cada comida. Sencillo es el éxito

5. Ejecuta el plan

Ahora que tienes un plan, todo lo que tienes que hacer es seguirlo. Este es otro gran paso. Debes ver tu plan todos los días al despertar. Necesitas estar mentalmente preparado para el gran día que te espera. Tener tu agenda diaria a mano te ayudará a alcanzar tus metas para el día. Cuando completes tu entrenamiento del día, resáltalo o elimínalo de tu lista. Te mostrará que lograste algo para tu bien. No importa lo que hayas realizado, éste será el paso más difícil (y más gratificante).

Espero que estas cosas te ayuden a comenzar una nueva vida más saludable y activa, de buena forma física y mental. La vida está llena de decisiones, conocer tus compromisos, obtener información, planificar y ejecutar. Prueba estos enfoques y verás que tener tu propio programa de entrenamiento y nutrición no es tan complicado como crees.

 

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