La mochila es un de los objetos más importantes a la hora de ir de excursión, ir a acampar o aventurarse en cualquier viaje. No solo sirve para almacenar el equipo e insumos, sino que puede ayudar como soporte en los descansos.

Sin embargo, cuando terminamos nuestras aventuras queda sucia, llena de residuos y manchas que a la larga afectan a su vida útil y durabilidad.

A continuación te mostramos una serie de consejos que te servirán para saber cómo limpiar y mantener a tu compañera de viajes por muchos años.

¿Qué puede dañarla?

Las mochilas necesitan de limpieza no solo por estética, sino por protección. Los residuos de comidas, líquidos como café o bebidas energizantes, el sudor de quien la carga y la tierra pueden dañar su tejido.

También sucede que los desperdicios que guardas en ella pueden atascarse en los cierres, evitando que estos funcionen como deberían. Lo mismo sucede con los bolsillos exteriores, las correas y los cinturones.

Pese a que están diseñadas para ese tipo de aventuras, con el desgaste del día a día, cualquier cosa puede dañarla.

¿A mano o lavadora?

Lavar una mochila tiene su ciencia. Lo principal es leer la etiqueta para conocer a qué atenerse. Algunas pueden lavarse en la lavadoras, mientras que otras solo admitirán la limpieza manual.

En ambos casos necesitarás:

– Un detergente sin aroma o especial para limpiar el tipo de tela de tu mochila.

Agua tibia o fría.

– Un lugar para tenderla que no esté expuesto a los rayos del sol.

– Antes de comenzar, siempre es recomendable lavar por separado las correas o cinturones, así como ciertos bolsillos accesorios.

Atento con las lavadoras

Si se trata de una lavadora debes:

– En primera instancia, vaciarla y verificar que no haya rastros de detergentes distintos al que usarás.

– Revisar tu mochila hasta en las zonas más recónditas (esquinas, costuras) y extraer todos los objetos que puedan dañar la lavadora. Puedes valerte de una aspiradora y así eliminarás hasta la arena que pueda tener.

– Si ves que la tela de la mochila es muy delicada, usa bolsas de lavanderías.

No utilices suavizantes. En muchos casos, ciertos compuestos químicos dañan el tipo de tela de tu mochila.

– Usa el ciclo suave con agua fría. El agua caliente suele dañar los colores.

Lavado manual

Necesita más esfuerzo, pero estarás más en contacto con tu mochila.

– Puedes usar una bañera o fregadero grande, dependiendo del tamaño de la mochila.

– Usa agua tibia o fría.

– En el caso de las manchas, lo idea es utilizar una esponja o un cepillo de dientes usado.

– Como hay algunas mochilas a las que no se les puede sumergir por completo en agua, un trapo mojado puede ser útil.

– No frotes demasiado con el cepillo o esponja en las zonas de estampados.

– Los cierres necesitan una limpieza especial: dedícate a limpiarlos con delicadeza, evitando mojarlos del todo debido a que algunos son sensibles al agua; además no deben ser frotados con mucha dureza.

Cuando vayas a secarla, tanto en lavado manual como en lavadoras, lo recomendable es colocarla boca abajo para que el agua corra. Siempre evitar la exposición directa al sol.

Recomendaciones

La limpieza de la mochila no debe ser siempre tan profunda. Una forma de mantenerla siempre impecable y alargar su vida útil, es utilizando un trapo húmedo después de utilizarla.

No dejes que la arena se acumule, pues esta puede erosionar las telas de la mochila.

Cuando la estés utilizando, no la arrastres o pases por sitios que puedan dañar la tela. Por último, si dentro de tu equipaje llevas algún objeto que tenga filo, lo ideal es embalar; esto sirve para palos, sartenes u equipo metálico en general.

 

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