A continuación te contamos los detalles de una interesante investigación científica —créditos al final del escrito— acerca de la incidencia de las ampollas en el senderismo, particularmente un estudio de caso que se hizo con más de mil participantes del tradicional Camino de Santiago, y donde se encontraron factores que pueden llegar a favorecer o reducir la presencia de este doloroso problema.

El Camino de Santiago: por su distancia y por la amplia afluencia de peregrinos, el Camino de Santiago es un ejemplo que se puede medir de forma muy precisa, para determinar la incidencia de lesiones en los senderistas; para esta investigación se analizaron los datos de 1155 peregrinos provenientes de diversos países, y fue elaborado a partir de datos ingresados por podólogos profesionales, quienes valoraron con precisión el tipo de lesión sufrida.

Factores que se relacionan con la presencia de ampollas

Entre las conclusiones, y apoyando también los resultados que ya se habían obtenido en otras investigaciones similares, se corroboró que las ampollas son la afectación más común que afecta a los senderistas, concretamente más del 71% de peregrinos presentaron este problema.

En algunos casos se trató solamente de una ampolla que incomodó ligeramente el viaje, mientras que en otras situaciones, hasta 6 o más ampollas, lo cual ya representó un malestar más grave y de mayor nivel de riesgo.

Es bien sabido que las ampollas es un problema superficial que no afecta de forma grave el pie, pero además de ser dolorosas, el mayor conflicto surge cuando su presencia llega a provocar también que modifiquemos la forma de andar; en este sentido se pueden ocasionar mayores daños, particularmente en las articulaciones cercanas a la rodilla y la cadera, por lo que aprender a prevenirlas, tiene una importante influencia en la salud.

Cabe señalar que al igual que otros estudios al respecto, esta investigación coordinada por investigadores de la Universidad Miguel Hernández de España, encontró que la mayoría —poco más del 50%— de los peregrinos no entrena de forma previa a la marcha, no obstante que no se encontró una significativa correlación que indicara que este pudiera ser un factor que propicie la aparición de ampollas, lo que sí sucedió con otros factores como veremos a continuación.

Calzado

En la investigación sí se encontró cierta relación entre el calzado y la presencia de ampollas, para esto se clasificaron 4 tipos principales: bota treking, sandalia treking, zapatilla treking y zapatillas deportivas.

De entre estas, la zapatilla treking fue la que menos protección ofreció y en consecuencia se registró una mayor incidencia de ampollas, particularmente en el 73,3% de los casos, aunque con resultados muy cercanos quedó la bota treking y la sandalia treking, con el 71 y 70,5 por ciento respectivamente.

Un calzado adecuado para evitar ampollas en senderismo/ Foto: Ethan Weil

Un calzado adecuado para evitar ampollas en senderismo/ Foto: Ethan Weil

En cambio, las zapatillas deportivas parecen ser las que menos incidencia de ampollas presentan, aunque con el 66,3% de casos, tampoco significa que sean la alternativa perfecta; no obstante los expertos concluyeron que era la opción más recomendada para caminar en asfalto, debido a que la suave suela de poliuretano permite amortiguar los pasos; no obstante que también concluyeron recomendando la bota de montaña para terrenos irregulares montañosos, por su capacidad de ofrecer un mejor agarre al tobillo, y por tanto una menor incidencia de esguinces y caídas.

También se concluyó que el talón y el 5º dedo, son los que más frecuentemente registran ampollas, con el 20 y 14,6 por ciento de los casos respectivamente, siendo en este último caso, las botas treking las que más comúnmente generan este tipo de daños.

Cabe señalar que de igual forma se analizó si el calzado nuevo (con menos de 3 meses de uso), podía llegar a ser un factor que influyera en la aparición de ampollas, no obstante que de acuerdo a los resultados obtenidos, no se detectó mayor variación entre aquellos que usaban calzado reciente, con relación a quienes usaban calzado con más de 3 meses de antigüedad. No obstante que los expertos recomendaron darle un uso al calzado antes de la peregrinación, para ir adaptando el pie y la zapatilla.

Distancia

De igual forma la distancia caminada es otro factor que influye directamente en el número de ampollas, cuando los peregrinos se mantienen en un rango menor a 300 kilómetros caminados, la incidencia es bastante similar, oscilando entre 1 y 5 ampollas, no obstante que aquellos que presentaron 6 ampollas, tuvieron una caminata promedio de 483 kilómetros, lo cual ratifica la relación entre estos factores.

Por este motivo, también los peregrinos provenientes de lugares más alejados, presentan de forma más frecuente este tipo de problemas.

Edad

Los científicos también corroboraron una ligera relación entre la edad y la aparición de ampollas, pues a mayor edad, menor incidencia de este tipo de problemas, mientras que los más jóvenes, presentan una mayor cantidad de ampollas en promedio.

Por ejemplo, el promedio de edad de quienes registraron 0 ampollas, fue de casi 39 años, mientras que el promedio de quienes padecían 6 o 7 de estas dolorosas inflamaciones, tenían una media de poco más de 33 años.

Los especialistas aluden este fenómeno a varios factores, algunos de ellos fisiológicos, como el hecho de que los jóvenes tienen una mayor sudoración, y en consecuencia se genera una mayor humedad al interior del calzado, lo cual está reconocido como uno de los factores que provoca la aparición de ampollas.

No obstante que también se justifican otras razones como el hecho de que los jóvenes suelen tener también una mayor cantidad de kilómetros recorridos en promedio.

Sexo

De los senderistas estudiados, un 48,7% eran mujeres, es decir, casi la mitad, no obstante que también se concluye que ellas tienen una mayor inclinación a presentar ampollas después de la caminata.

Concretamente el 74,2% de las mujeres presentaron ampollas, problema que afectó sólo al 68,9% de los varones, es decir una incidencia ligeramente menor en el sexo masculino.

De igual forma, los científicos concluyeron recomendando la realización de nuevos estudios, para tomar en cuenta también otros factores como es el tipo de calcetas y las formas de entrenamiento, añadiendo que a diferencia de otros estudios realizados sobre este tema, en este caso se detectó una mayor presencia de ejercicios como la natación o las artes marciales.

Así que ya lo sabes, el calzado y la distancia son factores importantes respecto a la aparición de ampollas, así como también ligeramente el sexo y la edad; y aunque el entrenamiento parece no jugar un papel trascendental para este problema, sí resulta de gran ayuda para llevar a buen término una larga caminata.

Artículo referencia:

“Estudio de la incidencia de ampollas en el trekking y sus factores asociados”

Esther Chicharro-Luna, Domingo Orozco-Beltrán, Salvador Sánchez Pérez, Paloma López Ros, , Nuria Padros Flores

Revista Internacional de Ciencias Podológicas
2016, Vol. 10, Núm. 1, 1-8

LEE TAMBIÉN: