Setas del Pirineo, desde el mar Mediterráneo hasta el Cantábrico

Setas del Pirineo
Setas del Pirineo

El inicio de la fructificación de las setas del Pirineo, tanto en verano como en otoño, constituye un momento de felicidad para los amantes de estas especies comestibles. . Recoger setas en el Pirineo (aragonés, navarro y catalán) se ha convertido en una actividad emblemática, en la que participan miles de personas cada temporada.

Las setas más preciadas

Muchas son las variedades de setas que crecen en las diferentes zonas del Pirineo, gracias a su vegetación, suelos y clima. Desde el mar Mediterráneo hasta el océano Atlántico, los aficionados y profesionales recolectan diferentes especies.

Las hay comestibles o venenosas, e incluso alucinógenas. Es por ello que hay que tener mucho cuidado con la recolección de setas, hay que contar con la experiencia necesaria que evite cualquier confusión que nos pondría en peligro.

Boletus edulis o calabaza

Boletus edulis / Foto: Strobilomyces (Wikimedia Commons)
Boletus edulis / Foto: Strobilomyces (Wikimedia Commons)

Se trata de una de las setas más preciadas por su gusto y aroma, además de que son fáciles de conseguir y recolectar. Sus características: sombrero de color marrón claro, sabor exquisito y textura tipo gelatina. Crecen en los bordes de los bosques bajo pinos y abetos. Al boletus edilus lo podrías encontrar en el monte Oroel del Pirineo aragonés; la comarca de la Garrotxa en el Pirineo catalán; y la selva de Irati en el Pirineo navarro.

Níscalo o robellón

Niscalos recolectados en un Pinar / Foto: DICB (Wikimedia Commons)
Niscalos recolectados en un Pinar / Foto: DICB (Wikimedia Commons)

Esta especie se ha ganado la mayor popularidad entre las setas, ya que se localiza y recoge con facilidad. Crece en pocos días principalmente en los bosques de pinos húmedos y de escasa iluminación. Tiene un cuerpo naranja con pintas verdes y es utilizada en numerosos platos, debido a su textura fibrosa e intenso sabor. Puedes conseguir deliciosos ejemplares de robellón en el valle de Arán y los valles de Andorra, los pinares del monte Oroel en el Pirineo aragonés y varios territorios del Pirineo Navarro.

Rebozuelo

Rebozuelos o Rossinyol / Foto (cc): Fructibus (Wikimedia Commons)
Rebozuelos o Rossinyol / Foto (cc): Fructibus (Wikimedia Commons)

También conocida como rossinyol, esta seta desprende un notable aroma y suele usarse en preparaciones gastronómicas que incluyen pescados o carnes. Se ha convertido en la especie más comercial a escala mundial y se distingue por su color amarillo o naranja. El rebozuelo crece en territorio del Pirineo catalán, sobre todo en la comarca Garrotxa, el valle de Arán y los valles de Andorra; y en el Pirineo navarro, específicamente en los valles del Roncal, Salazar y la Selva de Iratí.

Agaricus campestre o champiñón

Agaricus campestris o champiñon / Foto (cc): Byrain at-Mushroom Observer (Wikimedia Commons)
Agaricus campestris o champiñon / Foto (cc): Byrain at-Mushroom Observer (Wikimedia Commons)

El champiñón es la seta más conocida en el mundo. Sirve de complemento en deliciosos platos de comida, por su abundante carne y textura suave que se puede comer incluso cruda. Hay que tener cuidado porque existe una variedad tóxica de color más oscuro.

Calocybe gambosa o perrechico

Calocybe gambosa o perretxico / Foto (cc): Strobilomyces (Wikimedia Commons)
Calocybe gambosa o perretxico / Foto (cc): Strobilomyces (Wikimedia Commons)

Se le conoce como seta de primavera o seta de San Jorge. Ha conquistado la preferencia de los consumidores porque ofrece una calidad excepcional, con aroma suave y sabor a harina. En la cocina suele utilizarse en la preparación de guisos o tortillas. El famoso perrechico (perretxico) nace abundantemente en campos y pastos montañosos que cubren el territorio del Pirineo Aragonés, además de otras zonas pirenaicas. Existen gran tradición de su recogida en el Pirineo navarro y vasco.

Pleurotus eryngii o seta de cardo

Setas de cardo / Foto (cc): Fructibus (Wikimedia Commons)
Setas de cardo / Foto (cc): Fructibus (Wikimedia Commons)

Una seta bastante conocida y apreciada por su sabor delicado y fino. Esta variedad crece con mayor frecuencia en el entorno de los cardos de suelos arenosos. Suele confundirse con la gírgola, una especie común de menor calidad. La recolección de la seta de cardo puede hacerse en zonas del Pirineo aragonés, como el valle de Aragüés de Puerto, de Benasque o Reclusa, además en la comarca de Sobrarbe, y en otras zonas ricas en cardos.

Estas setas son solo algunas de las posibilidades que ofrece el territorio Pirineo. Si quieres recolectarlas, lo recomendable es que vayas en verano y otoño, entre mayo y principios de noviembre, cuando la producción incrementa. Y como hemos comentado anteriormente, para ello es necesario contar con la experiencia necesaria o ir acompañado de alguien que la tenga.