miércoles, abril 21, 2021
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Cómo elegir un frontal de montaña

Probablemente los frontales sean uno de los instrumentos que mejor han evolucionado a lo largo de los últimos años, décadas. Durante este tiempo han logrado una mayor iluminación a menor consumo de energía, mayor duración de las baterías, modelos cada vez más pequeños, más resistentes a los golpes, la humedad o el frío, diferentes tipos de luz, de haz luminoso, e incluso frontales con iluminación inteligente y todo tipo de mejoras.

Desde el punto de vista deportivo y de las actividades outdoor, las linternas frontales han desplazado totalmente a las linternas de mano, ya que permiten tener las manos libres. Además, debemos tener en cuenta que son pieza fundamental del equipo básico de montaña y debemos llevarlo siempre con nosotros, aunque tengamos pensado volver a casa antes de que anochezca. En caso de accidente o extravío, la luz del frontal nos ayudará a ser localizados en mitad de la noche.

Cómo acabamos de comentar, los frontales han evolucionado mucho en las últimos años, gracias por un lado a los nuevos avances tecnológicos y a que han entrado en juego multitud de fabricantes. Es por ello, que ante la creciente oferta del mercado y las multiples características que ofrecen y prometen, se hacía necesario una norma que estandarizase todas estas características y permitiese comparar al comprador final los diferentes modelos de una forma clara.

Standard de iluminación. Protocolo ANSI/PLATO FL 1 2019.

Tiene origen en 2010, cuando varios fabricantes se reunen para fijar unos estandares comunes y se aprueba en el estado de Delaware la primera norma 501c6. El gran avance se produce a finales del año 2016, cuando se aprueba la primera norma ANSI/PLATO FL 1 2016, actualmente revisada y denominada como ANSI/PLATO FL 1 2019. El acrónimo ANSI hace referencia a American National Standards Institute.

En esta norma se tratan varios conceptos que nos van a permitir entender las diferentes características de los frontales y lo que es más importante, nos va a permitir establecer una comparativa clara entre las diferentes marcas. De modo que, si estás interesado en comprar un frontal, lo mejor será que te vayas familiarizando con algunos de estos conceptos.

La norma queda resumida en 7 iconos que veremos a continuación, a los que hemos añadido varios conceptos más que nos parecían interesantes tratar.

Características a tener en cuenta a la hora de elegir la linterna frontal.

Flujo luminoso:

Icono normativa ANSI/PLATO FL 1 2019

El flujo luminoso, la cantidad de luz emitida por una fuente, es la medida de la potencia luminosa percibida y se mide en lúmenes (lm). La potencia, por otro lado, es una medida del consumo de energía, no de la salida de luz.

Con la tecnología LED de hoy en día, es posible tener una linterna de menor potencia con una mayor salida de luz que otra linterna con una potencia nominal más alta. Esta es la razón por la que los lúmenes se han convertido en el mejor método de comparación. De todos modos, lo esperable es que mayor luminosidad signifique mayor consumo (potencia).

A modo orientativo los frontales van desde unos 200 lúmenes a 1000, en los modelos más “potentes”.

La gran mayoría de frontales actuales incorporan diferentes programas de potencia, de modo que se pueda alargar la vida de las baterías cuando haya menor exigencia de iluminación. Esto no pasaba con los modelos antiguos de bombilla de filamento, no hace tanto tiempo.

Tecnología LED:

Aunque los avances en iluminación en los últimos años han sido muchos, probablemente el más reciente a destacar se lo debamos a la tecnología LED (Light Emitting Diode / Diodo Emisor de Luz). Y pese a que a los primeros frontales LED les faltaba “potencia” esto ha cambiado y en lo que se refiere a montaña, han reemplazado totalmente a las bombillas halógenas, los sistemas combinados LED-Halógeno y por supuesto, a las bombillas de filamento.

La razón es sencilla, la teconlogía LED es muy eficiente, con una vida útil muy larga y un bajo consumo energético. Produce una luz nítida, brillante y sin parpadeos y además, no se calienta y puede fabricarse en diferentes colores.

El método más rentabla para fabricar la luz LED blanca es combinar un diodo de luz azul y uno de luz amarilla. Algunos frontales permiten elegir entre un tipo de luz más azul (alumbra más) y otra más amarilla (más calida y natural). La exposición directa de la luz azul a los ojos puede ocasionar daños en la retina.

La luz roja que incorporan actualmente la mayoría de frontales es muy útil para utilizar en refugios o en lugares donde hay gente durmiendo, ya que es menos molesta. La opción parpadeo es muy útil para pedir ayuda, en caso de accidente o emergencia.

Apertura del haz luminoso:

Actualmente muchos modelos incorporan la posibilidad de regular el haz luminoso (el cono de luz). Los hay que regulan de forma progresiva o por pasos, entre estas dos posciones:

  • Inundación o amplio: ideal para usar en tareas cercanas como preparar la mochila, montar la tienda de campaña o leer. Estos rayos no alcanzan mucha distancia pero iluminan de una manera amplia.
  • Puntual, focalizado o estrecho: este haz, más estrecho, permite ver a mayor distancia. Se gana alcance a costa de perder campo de visión.

Distancia del haz del frontal

Icono normativa ANSI/PLATO FL 1 2019

Este concepto está totalmente relacionado con los anteriores: flujo luminoso y apertura del haz. Mide la distancia en metros en la cual la iluminación es igual o superior a 0,25 luxes (unidad del flujo luminoso en una una superficie). Esta luz equivale, para hacerse una idea, a la luz emitida por la luna llena en una noche clara en campo abierto.

Habrá que tener cuidado con los frontales que prometan una gran distancia con pocos lúmenes, ya que probablemente se trate de un haz muy focalizado con una incomoda visión de túnel.

Intensidad máxima del haz

Icono normativa ANSI/PLATO FL 1 2019

El punto más brillante del haz medido en candelas. La candela (cd) es la unidad básica del Sistema Internacional que mide la intensidad luminosa.

Autonomía del frontal

Icono normativa ANSI/PLATO FL 1 2019

Se calcula con baterías nuevas, desde 30 segundos después de encender la luz, hasta que el flujo luminoso se reduce al 10% del valor inicial. El momento en el que la mayoría de usuarios cambia las pilas.

La autonomía del frontal dependerá del nivel de potencia que utilicemos. Dependiendo de los diferentes niveles de iluminación, los fabricante prometen autonomías que van aproximadamente desde unas 2 horas a máxima potencia, a 120 horas en las de menor consumo.

Algunos frontales permiten separar las pilas del frontal mediante un cable para guardarlas en la mochila. Las protege del frío aumentando la autonomía y las protege de la lluvia.

Tipos de pilas y baterias:

El otro factor que influye en la autonomía del frontal es la capacidad de las baterías o pilas y se mide en amperio-hora (Ah). Aunque esta no sea una característica propia del frontal, es importante tener algunas nociones sobre este tema así como ser conscientes del problema medioambiental que suponene el reciclaje. En este sentido, será preferible decantarse por frontales de batería o usar pilas recargables. Algunos permiten ambas opciones y recargar la batería mediante puerto USB.

La autonomía de las baterías es menor que la de las pilas deshechables por la forma que tienen de descargarse. Las baterías tienen una iluminación más estable a lo largo del tiempo hasta agotarse “de golpe”, mientras que con las pilas, la iluminación decae más rapido pero tarda más tiempo en agotarse.

A modo resumen los tipos de pilas pueden ser:

  • Pilas salinas: las más baratas y las que menos duran. Utilizan como electrolito cloruro de zinc y cloruro de amonio. Destinadas a instrumentos que no demanden mucha energía, es decir, se desaconsejan para frontales.
  • Alcalinas: utilizan hidróxido de potasio como electrolito. Tienen mayor vida útil que las anteriores y son baratas, pero son altamente contaminantes y no reutilizables. A medida que se descargan se reduce la luminosidad del frontal y son sensibles a las bajas temperaturas. A -17ºC su vida se acorta entre un 80 y 90 por ciento.
  • Litio: de gran rendimiento (doble que una alcalina) pero mayor precio. A -17ºC funcionan practicamente igual que a temperaturas más normales y son más ligeras.
  • Pilas recargables: han mejorado mucho. No acumulan tanta energía como unas alcalinas o unas de litio, son más caras y necesitaremos comprar un cargador pero son recargables y a la larga con el uso, más baratas y sostenibles. Según su composición las hay de varios tipos, habitualmente estos tres:
    • Niquel-cadmio (NICD): cada vez se ven meno. La capacidad de carga se ve afectada si la cargamos antes de que este totalmente descargada (efecto memoria). Vida útil limitada.
    • Niquel e hidruro metálico (NIMH): las más habituales. Sin efecto memoria y mayor capacidad que las anteriores.
    • Pilas de Ion de Litio (Li-Ion): de gran calidad. Gran capacidad y alta resistencia a la descarga. Sin efecto memoria.

Resistencia a impactos

Icono normativa ANSI/PLATO FL 1 2019

Mide la altura en metros en la cual se puede dejar caer el frontal sobre una superficie de hormigón y seguir funcionado correctamente. La prueba se repite 6 veces y no puede tener grietas, ni roturas visibles y debe seguir funcionando correctamente. El mínimo para recibir está calificación es de 1 metro.

Resistencia al polvo y al agua (estanqueidad), el índice IP:

Normalmente en las especificaciones de los frontales encontramos la nomenclatura IPX seguido de un número, que hace referencia a su resistencia al agua (no cualquier líquido). Solamente en modelos específicos, como los destinados a espeleología, aparecen dos valores. Por ejemplo IP67, que signifca protección 6 frente al polvo y 7 frente al agua, o por ejemplo IPX4, que significa protección 4 contra el agua. Normalmente esta es la protección que tienen la mayoría de los frontales, la mínima según la normativa ANSI/PLATO FL 1 2019 para identificarse con el siguiente icono y que se realiza tras la prueba de impactos.

Icono normativa ANSI/PLATO FL 1 2019

Los frontales resistente a la inmersión IPX7, un metro de profundidad en agua dulce durante 30 minutos se identifican con el siguiente icono y se comprueba tras la prueba de impactos.

Icono normativa ANSI/PLATO FL 1 2019

A modo de resumen.

  • Protección frente al agua (0-8):
    • IPX3: agua rociada.
    • IPX4: salpicaduras de agua.
    • IPX5: chorro a presión.
    • IPX6: chorro a alta presión.
    • IPX7: inmersión a 1 metro de profundidad durante 30 minutos en agua dulce.
    • IPX8: inmersión a más de un metro de profundidad en un tiempo definido por el fabricante, tipicamente hasta 3 metros.
  • Protección frente al polvo (0-6): no se suele especificar en la mayoría de frontales, salvo los destinados a actividades como la espeleología que suelen estar protegidos al 6 (protección completa).

Peso:

El peso dependerá de las diferentes opciones que incorpore, de las cintas de sujeción, la potencia o la autonomía. Existen frontales llamados de emergencia que pesan desde 35 gramos, hasta frontales de 300 o 400 gramos (frontales estancos, con gran capacidad luminosa y mucha autonomía), aunque los más habituales para actividades de trekking pesan en torno a 100 gramos.

Iluminación inteligente:

Algunos frontales varian de forma instantánea y automática la luz que emiten gracias a un sensor que capta la luminosidad exterior. Este tipo de frontales son capaces de adaptar la luz a la distancia del objeto iluminado.

Noche en el Lacs d’Ayous, Laruns, Pirineos franceses/ Foto: Yann Bervas

Elegir un frontal de acuerdo a mi actividad:

Pues una vez vistas las principales características de los frontales, veamos cual es el que mejor se adapta a la actividad que vamos a realizar.

Aunque los diferentes modelos del mercado comparten algunas propiedades en común, nos hemos fijado en como lo organiza la conocida marca petzl, que divide sus productos en cuatro tipos: Classic, Active, Performance y Specialized, en otras palabras, divide sus productos según las exigencias de cada actividad.

Frontales para actividades cotidianas:

Son frontales compactos (foco y baterías juntos en la parte delantera) que proporcionan una iluminación de proximidad, por lo que no necesitan mucha potencia. Son ideales para camping, tiempo libre, tener por casa o llevar siempre con nosotros cuando salgamos de excursión, ya que suelen ser los más ligeros y reducidos. Dentro de este tipo podemos incluir también si se quiere, los frontales de emergencia.

Modelo Tikka de Petzl: linterna frontal compacta con luz roja para iluminación de proximidad y desplazamientos cortos de 300 lumenes.

Frontales polivalentes para actividades outdoor:

Son compactos como los anteriores pero cuentan con mayor nivel luminosidad e incorporan diferentes tipos de haz luminoso (más amplio / más estrecho). Están destinados para usar en nuestras actividades en la montaña como: trekking, running, alpinismo, etc.

Modelo Actik de Petzl: linterna frontal compacta de haz luminoso multiple con iluminación roja y 350 lumenes.

Frontales para actividades comprometidas:

este tipo de frontales, como los modelos antiguos, separan el foco de la fuente de energía, que se situa en la parte posterior. Son frontales potentes con haz luminoso multiple y con los últimos avances tecnológicos, como el de adaptar de forma inteligente la intensidad de la luz a las necesidades de cada situación.

Modelo Swift RL de Petzl: linterna frontal compacta, recargable, provista de la tecnología Reactive Lighting y 900 lúmenes.

Frontales para usos especiales:

Frontales para actividades con necesidades específicas como la caza, la pesca, o la espeleología, en la que el grado de resistencia al polvo y la humedad (sumergible), se deben tener muy en cuenta. Por no hablar de las linternas antiexplosión, cuando podemos encontrarnos en una cueva con gas inflamable.

Modelo DUO S de Petzl: linterna frontal, estanca, recargable, con función antideslumbramiento y 1100 lúmenes.

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