La cordillera pirenaica recorre la frontera con Francia de la península durante más de 400 kilómetros, alargándose desde el golfo de Vizcaya hasta el mismísimo cabo de Creus. Cada zona de los Pirineos tiene una flora, fauna, geología y clima que la caracterizan, y esto hace que los Pirineos sean diversos y ricos en su riqueza natural.

Los Pirineos, cordillera de gran importancia a nivel europeo, tiene tantas diferencias de altitud entre segmentos que se ha convertido en una de las más diversas del mundo. Más de 4.500 especies vegetales pueblan sus laderas, entre la que destaca la preciosa flor de nieve, encontrada a altitudes muy altas. Los bosques que pueblan la zona pirenaica se caracterizan por contener muchos abetos o pinos negros, aunque a menor altura la variedad de flora se hace cada vez más notable hasta que podremos encontrarnos con una mezcla de castaños, olmos e incluso fresnos. Los valles, a mucha menos altitud, dan lugar a un clima templado que propicia la aparición de flora muy exuberante y árboles frutales de todo tipo, destacando las higueras y alcornoques, además de plantas aromáticas como el tomillo o la lavanda.

Las laderas empinadas de gran parte de los Pirineos ha propiciado la conservación de los espacios naturales gracias a la poca capacidad de acción del hombre. Podrás ver muchos paisajes completamente vírgenes con animales y plantas de gran rareza. La fauna, siendo de las más extensas de toda Europa, está compuesta por numerosos animales en peligro, como osos pardos, muchísimos más mamíferos, como podrían ser los ciervos o los jabalíes, y una gran variedad de aves, como el águila real, el cernícalo o el quebrantahuesos.

En las zonas de los Pirineos a una altura baja podrás llegar a ver especies como el urogallo, y también pequeños pájaros como el pito real o la perdiz blanca.

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