Técnica de esquí: una guía completa para que vueles sobre las pistas

Técnica de esquí / Foto: Emma Paillex (unsplash)

Con la llegada del invierno, si eres aficionado al esquí, tienes por delante unos meses para practicar tu deporte favorito. Y, si aún no te has decidido a intentarlo, es el momento apropiado para hacerlo. No obstante, si te encuentras en este último caso, antes de empezar, debes conseguir una buena técnica de esquí para después poder volar sobre las pistas.

A la hora de aprender a esquiar, tienes que seguir un orden lógico que vaya de lo más fácil a lo más complejo. Tal orden es el que vamos a seguir nosotros en este pequeño cursillo teórico.

¿Cómo mantenerse de pie sobre los esquís en una pendiente?

En consecuencia, el primer paso es que aprendas a mantenerte sobre los esquís cuando estás parado en una pendiente. La postura se basa en dos aspectos: un ángulo correcto del cuerpo y un canteo igualmente adecuado de los esquís. Como es posible que seas principiante, te diremos que se denomina canteo a clavar los cantos de los esquís en la nieve.

Para conseguir esto último, debes colocarlos en posición perpendicular a la inclinación de la pendiente. Y, para no caerte, debes empujar tus caderas hacia la parte superior de la montaña mientras inclinas el tronco superior hacia abajo. Es la mejor forma de que los cantos se fijen a la nieve.

Las primeras veces que lo hagas sentirás un poco de miedo, al ver que te inclinas, justamente, hacia la pendiente. Sin embargo, esta postura es la menos peligrosa, pues te permite cantear los esquís, que de esta forma hacen de freno. De hecho, una vez vayas adquiriendo experiencia en este deporte, adoptarás esta posición de forma natural e involuntaria.

¿Cuál es la posición correcta sobre los esquís?

La posición adecuada es con las rodillas algo flexionadas y un poco inclinado hacia delante. Así mismo, tu cabeza debe mirar al frente y los esquís tienen que estar un poco separados, más o menos la anchura de las caderas. Finalmente, los mismos esquís deben estar planos sobre la nieve. No te será fácil las primeras veces que lo intentes, pero cuanto antes te acostumbres, mejor. De lo contrario, te harás a llevar las rodillas muy juntas y los esquís canteados.

Pero la clave a la hora de conseguir una posición correcta sobre los esquís está en la cadera. En función de cómo sitúes esta, podrás utilizar mejor las piernas. Hasta hace poco tiempo, se recomendaba echarla hacia atrás, pero se ha demostrado que no era acertado. De hacerlo así, el centro de gravedad cae detrás de los pies y la propia cadera funciona como una especie de lastre. La posición idónea de la cadera es levemente echada hacia atrás, pero de tal forma que tu centro de gravedad esté, justamente, encima de los pies. Así, los pesos se reparten mejor y el esquí se hace más fácil.

De hecho, se recomienda practicar esta postura en seco para adaptarse bien a ella. Si lo consigues, tu aprendizaje resultará más sencillo y no adoptarás malos hábitos de inicio que luego te será más difícil rectificar.



¿Y la incorrecta? Los malos hábitos

La postura erguida sobre los esquís es más inclinada que la normal de nuestra vida cotidiana. Por ello, como principiante, tenderás a echar la parte central de tu cuerpo hacia atrás, de tal forma que parezcas sentado sobre una silla inexistente. Es el problema que te hemos explicado de la cadera. A la vez, adelantarás la parte superior y los brazos y mirarás hacia los esquís.

Es normal que tiendas a hacer todo esto al principio, pero, como te decíamos, son malos hábitos de debes erradicar cuanto antes.

La cuña en esquí

La llamada cuña es una técnica esencial para cualquiera que se inicia en el deporte de la nieve, puesto que es la que permite controlar la velocidad, frenar y girar. Si no estás familiarizado con estos conceptos, te diremos que, a grandes rasgos, consiste en colocar los esquís en forma de V, de tal suerte que las espátulas (o parte delantera de los mismos) queden muy juntas y las colas separadas.

Para poner en práctica la cuña es fundamental llevar una posición adecuada al esquiar, es decir, con el tronco relajado, manos al frente y esquís hacia atrás. Dicho esto, para hacerla, debes flexionar las rodillas y juntarlas hacia adentro; además, tienes que mover los tobillos de tal forma que puedas hacer presión sobre la bota.

Por otra parte, la frenada no debe ser brusca. En consecuencia, para iniciarla, debes colocar los esquís sobre sus cantos interiores y repartir tu peso de manera igual entre ambos. Cuanta mayor presión ejerzas sobre esos cantos interiores, más fuerte será la frenada.

Así mismo, mediante la cuña, controlas la velocidad. Al abrirla, esta se incrementa y, al cerrarla, disminuye. Por tanto, si te parece que estás tomando mucha velocidad en un descenso, basta que cierres progresivamente en cuña tus esquís.

El viraje fundamental o giro básico en el esquí

Otro aspecto básico que debes aprender para esquiar es la técnica del giro. En cuanto a ella, hay dos elementos fundamentales que debes tener en cuenta: el ángulo y la inclinación. Tan imprescindible es manejarlos que, si lo consigues, estarás en camino de ser un buen esquiador. Ambos se usan en diferentes momentos del viraje y se complementan para conseguir un mismo fin, que es proporcionarle dirección al esquí exterior. Vamos a hablarte de ellos.



La inclinación

Hace referencia a la mayor o menor verticalidad de tu cuerpo al girar. Para hacerlo más plástico, en un viraje agresivo, te inclinarías hasta casi rozar la nieve con la mano del lado al cual estás girando. Sin embargo, en un viraje abierto y a poca velocidad como el básico que nos ocupa, tu cuerpo debe estar casi erguido, es decir, mucho más vertical. 

En suma, la inclinación sirve para contrarrestar la fuerza centrífuga que te impulsa hacia la parte externa del giro. Por tanto, tiene que ver con el radio de la curva que quieras dar y con la velocidad que lleves. Cuanto más grande sea el primero y menor la segunda, más erguido debes estar. Como estamos hablando del viraje básico para principiantes, este es el que te interesa conocer de momento. Tiempo tendrás a practicar otros cuando seas más experto.

El ángulo

Se refiere a la curvatura lateral que debes hacer con tu cuerpo (en forma de coma) para ajustar la inclinación. Guarda relación con la propia velocidad, pero también con la pendiente y sirve para que saques el máximo partido a tus apoyos y consigas dominar tu trayectoria.

Como te explicábamos, mediante ambos elementos puedes regular el principio y el final del giro. la inclinación te permite encontrar el canto del esquí externo rápidamente y, de esa forma, darle la adecuada dirección lo antes posible. Por su parte, la angulación o ángulo es útil en la parte final del giro, cuando el citado esquí externo precisa apoyarse para volver a enderezar tu trayectoria. Este último elemento es gradual, es decir, debes aplicarlo de manera progresiva en función de tus necesidades según las circunstancias de cada curva. Precisamente, cuanto más graduales hagas tus angulaciones, más elegante será tu forma de esquiar.

Lo idea para aprender es que practiques ambos elementos por separado hasta que los domines bien. Te ayudará a controlarlos y, lo más importante, a saber combinarlos.

Cómo realizar diagonales correctamente en el esquí

Aunque pueda parecerte demasiado compleja para alguien que se inicia en el esquí, la diagonal es básica, justamente, para un principiante. Esto es así porque, ante una pendiente pronunciada y amplia, te permitirá controlar la velocidad y descenderla sin apuros. Mediante el giro básico que te hemos explicado y las diagonales, te defenderás a la hora de bajar esas largas pendientes. El primero te ayudará a enlazar las segundas y, mediante ambos, llevarás la velocidad que quieres al hacerlo.

Para hacer una diagonal, tienes que situar los esquís formando un ángulo con la línea de máxima pendiente y, a su vez, los dos en paralelo. El que se encuentra en la parte inferior roza con la nieve, mientras que el situado en la zona superior te ayuda a mantener el equilibrio. Para que el primero haga el roce correcto con la superficie nevada, debes cargar tu peso sobre él. Y, para lograrlo, cadera y rodillas tienen que estar inclinadas hacia el monte (o parte superior), mientras el tronco superior lo hace al valle.

Los esquiadores principiantes suelen cometer el error de adoptar mal esta postura y ello provoca que no controlen bien la velocidad ni la dirección. En otros casos, lo hacen de forma incompleta, por ejemplo inclinando el tronco superior hacia el monte. Con ello, derrapan o caen. Por tanto es importante que aprendas a realizarlas bien.

Debes tener en cuenta que el ángulo que forme la diagonal con la pendiente será el que te permita controlar la velocidad y la dirección. Así, una diagonal muy empinada te proporcionará más velocidad y recorrerás más distancia. En cambio, si la haces casi paralela a la pendiente, irás más despacio y avanzarás poco. Por otra parte, la diagonal debe adaptarse al tipo de nieve. Si te encuentras en nieve blanda, tienes que cantear menos y distribuir tu peso en los dos esquís. Por el contrario, si la nieve es dura, la técnica es aumentar el canteo e inclinarse más.

Finalmente, de poco te servirá hacer diagonales si no sabes como parar. Para ello, debes situar los esquís en perpendicular a la línea de máxima pendiente. Luego haces cuña con ambos esquís, el inferior con su espátula mirando al monte. Al presionar con este, observarás que te giras hasta situarte en la máxima pendiente. En ese momento, recoges el esquí que mira hacia arriba y colocas ambos en paralelo y atravesados a la línea de máxima pendiente.

Viraje con salto en esquí

Con esta técnica vamos avanzando en tu preparación para convertirte en un buen esquiador, pues ya requiere cierta experiencia. Además, te resultará muy útil cuando te encuentres en nieves blandas y pendientes pronunciadas. Es decir, cuando no se recomienda hacer otro tipo de giro. Consiste en girar cuando los esquís no están tocando la nieve.

Para hacerlo, debes seguir los siguientes pasos. En primer lugar, te preparas con una diagonal suave, flexionando tu cuerpo y clavando el bastón delante de la bota que está más cerca del valle. A continuación, inicias el viraje impulsándote con las dos piernas y realizando el salto con esquís. Seguidamente, te apoyas en el bastón, rotas todo el cuerpo y luego las piernas en dirección a donde quieres girar. Por último, estiras las piernas y las flexionas para amortiguar el aterrizaje en la nieve. Una vez finalizado el viraje con salto, debes aproximarte rápido a la posición final del giro para afianzar tus apoyos.

El secreto de esta técnica reside en una buena coordinación de movimientos, apoyos e impulso al saltar. Para entrenarla, es mejor que empieces en pistas con pendientes moderadas y que, por tanto, no te permitirán mucha velocidad. Así, podrás controlar en todo momento el proceso.

La stem cristiania

Se denomina así al giro en pendientes moderadas. Por tanto, es el siguiente al viraje básico. Se realiza en tres pasos. Primero, inicias el giro desde diagonal, luego haces cuña a la línea de pendiente máxima (la parte más difícil, ya que debes cambiar el peso) y, finalmente,recoges el esquí y sales en paralelo a la citada línea.

El schuss o descenso directo

Es la técnica empleada para bajar directamente por la línea de pendiente máxima. Se realiza situando los esquís en paralelo y en posición plana sobre la superficie. Debes repartir tu peso sobre ambos de forma simultánea y buscar la pendiente máxima sin hacer giros ni frenar. Para realizar el descenso a velocidad alta, tienes que adoptar una postura erguida y aerodinámica, con las piernas separadas. En cambio, para descender a velocidad moderada, debes flexionar las rodillas bajando así el centro de gravedad de tu cuerpo. Y, a la hora de parar, sencillamente, te levantas y abres los brazos para que la resistencia al viento te detenga.

La vuelta maría en esquí

Consiste en girar 180 grados en pendiente y posición estática y te servirá para salir de situaciones comprometidas. Para hacerla, tienes que clavar el bastón superior y, a la vez, subir el esquí de la parte contraria por la cola de tal forma que quede al nivel de la espátula del otro. Seguidamente, colocas la espátula del esquí sobre el que cargas tu peso hacia abajo. A continuación, rotas el cuerpo de tal manera que el bastón de apoyo quede en el lado del monte o superior. Y, finalmente, apoyas tu peso sobre el esquí situado en la parte del valle y lo colocas en paralelo con el otro.

El dipsy doodle

Se denomina así a la técnica de hacer varios giros cortos en paralelo en pendientes pronunciadas y sobre nieve blanda y profunda. Requiere que tengas mucha pericia y agilidad, pues se realiza combinando saltos y virajes haciendo eslalon con los esquís en paralelo. Por tanto, no es apta para principiantes.

Giros en rotación por flexión esquiando

Son virajes en paralelo hechos mediante la flexión de las piernas. Además, tienes que inclinar tronco, muslos y rodillas hacia la parte interior del giro y ayudarte clavando el bastón de ese lado de tal forma que te impulsen en la dirección que deseas. Es una técnica muy útil cuando solo una pequeña parte de los esquís están en contacto con la nieve, pues permite giros más cómodos.

El wedeln

Se denomina así a la sucesión de virajes cortos. Son giros paralelos, pero de radio muy corto y hecho en secuencia continua y rítmica. Requiere que tengas amplios conocimientos de esquí y un buen entrenamiento, ya que tiene considerable dificultad porque, además, siempre irás sobre la línea de máxima pendiente.

Cómo derrapar esquiando

Es básico que sepas derrapar esquiando porque te ayudará a salir de situaciones complicadas en las cuales resulta difícil girar. Para hacerlo, tienes que dominar muy bien el canteo de los esquís. Cuando estos se encuentran planos, se deslizan sobre la nieve, mientras que el canteo hace que se agarren a ella. Para derrapar, debes cantear para luego sacar las rodillas hacia el valle y situar los esquís en paralelo y planos. Para frenar, vuelves a cantearlos.

Cómo mejorar la técnica de conducción de esquís

Cuando te deslizas sobre la nieve, corres el riesgo de perder el control de la conducción de los esquís. Es como si fueran ellos los que te llevasen. Por eso debes manejar bien esta técnica. Y, para ello, hay dos ejercicios interesantes.

El primero consiste en realizar toda la parte final de una curva sobre el esquí externo elevando un poco el interior y cruzándolo. Por su parte, el segundo se basa en dominar bien la contrarrotación.

En conclusión, si deseas tener una buena tecnica de esqui resulta imprescindible que practiques mucho. Pero también que conozcas todas estos movimientos que te hemos explicado. Esquiar es muy bonito y divertido pero, si no lo haces bien, puede resultar peligroso.

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