Los Pirineos ofrecen una gran variedad de rutas y travesías para los aficionados al esquí durante el invierno, y a principios de primavera. Es entonces, entre marzo y abril, cuando se recomienda realizar la ruta que describiremos a continuación: la Alta Ruta Panticosa-Wallon. En esas fechas la temperatura suele ser más agradable, y la nieve suele estar más asentada. Esta ruta es sencilla técnicamente hablando, pero requiere un estado de forma digno, ya que la travesías se completa en dos días. Sin embargo, si tienes más días para disfrutar de la montaña, las variantes que este recorrido ofrece son infinitas. Podrás alargar la travesía yendo hacia Respumoso u Oulettes de Gaube por ejemplo. Sin embargo, si tienes dos días seguidos libres cálzate los esquís, y aventúrate a realizar esta ruta, no sin antes leer las indicaciones que de daremos a continuación. Cabe mencionar que estas indicaciones son orientativas, y que es muy recomendable que lleves un GPS a mano con el track grabado, para que no te pierdas durante el recorrido.



Etapa 1.

La primera jornada de la ruta parte desde el Balneario de Panticosa, y finaliza en el Refugio de Wallon. Este refugio se sitúa a 1.865 metros de altitud, y suele estar abierto todos los días menos los meses de diciembre y enero. La primera etapa tienes más de 17 kilómetros, y se estima que se puede completar entre 5 o 7 horas. Aunque no presente dificultades técnicas considerables, es cierto que los 1.400 metros de desnivel positivo cansan, y mucho además. La ruta, como ya especificaremos a continuación, tiene dos subidas y dos bajadas evidentes. La jornada comienza superando una ladera bastante inclinada hacia el Pico Bacías. La primera subida del día es de unos 5 kilómetros, y llega a su fin en el Puerto Viejo de Brazato. En este collado hay que dejar a la izquierda la ruta normal que sube al Pico Bacías. Desde el collado comienza el descenso hacia el Valle de Ara, bajos los pies del emblemático Vignemale, que es uno de esos picos de más de 3.000 metros que no hay que dejar sin subir. Sin embargo, nosotros seguiremos por el precioso descenso por amplias palas de nieve. Cuando estés a unos 2.150 metros de altitud puedes tomar una variante que puede ser muy práctica cuando no haya mucha nieve al fondo del valle. Sin tener que bajar hasta el fondo y tener que subir de nuevo, se puede coger una vía diagonal sin una dificultad excesiva. Sin embargo, este camino puede resultar un tanto peligroso si la nieve está inestable. En este tramo tendrás que superar un corredor de bastante inclinación, pero que se puede subir a pie, sin necesidad de emplear técnicas de escalada. Una vez cruces el corredor y llegues al altiplano, deberás seguir ascendiendo por la nieve hacia el Col de Arratille. Durante la subida te cubrirá las espaldas la imponente Cara Noroeste del Vignemale. Una vertiente de esta montaña que no es muy conocida por muchos montañeros. Unas vistas que sin duda merecen la pena. Una vez coronado el puerto podrás disfrutar del segundo descenso del día hacia el Refugio de Wallon. Durante el descenso estarás en tierras francesas. El descenso es suave y cómodo, que intercala zonas de descenso con zonas llanas. Es probable que en el fondo del valle debas portear los esquís por la escasez de nieve. Con los esquís a la espalda superaras el último repecho para llegar al Refugio de Wallon. Las vistas desde el refugio son estupendas, y podrás divisar el objetivo del segundo día: el Puerto de Marcadau.

Etapa 2.

La segunda jornada es algo más corta, pero los más de 1.200 metros de desnivel positivos sumados al cansancio del día anterior no lo hacen menos dura. La jornada comienza con el primer objetivo del día a la vista. El Col de Marcadau es un collado situado a 2.541 metros de altitud. La subida al puerto es bastante larga pero tendida, y puede llevar unas dos horas. El itinerario comienza por un camino llano que conduce al fondo del valle. Es entonces cuando aparecen las primeras rampas. Sin embargo, no son muy inclinadas, y se superan con cierta facilidad. Al coronar el puerto volverás a estar en Aragón. El descenso comienza por una amplia pala en dirección al Ibón de Bramatuero Bajo. La pala desemboca en un corredor que gana inclinación, y desciende por el Barranco de la Canal. Este tramo es muy concurrido por los montañeros, por lo que el descenso puede resultar un tanto incómodo por culpa de las visibles huellas. Una vez que acabe el corredor, hay que caminar hacia la izquierda trazando una diagonal hasta llegar al lago. Allí acaba el descenso,y se deben poner las pieles de foca de nuevo para afrontar la subida al Collado Xuans, a 2.757 metros. La subida es bastante tendida, pero se suele hacer larga, ya que son alrededor de 600 metros de desnivel los que hay que superar. Durante el ascenso tendrás la Peña Xuans de frente; el paso está justo hacia la izquierda. En el collado, podrás observar la primera cima de los Dientes de Batanes. Es muy recomendable subir a ella, ya que las vistas son fantásticas. Tras superar una pala suave, y una sencilla arista, estarás en la cima del Diente Occidental de Batanes a 2.875 metros. El descenso hasta el Balneario de Panticosa es muy directo y divertido. El primer tramo del descenso se hace por la cara oeste de la montaña. Tras descender unos 100 metros, se debe buscar un paso hacia la vertiente oeste. Durante este tramo estarás esquiando bajos los Dientes de Batanes. El descenso hay que realizarlo teniendo una tendencia diagonal hacia la izquierda, para poder encontrar el camino que subiste la víspera hacia el Pico Bacías. Desde allí, la ruta no tiene pérdida y rápidamente estarás en el aparcamiento del Balneario de Panticosa.