Las cordillera de los Pirineos se erige de mar a mar, inaccesible en muchos casos a la mano del hombre —o al menos reducida esta presión—, sigue siendo hoy el remanso de paz para una fauna salvaje. El que estos lugares indómitos: los riscos a los que llegan solo intrépidos escaladores; las praderas de altura en la que pastan con cierta tranquilidad esos pequeños mamíferos; la inocencia aún en ese correteo entre rocas, despreocupado, es algo que debemos preservar entre todxs.

En los Pirineos han encontrado su refugio mamíferos tan especiales como el Oso Pardo ibérico, el Ciervo común, el Gamo, el Corzo, el Muflón común o el Rebeco. A continuación, vamos a hacer un recorrido por las diferentes especies de fauna salvaje que habitan en los Pirineos.

Oso Pardo ibérico

Oso pardo / Foto: Daniil Kuzelev

Oso pardo / Foto: Daniil Kuzelev

El Oso Pardo desapareció del área del Pirineo Central en 1990. Desde entonces han sido muchos los esfuerzos en la recuperación de esta especie en la cordillera pirenaica. En estos momentos, muchos de ellos se canalizan a través del proyecto europeo Piroslife, que está luchando por la consolidación del Oso Pardo en los Pirineos. La recuperación es progresiva, con la introducción de ejemplares, que en el Pirineo catalán han encontrado un buen hábital: el Valle de Arán y en el parque natural del Alto Pirineo y, más específicamente, en zonas como los Valles de Àneu, Tavascán, Val Ferrera, Lladorre o El Cardós.

En Isil (Alt Àneu, Pallars Sobirà) se encuentra la ‘Casa del Oso Pardo en los Pirineos’ —un proyecto de la Asociación Casa de l’Ós Bru dels Pirineus—; un lugar en el cual aprenderás mucho acerca de este bellísimo mamífero y realizar rutas guiadas por los lugares que se consideran los hogares del oso.

Como curiosidad, decirte que el Oso Pardo puede alcanzar los 200 kilos de peso y 2 metros de longitud, así que cuidado con él. Son animales huidizos y que apenas tienen desarrollada la vista pero que, sin embargo, el sentido del olfato lo tienen súper sensible, lo que les permite detectar comida a gran distancia.

El Ciervo común

Ciervo / Foto (cc): Victor (Flickr)

Ciervo / Foto (cc): Victor (Flickr)

Es el ciervo de mayor tamaño que encontrarás en Europa. Este animal herbívoro predomina en el Pirineo. Si deseas ser testigo de un fabuloso espectáculo aprovecha y viaja durante la época de la berrea, a comienzos del otoño. Para este fin, te recomendamos especialmente la zona de Lleida y la sierra del Boumort —la berrea del ciervo, se ha convertido en un reclamo turístico en el Pirineo de Lleida—. Durante este periodo te llegarán los cánticos de los machos buscando pareja en su época de celo.

El Gamo

Era un animal casi en extinción y, afortunadamente, la población se está recuperando. Frecuentan las praderas de los lindes del bosque para pastar tranquilamente.

El Parque Nacional de Aigüestortes, el Lago San Mauricio, o en las inmediaciones del estany del Cortalet; el Parque natural de los Aiguamolls de l’Empordà; son actualmente refugio para esta especie en el Pirineo de Lleida.

Al igual que el ciervo, es durante la época de la berrea cuando más fácilmente se observan a los gamos.

El Corzo

Es más pequeño que el ciervo y el gamo y también más fácil de encontrar pues habita en prácticamente todo el Pirineo. Sus largas y finas patas le dan un aspecto tierno y divertido a este bello mamífero. No tiene cola y su pelaje varía siendo de color pardo en verano y grisáceo en invierno.

El Muflón

El Valle de Núria y el Valle de Tor son los mejores lugares para verlo.

El Rebeco

Rebeco en los Pirineos / Foto (cc): Oscar Valencoso (Flickr)

Rebeco en los Pirineos / Foto (cc): Oscar Valencoso (Flickr)

En este caso es el invierno la época idónea para ver Rebecos ya que es cuando estos animales bajan a buscar alimento a las zonas más bajas de las montañas. Especialmente se pueden ver a primera hora de la mañana donde los animales pastan sin cuidado. ¿Qué montañero no los ha visto corretear alegremente entre los riscos?

La marmota

Marmota en los Pirineos / Foto (cc) Gavin Schaefer (Flickr)

Marmota en los Pirineos / Foto (cc) Gavin Schaefer (Flickr)

El más grande y especial de los roedores, este amigable roedor lo encontraremos en nuestras excursiones por el Pirineo. Sus refugios suelen estar más bien a gran altura de las montañas, a unos dos mil metros de altitud. Reconocerás que estás cerca de una marmota porque escucharás sus característicos silbidos.

Entre marzo y abril comienza la época de celo, y será justo en este tiempo cuando más abundante será la población marmotas para su observación. Aunque también en verano es frecuente verlas tomando el sol sobre las rocas o buscando alimento.

El Jabalí

Es frecuente observar las huellas de esta especie, en zonas encharcadas, dónde remueven la tierra y el barro. No tan fácil observarlos, ya que frecuentan las zonas más inaccesibles del bosque.

Son animales de gran tamaño que superan los 80 kilos de peso y que se alimentan de lombrices y raíces. Tienen la costumbre de escarbar la tierra para buscar estos manjares y de frotar su cuerpo contra los árboles, luego de un refrescante baño de barro, dejando su marca en los troncos que quedan llenos de barro y pelo, así que ya sabes qué pistas puedes ir buscando si quieres saber si hay jabalíes cerca.

La nutria

La nutria es un animal acuático por excelencia. De hecho la presencia de este pequeño mamífero es un indicativo de gran calidad ambiental del hábitat.

El Lobo Ibérico

La población de lobos se había perdido pero, en estos últimos años, el animal ha sido reintroducido de nuevo en el territorio. Así, es posible disfrutar de su presencia, en especial en la zona de Ripollès y la Cerdanya.

 

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