Cueva de Zugarramurdi

Zugarramurdi / Foto: A1AA1A (Wikimedia commons)
Zugarramurdi / Foto: A1AA1A (Wikimedia commons)

Sorginen Leizea o Cueva de Brujas, es el nombre con el que se conoce al conjunto de cuevas situado a las afueras de Zugarramurdi, pequeño pueblo del Pirineo occidental navarro. Una macabra tradición relaciona este monumento natural con la práctica de brujerías, donde en un Auto de Fe llevado a cabo por la Inquisición española en 1610, condenaron a la hoguera a 11 personas acusadas de practicar la hechicería en las cuevas.

Verdad o leyenda, lo cierto que que las cuevas de Zugarramurdi poseen una impactante belleza. Aunque no tienen las esperadas estalactictas, estalagmitas, ni pinturas rupestres, un arroyo subterráneo las surca. La tradición dice que este curso de agua, llamado arroyo Orabidea, nace en el mismísimo infierno. En euskera, lo llaman “Infernuko erreka”. El río logró excavar un túnel de 120 metros de largo y alturas de más de 12 metros.

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Ruta de la brujería

Zugarramurdi está incluido en la Ruta de la Brujería. La historia cuenta que hasta el siglo XVII, era frecuente la celebración de akelarres dentro de las cuevas. Incluso las leyendas señalan que eran frecuentes los rituales paganos que contaban con la presencia del diablo.

Harto de recibir constantes denuncias de brujerías, el Inquisidor Valle-Alvarado llevó 40 sospechosos a Logroño. De estos, el Tribunal de la Inquisición condenó a 11 a morir en la hoguera. Cinco de estas personas se encontraban ya fallecidas al momento de la condena, por lo que fueron quemados en esfinge. En la entrada de la cueva, un cartel recuerda los nombres de esas personas.

Para rememorar este pasado, cada 18 de agosto se celebra en Zugarramurdi el tradicional “Zikiro Jate”. Es una comida popular a la que asisten unas 800 personas y el plato principal es cordero asado en estacas.

Zugarramurdi

Este pequeño pueblo está rozando la frontera. Con una población de poco más de 200 habitantes, otro de los atractivos que posee es el Museo de las Brujas. Aquí, sus pobladores quisieron recordar los procesos de la Inquisición, y mostrar cómo era la sencilla vida de sus pobladores en el siglo XVII.

El espacio se inauguró en julio de 2007. Es un sitio para contar las historias de las víctimas de la ola inquisitorial que recorrió el país, velada entre las imágenes folclóricas que muestran a las brujas como seres capaces de realizar cosas inverosímiles.

Para arrojar más luces sobre las brujas, los visitantes podrá disfrutar del audiovisual «La caza de brujas», basado precisamente en los procesos de la Inquisición.

Otro paseo que puede realizarse es el Sendero de las Cuevas, que une a las de Zugarramurdi con las de Urdazubi/Urdax y Sara. Discurre entre prados y bosques, con muy poca dificultad, a lo largo de 6,75 kilómetros. Está señalizado con un caballo pintado de azul.

Recomendaciones

Las cuevas poseen escaleras en muchas partes. El acceso con sillas de ruedas o carritos para niños no está recomendado. Para acceder a las cuevas hay que llegar al menos media hora antes de la hora del cierre.

Los horarios variarán de acuerdo a la temporada, por lo que es conveniente chequearlos antes de acudir al sitio. Otra indicación es que no se permite la entrada de perros u otras mascotas a las cuevas.