Hoy en día los materiales y equipamientos para esquiar son cada vez más sofisticados y especializados. La especialización llega a tal punto que uno no puede irse de compras sin antes informarse. Además, la variedad de marcas, modelos y gamas también se ha extendido mucho. Es tu día de suerte, ya que te has topado con una sencilla guía que te facilitará considerablemente la elección de tus nuevas tablas de esquí de travesía. A continuación se especificarán diversos factores que influyen de una manera notable en la compra de los esquís de travesía.

Factores a tener en cuenta

Peso y prestaciones

Las tablas esquí de travesía que te vayas a comprar deben encontrar el equilibrio entre el peso y las prestaciones. En el esquí de travesía se utilizan los esquís tanto para ascender como para descender, por lo que algunas características son en consecuencia opuestas. Si queremos unas tablas con buenas prestaciones para los descensos, con una considerable longitud y anchura, las tablas ganarán también en peso por lo que caminar con ellas y el porteo resultará más pesado e incómodo. Si por lo contrario, nos compramos unos esquís ultraligeros que casi ni se notan al llevarlos, perderemos rendimiento en los descensos. Las mejores marcas se han dado cuenta de que existen estas limitaciones, por lo que han optado por hacer uso de dos estrategias para reducir las limitaciones:

  • El empleo de la fibra de carbono y de maderas ultraligeras en la fabricación de las tablas. Actualmente existen tablas para todo tipo de actividades que estén fabricadas por estos materiales ultraligeros. Así, los esquís serán muy ligeros sean cual sean sus dimensiones, y no perderán prestaciones para los descensos.
  • Opción de fabricar tablas de esquí más pequeñas de lo común. Esta estrategia se emplea para poder mejorar principalmente el rendimiento en los ascensos con los esquís. Los esquís más cortos y estrechos son más ligeros para transportar, y también son más maniobrables. Además, como son estrechos, la piel de foca tendrá menor fricción con la nieve y los pasos en los lugares más comprometidos serán más sencillos.
Tipo de esquí que practicamos / Foto: Giuliano Maderner
Tipo de esquí que practicamos / Foto: Giuliano Maderner

Tipo de esquí que practicamos

Antes de ir a comprar unos nuevos esquís, uno debe pararse a pensar en la actividad que realiza o realizará. Por querer, todos queremos tener las tablas que llevan nuestros ídolos, pero llevarlos calzados no nos convertirá en ellos. Sincérate, conoce tus límites, y así podrás elegir los esquís más adecuados.

Los esquís según la actividad que se realizará se dividen en tres categorías:

Tablas ultraligeras y de competición

Son los esquís que están principalmente dirigidos a los profesionales, expertos y competidores natos. La característica principal que las distingue, es que sus medidas están reducidas lo máximo posible, para así poder reducir el peso. En consecuencia, se acumula menos cansancio en las subidas tanto si las llevamos puestas o las llevamos en la espalda. Además, son una buena elección para escaladores que busquen aproximarse con los esquí, y luego portearlos en la espalda. El precio de este tipo de tablas es bastante alto, y sorprende porque su durabilidad es relativamente escasa. Son unos esquís muy finos, poco robustos, y tienden a desgastarse con bastante facilidad. Si lo que buscas es algo barato y que te dure, pasa al siguiente punto.

Tablas polivalentes

Si lo que quieres es tener un par de esquí para todas las actividades aquí las encontrarás. Los esquís que puedas encontrar en esta categoría son fieles a su nombre. Es una categoría en la que buscar, en caso de que seas aficionado al esquí sin que estés obsesionado con la competición. Entre las tablas polivalentes podrás hacerte con esquís que podrán servirte para pasear en los aledaños de las pistas de esquí, para pasar un día en estaciones de esquí, para salir de pistas para buscar nuevas laderas… Si eres aficionado al esquí en general sin que importe la modalidad específica encontrarás el par más adecuado en esta categoría. Además, la polivalencia también se traduce en la variedad en los precios. Existen muchas gamas y modelos que se adecuan a todos los bolsillos.

Tablas de freeride o de freetouring / Foto: Flo Maderebner
Tablas de freeride o de freetouring / Foto: Flo Maderebner

Tablas de freeride o de freetouring

Si cerca del lugar donde resides abunda la nieve en polvo durante la temporada de inviernos, lo que quieres es disfrutar de esa nieve virgen, estas tablas son tu elección. Requieren cierta experiencia, ya que su longitud y anchura hacen que no sean tan maniobrables en los ascensos. Además, al ser más robustos aumentan en el peso. Sin embargo, lo que sufras subiendo, lo disfrutarás en el descenso.

Nivel técnico

Una vez que ya sabes e que categorías se dividen los esquís vuelve a pensar en tus habilidades y capacidades técnicas. Ten en cuenta, que para practicar esquí de travesía debes estar preparado para esquiar en todo tipo de nieves. En caso de que te veas físicamente bastante justo, opta por unos esquís ligeros, para que no acumules mucho cansancio. Sin embargo, si ves que los descensos son tu punto flaco, opta por esquís más largos, y anchos ya que así aumentará tu estabilidad y seguridad en los descensos.

Talla

Una vez hayas filtrado los esquís que más se adecuen a tus características y a las de la actividad que vayas a realizar, la elección de las dimensiones o talla de los esquí resulta fácil. La diferencia en centímetros de los distintos esquís de una misma categoría es pequeña. Por lo tanto, recuerda: los esquís más cortos y estrechos son ligeros y facilitan el ascenso y su porteo. Por lo contrario, las tablas de esquí más largos serán más pesados, más difíciles de maniobrar en las subida, pero ganarás en estabilidad y seguridad en los descensos.

Compatibilidad con el resto del equipo

Procura encontrar una armonía entre todos los equipamientos que tengas. Si tienes unas botas y fijaciones de competición, no elijas unas tablas robustas y relativamente pesadas, ya que serán incompatibles. Tampoco tiene sentido tener fijaciones “pesadas” y apurar al máximo el peso de los esquís.