Los alpinistas y escaladores que realizan actividades por la nieve o el hielo necesitan unos crampones que les garanticen seguridad. Se tratan de unas herramientas de tracción que se colocan en la suela de las botas para brindar mejor agarre en superficies heladas, como glaciares, cascadas congeladas y rocas cubiertas de hielo, entre otras.

La mejor manera de conseguir unos crampones adecuados será tener en cuenta la finalidad, pues actualmente los fabricantes se han encargado de fabricar accesorios con diseños modernos y técnicas de confección adaptadas a diferentes objetivos.

Aquellos crampones para caminar sobre la nieve tienen especificaciones técnicas distintas a los ideales para cruzar glaciales o atravesar cascadas y rutas mixtas. Si quieres saber cómo elegir unos crampones apropiados a tu actividad, sigue leyendo este artículo que detalla sus principales características.

Materiales y peso

Los crampones están fabricados de tres materiales básicos: acero, acero inoxidable y aluminio que determinan el peso y resistencia. El acero se recomienda para montañismo en general porque garantiza durabilidad y adaptabilidad en terrenos nevados y helados, mientras que el acero inoxidable presenta las mismas características, pero con resistencia a la corrosión.

El aluminio, por su parte, brinda unos crampones perfectos cuando se busca esquiar en la montaña. Tiene un peso ligero que favorece las subidas alpinas; sin embargo, su desventaja es que se desgasta con rapidez cuando se usa sobre las rocas.

Orientación del marco

Hay dos opciones de orientación del marco de los crampones: vertical y horizontal. Los marcos horizontales se han vuelto más comunes porque ofrecen mejor flexión al caminar con botas de cuero, además de que permiten que los pies estén más cerca del suelo para volverte más estable.

En cambio, los crampones orientados verticalmente resultan más rígidos y se usan básicamente con botas de plástico. En la actualidad han sido reemplazados por los marcos horizontales.

Detalles de fabricación

Los crampones pueden ser rígidos o semirrígidos. No obstante, cada vez aumenta la preferencia por la consistencia semirrígida, ya que brindan flexibilidad y un óptimo rendimiento en distintas condiciones y terrenos, desde caminatas sobre la nieve hasta escaladas en el hielo.

Este diseño además se ajusta con mayor facilidad y encaja con numerosas formas de bota, con lo que garantizan una versatilidad superior en comparación con los crampones duros.

Forma de colocación

El mecanismo empleado para enlazar los crampones a las botas también se debe tener presente a la hora de elegir los apropiados según tu actividad. El acople se puede realizar de las siguientes tres maneras:

Crampones semiautomáticos —hibridos—: están diseñados con una palanca para el talón y una correa para la parte delantera de la bota. Se usa en botas de suela dura o semirígida, con una ranura en la zona posterior que sostenga la palanca. Son fáciles de colocar, solo debes tirar de las correas y la palanca del talón. Las botas deben ser semicramponables —deben tener esa ranura sobre el talón— tenlo en cuenta.

Crampones automáticos: ideal para esquí de montaña, consiste en un sistema seguro que consta de una bala de alambre que amarra la punta y un cable con la palanca de tensión que adhiere al talón. Se pone con mucha facilidad en suelas rígidas y tiene la ventaja de que permite ajustar los puntos delanteros dependiendo de la superficie.

Crampones de correas: sirve en cualquier tipo de bota y consta de un par de correas de nylon. A diferencia de los otros, resulta un poco más complicado de instalar, pero se ajusta bastante bien si se quiere cruzar rutas con hielo moderado. Se debe tener cuidado porque este mecanismo no es tan preciso y puede causar pequeños desajustes. Te servirá para todo tipo de botas.

Las puntas: un factor clave

El número de puntas y su ubicación juegan un papel clave en la configuración de los crampones. Por lo general, están compuestos por 10 o 12 puntas, distribuidos bajo el empeine y siguiendo la forma de la bota. Los diseños modernos incluyen modelos específicos con puntos especiales para agarrarse en cualquier terreno y superficie.

Un crampón de 10 puntas servirá a la perfección cuando se trata de hacer viajes de esquí o atravesar glaciares, incluso se utilizan para escalar montañas. En cambio, una escalada mixta con hielo complejo necesitará puntas delanteras más fuertes, abrasivas, especiales para cascada de hielo, que se pueden configurar como una punta dual o punta única.

Quienes desean hacer alpinismo tradicional solo necesitarán puntas frontales que no sobresalgan mucho y faciliten la caminata. No ocurre igual con la escalada técnica, donde se usan puntas frontales más largas que agarren mejor.

Unas puntas delanteras duales orientados horizontalmente se utilizan en casi cualquier escalada alpina, mientras que los verticales están indicados en escaladas empinadas y escaladas mixtas, porque se deslizan con facilidad en las grietas, además de que se pueden ajustar y reemplazar.

También se dispone de crampones con una punta única, que sirve cuando se hacen escaladas técnicas o mixtas. Vale recordar que no todas las rutas tienen las mismas exigencias, por lo cual es necesario analizar el terreno a fin de escoger el mejor accesorio.

No se debe pasar por alto la configuración de los puntas, que puede ser modular o no modular. Los crampones con puntas modulares permiten ajustarlas, reemplazarlas o reconfigurarlas con la finalidad de soportar el tipo de actividad que vayamos a realizar. Por el contrario, las puntas no modulares son fijas y brindan mejor adherencia, aunque se desgastan con el uso.

Las puntas: un factor clave en la elección de los crampones / Foto: Greg Rakozy

Las puntas: un factor clave en la elección de los crampones / Foto: Greg Rakozy

Compatibilidad de bota

El rendimiento y seguridad de los crampones dependerá de la compatibilidad con la bota, pues el tipo de calzado determina el resto de las opciones disponibles. Hace falta conocer si la suela es rígida, semiflexible o flexible para saber el mecanismo adecuado de la herramienta.

También influye el tipo de actividad, porque unos crampones de correa ligeros sirven con botas ligeras, pero no funcionan como debe ser en alpinismo o escalada en hielo. Toma en cuenta las siguientes recomendaciones:

– Las suelas rígidas ofrecen mejor ajuste que las suelas flexibles.

– La barra central del crampón debe tener la misma forma, longitud y flexibilidad que la bota.

– En el alpinismo o escalada se necesita prestar atención a la punta y el talón.

– Si se realizarán caminatas harán falta crampones menos técnicos.

– Los sistemas de correa se adaptan prácticamente a cualquier calzado.

Si quieres evitar los errores en la compra del crampón, opta por llevar tus botas a la tienda. De esa manera tendrás la posibilidad de medir las diferentes opciones y escoger un modelo perfecto según el calzado.

Crampones de acuerdo con la actividad

Una vez explicadas todas las características que configuran los crampones usados en superficies con hiele o nieve, es posible decir que de acuerdo con la actividad se recomiendan las siguientes especificaciones:

– Caminata: crampones de aluminio o acero, con puntos frontales fijos en forma horizontal. Deben ser flexibles, tener sistema de enlazado con correa y contar con 8 o 10 puntos.

Alpinismo general: crampones de acero, con puntas frontales fijas en forma horizontal. Deben ser semirrígidos, tener sistema de enlazado con correa o híbrido y contar con 10 puntos.

Alpinismo técnico: crampones de acero, con puntas frontales fijas en forma horizontal. Deben ser semirrígidos, tener sistema de enlazado con correa o híbrido y contar con 12 puntos.

Cascada de hielo o escalada mixta: crampones de acero, con puntas frontales modulares en forma vertical. Deben ser semirrígidos, tener sistema de enlazado híbrido o escalonada y contar con 14 o más puntos.

 

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