3 vías ferratas del Pirineo catalán que no te puedes perder

Senderos verticales, caminos equipados, vías cordata, trekkings aéreos… etc. Las vías ferratas están de moda y se han convertido en una especialidad de montaña apta para todos los públicos.

Estas rutas se desarrollan en terrenos naturales de aventura, generalmente con un carácter aéreo y vertical, lo que implica el uso de material técnico y cierta formación específica dependiendo del nivel de la vía.

Las vías ferratas son itinerarios de montaña equipado con diferentes elementos de apoyo como anclajes, escalones, pasarelas, puentes tibetanos, puentes nepalís, cadenas, tirolinas y presas artificiales, entre otros, que facilitan la progresión en terrenos verticales o expuestos. Se encuentran protegidas total o parcialmente con un cable, el cual tiene la función de evitar que el deportista caiga y, solo en caso necesario, cogerse a él. Se requiere arnés de escalada, disipador, cabo de descanso, guantes y casco para garantizar la escalada de forma segura.

Se dice que en 1492 el capitán Antoine de Ville alcanzó la cumbre inaccesible del Mont Aiguille, en Francia, con la ayuda de unas escaleras. Años más tarde, en 1843, la ruta normal al pico Hoher Dachstein (2.996 metros), en Austria, fue equipada con un cable para facilitar el acceso a los montañeros.

Sin embargo, la que se podría considerar la primera vía ferrata, sería la arista Oeste de la Marmolada a La Punta di Penià de 3.343 metros. A principios del siglo XX, hacia el 1903, ya contaba con tramos de cable y clavijas para facilitar la escalada.

Las vías ferratas más conocidas tienen su origen en la Primera Guerra Mundial, en las Dolomitas, entre los años 1914-1918, cuando se instalaron por la necesidad de situar emplazamientos de artillería y vigilancia entre Italia y Austria.

La graduación de una vía ferrata viene dada por varios factores.

  • Dificultad técnica de las secciones: la inclinación (vertical o extraplomada) y el tipo y número de agarres existentes, es lo que indica que un itinerario sea más atlético que otro.
  • Longitud de la vía: cuánto más larga, mayor esfuerzo, lo que puede hacer más complicado superar los tramos atléticos.
  • Factor psicológico: la majestuosidad del entorno que nos rodean y la sensación de vacío influyen directamente en el nivel de exigencia mental.
  • Aproximación: una aproximación larga generará un desgaste físico adicional.

El Sistema Hüsler (Alemania), clasifica las vías ferratas mediante una letra K (de Klettersteig, que significa vía ferrata en alemán) seguida de un número que indica el nivel de dificultad:

  • K1 – FÁCIL: Sin grandes dificultades. Pasos protegidos con cable/hierros.
  • K2 – MEDIO: Tramos verticales con escalones/barras metálicas.
  • K3 – BASTANTE DIFÍCIL: Tramos verticales que requieren material de seguridad obligatorio.
  • K4 – DIFÍCIL: Exige fuerza de brazos. Apoyos pequeños para pies y manos.
  • K5 – MUY DIFÍCIL: Tramos muy vertical. Requieren experiencia en escalada y buena fuerza de brazos.
  • K6 – EXTREMADAMENTE DIFÍCIL: Requieren mucha fuerza de brazos. Se recomienda el uso de pies de gato.

Y ahora que ya conocéis lo básico sobre las vías ferratas, os presento tres rutas chulísimas que no os podéis perder. ¡Vamos a descubrirlas!

Vía Ferrata Teletubbies Olmo Soler

Dificultad: K2; Longitud: 1,5km; Desnivel: 127m; Desplomes: 0;

Se trata de una vía ferrata muy asequible para todos los públicos, incluso para familias con niños. Al tener dos tramos bien diferenciados y con posibilidad de escape entre uno y otro, es ideal para experimentar primeras sensaciones en el mundo vertical de las ferratas.

Se encuentra en un paraje que sin duda deja fascinado a cualquiera, con vistas al famoso desfiladero Congost de Montrebei (Lérida) y al pantano de Canelles. Sólo por las vistas, ya bien merece su visita.

La vía combina un primer tramo más vertical con algunas presas artificiales, cadenas y una escalera, terminando en la bonita cresta de Teletubbies, desde la que tendremos impresionantes vistas al pantano. Desde allí, la ruta continúa (con opción de salida) subiendo por el camino equipado Olmo-Soler, un camino equipado con cadenas y algunas grapas que poco a poco va ganando altura hasta llevarnos a la misma ermita de la Pertusa, desde donde podremos observar el Congosto de Montrebei y las paredes de Cataluña y Aragón.

OJO! Recientemente se ha regulado el parking y es necesario reservar plaza con antelación en el parking de la Pertusa.

Os dejo aquí el enlace:

https://app.appsmartpay.com/services/aparcament-ager-la-pertussa/booking

Vía Ferrata Paret de les Arcades

Dificultad: K3-K5; Longitud: 2km; Desnivel: 74m; Desplomes: 1 (opcional);

Esta vía ferrata se encuentra situada en la comarca del Pallars Jussà, cerca de la población de Cellers y sobre las aguas del pantano del Congost de Terradets.

Ofrece un recorrido muy variado, con flanqueos horizontales, puentes, tramos verticales, desplome y hasta un divertidísimo péndulo con un salto al vacío… ¡pura adrenalina! (Desplome K4+/K5 opcional).

Se trata de una ferrata de graduación K3, pero muy accesible también, aunque algo más técnica que la anterior. Aquí tendremos que hacer algo más de fuerza de brazos y probar nuestras habilidades pasando puentes y lanzándonos en el péndulo, que es totalmente opcional.

Con unas vistas preciosas, ¡bien merece su visita!

Vía Ferrata Salt del Botanal

Dificultad: K3/k5; Longitud: 2,5km; Desnivel: 327m; Desplomes: 2 (opcional);

Nos desplazamos al pueblecito de Alins, en pleno corazón del Pirineo, en el Pallars Sobirà.

La vía ferrata del Salt del Botanal se encuentra en un entorno de alta montaña, rodeada de un paisaje incomparable con hermosas vistas al Pirineo.

Su graduación depende del itinerario escogido, puede ser K3 o K5. Si optamos por la opción K5, tendremos que realizar un desplome muy exigente; si optamos por la opción K3, podremos hacer un ascenso más relajado aunque también muy técnico.

Se trata de una vía con pasos atléticos de escalada y alguna que otra placa vertical a superar. Además, nos enfrentaremos a un puente aéreo (opcional) de 50 metros de longitud, con unas vistas al Pirineo que quitan el aliento ¡!

En definitiva, una vía ferrata espectacular con un recorrido que combina el excursionismo y la escalada.

El retorno hasta el parking es una bonita excursión desde el mirador del Salt del Botanal, que coincide con el camino de bajada de las fallas en la tradicional noche de Sant Joan!