Si queremos comprender los Valles Occidentales, hay que comenzar por relatar parte de la historia que los llevó a ser como son. Hace mucho tiempo, esta zona no era más que una simple zona de paso, por lo que no se consideraba algo de interés general. Todo esto coincide con los romanos, los cuales construyeron un camino, que posteriormente fue adaptado para servir al Camino de Santigo, hallándonos ya en la edad media. Hoy en día, el parque conserva todavía gran parte de las construcciones megalíticas de antaño.

Es muy común que consigas ver muchos fenómenos kársticos, como pueden ser los lapiaces, congostos o sima. Otras topografías que encontrarás son valles con forma de U, los cuales indican una formación glaciar, y el paraje de Aguas Tuertas, un lugar de interés muy conocido que te sorprenderá. Por último, también verás el Castillo d’Acher.

Si quieres informarte del clima que predomina en la región, podemos indicar que cambia demasiado como para caracterizarlo, aunque es verdad que la región contigua de Navarra tiene una gran influencia, contando esta zona con grandes hayedos. Las más de 1200 especies de plantas y el cuarto de millar de especies animales que conforman el parque le sorprenderán, destacando las 7 especies endémicas, que solo podrá encontrar allí.

Ocupándonos de las grandes alturas, el parque cuenta con innumerables praderas alpinas, gigantescos pinos negros y el abetal más voluminoso de toda la provincia, lugar donde se juntan diferentes especies de pinos con otras tantas de hayas. No debemos olvidar también los maravillosos paisajes que se alzarán ante nosotros durante toda la visita.

Aunque muchos de los habitantes de la región aprovechan la riqueza ecológica de esta para explotarla, se conservan bastante decentemente grandes extensiones de terreno forestal por las que podrás caminar para vivir una experiencia de conexión con la naturaleza inolvidable.

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