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    Las rutas de montaña europeas que merecen el viaje. Y cómo llegar sin arruinarse en el intento

    Kings House - De camino a Fort William, Fort William, Escocia / Foto: Krisjanis Mezulis (Unsplash)
    De camino a Fort William, Fort William, Escocia / Foto: Krisjanis Mezulis (Unsplash)

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    Hay lugares en Europa donde el trekking es otra cosa. Más salvaje, más silencioso, más antiguo. Este es el mapa que nadie te da cuando empiezas a mirar más allá de casa.

    La primera vez que alguien llega al valle de Ötztal, en el Tirol austriaco, entiende que hay un antes y un después. No es una cuestión de altitud ni de kilómetros. Es que el paisaje tiene una escala diferente. Los glaciares todavía existen. Los refugios llevan abiertos cien años. Y los senderos, perfectamente señalizados, van donde uno quiere ir.

    Europa tiene «gemas» de montaña así en muchos de sus rincones (lo que hay que conocerlos). Lugares que no salen en las listas de los diez destinos más instagrameados, pero que los que saben, saben.

    A veces, el problema no es encontrarlos. Es animarse a ir. Y parte de ese freno tiene que ver con no saber bien cuánto cuesta ni cómo se organiza el transporte. Aquí hay una guía honesta sobre cómo ahorrar en transporte cuando tienes que viajar que resuelve esa parte. El resto lo resuelve este artículo.

    Los Dolomitas: donde la roca es el espectáculo

    El noreste de Italia tiene algo que los Alpes suizos o franceses no tienen: color. Las torres de dolomita al atardecer se vuelven naranjas, después rosas, después casi rojas. El fenómeno tiene nombre propio, enrosadira, y quien lo ha visto una vez entiende por qué esta zona es Patrimonio de la Humanidad.

    La Alta Via 1 y la Alta Via 2 son los dos grandes travesías de la zona. Rutas de varios días que conectan refugios históricos, algunos con más de un siglo de historia, atravesando paisajes que parecen diseñados por alguien con demasiado talento y poco sentido de la moderación.

    El acceso es por Venecia o Bolzano. Desde ahí, autobús o coche de alquiler hasta Cortina d’Ampezzo o el valle de Fassa. En temporada, los autobuses de montaña funcionan con una puntualidad que sorprende.

    Lo que no se dice de los Dolomitas: en junio y septiembre, antes y después del pico de verano, los refugios tienen plazas, los senderos están tranquilos y los precios bajan de forma considerable. Esas son las semanas que buscan los que ya han estado.

    Eslovenia: el secreto mejor guardado del centro de Europa

    Hay un lago en Eslovenia que parece sacado de un cuento. El lago Bled, con su isla y su castillo sobre el acantilado, es la fotografía más famosa del país. Pero los trekkers que van a Eslovenia no van por el lago. Van por lo que está detrás.

    El Parque Nacional del Triglav es uno de los espacios naturales más desconocidos de Europa para quien viene de fuera. El monte Triglav, con sus 2.864 metros, es el techo del país y una de las ascensiones más demandantes y más recompensadas de los Alpes orientales. La ruta clásica dura dos días. El primer día sube, el segundo baja. En medio, un refugio de montaña con vistas que no necesitan filtro.

    Liubliana, la capital, está a dos horas en autobús de los principales accesos al parque. Es una ciudad pequeña, fácil de entender, con vuelos directos desde varias ciudades europeas y una cultura de montaña que se nota en cada bar y en cada conversación.

    «El Parque Nacional del Triglav es uno de los espacios naturales más desconocidos de Europa. Los que lo conocen, vuelven.»

    Las Highlands escocesas: lluvia, turba y silencio

    El West Highland Way no es la ruta más técnica de Europa. Son 154 kilómetros desde Milngavie, en las afueras de Glasgow, hasta Fort William, al pie del Ben Nevis. Sin grandes desniveles, sin glaciares, sin refugios de alta montaña.

    Pero tiene algo que pocas rutas tienen: te deja solo con el paisaje durante días enteros.

    Las Highlands escocesas son turba, brezo, ciervos rojos y cielos que cambian cada veinte minutos. El tiempo es famosamente impredecible, lo que significa que en un solo día puedes tener sol, niebla, lluvia fina y un arcoíris doble sobre el lago Lomond. La mayoría de la gente considera eso un problema. Los que hacen el WHW consideran que es el punto.

    Glasgow tiene vuelos desde media Europa. El tren desde la ciudad hasta el inicio de la ruta tarda cuarenta minutos. Al final, en Fort William, hay tren de vuelta. La logística es, para variar en el Reino Unido, sorprendentemente sencilla.

    La temporada ideal es de mayo a septiembre. Fuera de julio y agosto, la ruta está tranquila. Y las mosquitas negras de las Highlands —las famosas midges— son menos agresivas cuando hace viento, que casi siempre hace.

    «En un solo día puedes tener sol, niebla, lluvia fina y un arcoíris doble sobre el lago Lomond. La mayoría lo llama problema. Los que hacen el WHW lo llaman el punto.»

    Estas tres zonas tienen poco en común entre sí. Los Dolomitas son grandiosos. Eslovenia es íntima. Escocia es salvaje. Pero comparten algo que no tiene precio: la sensación de que el mundo es más grande de lo que parece desde casa.

    Organizar el viaje lleva menos tiempo del que parece. El primer paso es decidir adónde. El segundo es reservar antes de que el precio decida por ti. El resto se resuelve solo, con la mochila puesta y el primer kilómetro bajo los pies.

    Outsiders x Travesía

    Fastpacking no es ir más rápido. Es ir más ligero.

    Si vienes del trekking clásico, este es el siguiente paso: aprender a moverte con menos peso, más fluido y disfrutando más de cada kilómetro.
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