Marcel Remy ha demostrado una vez más que la edad es solo un número, no una limitante para hacer lo que nos apasiona. Con 94 años de edad logró escalar los 450 metros de altura de la cara noroeste del Miroir de l’Argentino, una legendaria montaña suiza.

Y no será la última vez que este alpinista haga algo similar, o al menos eso piensa. Marcel se puso el atuendo especial, se armó de valor y emprendió el 22 de agosto de 2017 una ruta alpina de unos 500 metros, que incluyen 12 largos, con una dificulta máxima de V+.

Durante la preparación y la escalada de la ruta contó con el acompañamiento de sus hijos Claude e Yves Remy, otros dos reconocidos escaladores de ese país, que en la actualidad tienen 63 y 60 años, respectivamente.

Pasión por el alpinismo

Marcel Remy nació en febrero de 1923. Desde pequeño se sintió atraído por el alpinismo y comenzó a practicar la disciplina en la que ha cosechado importantes triunfos. Muchos pensarían que al tener la edad de 94 años estaría retirado de las actividades alpinísticas, haciendo actividades de un jubilado, pero nada que ver.

Por algo lo llaman “Mad Man” y es el miembro más antiguo del Club Alpino Suizo de Diablerets. Un hombre que no siente miedo de asumir los riesgos. El Miroir de l’Argentino es una gran muralla de piedra caliza que se encuentra en los Alpes, específicamente en el cantón de Valais.

Marcel la ha escalado más o menos 200 veces, por considerarla la pared más bella de la región. La primera vez que escaló esta pared fue hace casi 50 años y también iban sus hijos. Tenían la pasión que su padre les inculcó.

Durante el mes de mayo, Remy pidió a sus hijos que lo volvieran a llevar al Miroir de l’Argentino. Ellos sintieron cierto recelo ante la aventura y dudaron; sin embargo, no se negaron. Por el contrario, comenzaron la preparación adecuada todos juntos.

Ardua preparación

Aunque no tenía muchas probabilidades de éxito, de terminar la travesía, no se limitó. Marcel sabía a lo que se enfrentaba y se entrenó y preparó a conciencia. Fueron tres meses preparando la mente y cuerpo ante la majestuosidad del Miroir.

El entrenamiento estuvo integrado por rutas múltiples de escala nivel 5 en gimnasios especializados, caminatas fuertes enfocadas en el cardio y rutas menores de senderismo —en todo momento debemos tener en cuenta la edad de Marcel—.

El gran día

Fijaron la cita para el 22 de agosto. Ese sería el día en que Marcel Remy demostraría otra vez los resultados de una vida dedicada al deporte. El día anterior ejecutaron una suave aproximación para familiarizarse con las condiciones climáticas y del terreno.

La mañana amaneció soleada y a las 8:30 empezó la subida al Miroir de l’Argentino. Una progresión lenta, pero segura. Además de sus hijos Claude e Yves, Marcel estuvo acompañado por un equipo de escaladores de confianza.

A las 3:15 de la tarde, Marcel conquistó una vez más la cumbre de esta pared. No obstante, el recorrido no había terminado, pues faltaba la difícil tarea de continuar la cresta aérea, con un pasaje de escalada anterior a la Haute Corde, a 2.325 metros, donde sería el descenso.

El punto final de la escalada llegó a las 6:30 de la tarde, cuando Jérémy Péclard, piloto profesional de parapente, subió a Remy en su tándem y lo llevó de regreso al suelo. Así se concretó la gesta de una leyenda del alpinismo de 94 años de edad.