Congosto de Ventamillo, una ruta entre paredes calcáreas

Congosto de Ventamillo / Foto: Per Cherubino (Treball propi) [CC-BY-SA-3.0] (Wikimedia Commons)
Congosto de Ventamillo / Foto: Per Cherubino (Treball propi) [CC-BY-SA-3.0] (Wikimedia Commons)

El Desfiladero o Congosto de Ventamillo cierra el acceso al valle de Benasque por el sur, estrechando el paso del río Ésera y la carretera N-260. Es un largo desfiladero de tres kilómetros que impresiona por la verticalidad de sus paredes calcáreas. Es una ruta ideal para hacer senderismo entre las localidades de El Run y Seira, siendo posible comenzar la ruta en cualquiera de ellas. La ruta rodea la garganta por ambas orillas a una altura considerable y hace un recorrido circular con importantes desniveles y vistas inmejorables de los acantilados, el valle del Ésera y el macizo de las Maladetas. En este espacio natural hay abundancia de especies animales protegidas y frondosos bosques de hayas, robles y pinos.

Historia

Hace unos 40.000 años, el lugar en el que hoy se alza la pared del Desfiladero de Ventamillo se encontraba sepultado por el glaciar del Ésera, una masa de hielo que llegó a alcanzar los 36 kilómetros de longitud. Se estima que aquel glaciar tenía una profundidad de 500 metros y el actual desfiladero, que se fue formando tras el retroceso de los hielos como resultado de la sobreexcavación, era una de las lenguas donde se extinguía.

La carretera que lo atraviesa por su margen izquierda es relativamente nueva, ya que data del año 1905 y se utilizó como vía de abastecimiento para la construcción de la central eléctrica.

Actividades y rutas

El Desfiladero de Ventanillo tiene algo para todos. Es ideal para los amantes del senderismo, pero también para fotógrafos, observadores de aves, ciclistas de montaña y escaladores.

Senderismo

Al camino original que unía las poblaciones de El Run y Seira se le conoce como «el antiguo camino» y se recorría a pie o a lomos de mula. Es en este camino en el que desembocan las nuevas rutas que van ascendiendo poco a poco hasta superar los mil metros de altitud.

Desde el antiguo camino podemos divisar el fondo del desfiladero y ver la carretera y el río compartiendo el exiguo espacio. Durante el recorrido se tienen también vistas memorables del macizo de Cotiella y se puede apreciar la central eléctrica de Seira, magnífica obra arquitectónica que data de 1918.

En el trayecto alternan tramos arbolados sumamente espesos que no permiten la entrada del sol y tramos luminosos en los que sólo hay arbustos.

Al llegar al punto más alto, el camino empieza a descender suavemente y nos ofrece unas vistas impactantes de las paredes del desfiladero.

Vías de escalada

Para los aficionados a la escalada en roca, las paredes del Desfiladero de Ventamillo ofrecen una variedad increíble de vías con distintas características y grados de dificultad. Hay por lo menos dieciocho vías señaladas, con nombres tan pintorescos como «Bin Laden», «Besa o muere» y «Toxicomontañeros.» En todas las vías se puede hacer descenso con rápel de doble cuerda.

El Desfiladero de Ventamillo es un lugar muy recomendable para pasar una mañana de caminata de media montaña por una atrevida ruta o para escalar por estas paredes que desde abajo parecen inaccesibles.