Los pueblos del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Los pueblos del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido / Foto: @desirecape (Instagram)
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Torla, la puerta de Ordesa

Torla, la puerta de Ordesa / Foto: Manuel Velazquez (Wikimedia Commons)
Torla, la puerta de Ordesa / Foto: Manuel Velazquez (Wikimedia Commons)

Esta localidad es la puerta de acceso al valle de Ordesa y a la conocida y hermosa ruta Cola de Caballo. Es un bello pueblo rodeado de empinados picos que superan los 2.000 metros y situado al margen derecho del río Ara. Sus hermosas callejuelas de piedra, sus balcones de flores y su iglesia del siglo XVI, forman una imagen idílica digna de postal.

Torla se caracteriza principalmente por la gran cantidad de elevaciones que la circundan, sin olvidarnos de la gran cantidad de historia que posee. De origen medieval, ha ido subsistiendo al paso de los siglos con una conservación excelente hasta nuestros días, pudiendo comprobar esto en el fantástico estado de las calles y casas de la localidad. La razón de su fama reside en que está considerada como la puerta al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, ya que de aquí sale el autobús que lleva a los curiosos turistas a disfrutar de una experiencia inolvidable en esta maravilla natural. Muchos de ellos acaban alojándose en sus hostales.

Las bellezas naturales de Torla le harán olvidar todos sus problemas, con esos exuberantes paisajes y la paz y armonía que se vive entre sus habitantes.

Aun con toda esa paz, muchos turistas vienen con la esperanza de pasar un buen rato divertido, y puede que no estén tan desencaminados: podrás realizar actividades en el agua (como el rafting) y deportes alpinos (como pueden ser las rutas a pie o en bicicleta y las escaladas). Es muy oportuna la situación geográfica de Torla, ya que podrás escoger el tamaño de la montaña a la que te quieres dirigir, a modo de un regulador de dificultad.

Así, recomendamos a los más inexpertos que se decanten por las rutas en las montañas medianas y a los más experimentados que prueben a ascender por una de las más imponentes y grandes. Podrás divertirte en familia gracias a que mientras los más mayores disfrutan de la escalada o el senderismo, los pequeños de la casa podrán quedarse admirando los preciosos paisajes que pueblan la zona.


Broto, y su Cascada de Sorrosal

Fotografía de montaña en los Pirineos / @marcopooloo
La Cascada de Sorrosal en Broto. Lugar ideal para iniciarse a las alturas en su ferrata || Foto: @marcopooloo (Instagram)

Si seguimos río abajo 20 kilómetros llegamos a la bellísima Broto, que da nombre a su propio valle. Descubre su casco histórico de arquitectura tradicional y casas de piedra como la Casa del Valle o la antigua cárcel. Si cruzamos el río Ara disfrutaremos de unas vistas inigualables y a pocos minutos de la localidad encontraremos la bellísima cascada de Sorrosal, de 80 metros de caída con pozas azul celeste.


Oto

Solo tenemos que avanzar un par de kilómetros para llegar a este precioso pueblo de particular encanto. Su arquitectura tradicional está magníficamente conservada y pasear por sus callejuelas serán una auténtica delicia. Cuenta con una torre defensiva, la Casa Don Jorge, perteneciente al siglo XVI y la torre de la iglesia.


Buesa

Regresaremos hasta Broto para reanudar la nacional 260 y tomamos el desvío hacia la localidad de Buesa. Una vez aquí, disfruta de su carácter tranquilo y sus hermosas vistas, con una panorámica completa del valle, ya que se sitúa en su parte alta, que lo convierte en un pueblo mirador.


Sarvisé, una maravilla del Valle de Broto

Sarvisé, una maravilla del Valle de Broto / Foto: Hibiscus7 (Wikimedia Commons)
Sarvisé, una maravilla del Valle de Broto / Foto: Hibiscus7 (Wikimedia Commons)

Sarvisé, una pequeña población que se ubica en el Valle de Broto, está situado en la pequeña aunque conocida comarca del Sobrarbe, la cual cuenta con paisajes de ensueño. Los pocos habitantes que tiene este pueblo se dedican, aun teniendo una tradición ganadera, completamente a alimentar los servicios turísticos de toda la zona. Podrás ver tanto preciosos montes como extensos y misteriosos bosques en una comarca que destaca por su particular belleza.

Este pequeño pueblo se encuentra presidido por una bellísima iglesia de estilo románico que te dejará fascinado. Además, al llegar te llamará la atención la presencia de esbeltos y estilizados caballos, debido a que es un magnífico lugar para realizar rutas a caballo a lo largo del valle de Broto. Si continúas por una estrecha carretera alcanzarás el conocido Valle del Vió y el Cañón de Añisclo así como la localidad cercana de Poza de Chate, un rinconcito idóneo para darnos un buen baño en sus aguas cristalinas.

Si te encanta la comida y gastronomía, Savisé ofrece platos refinados aunque tradicionales, lo que te hará experimentar un placer gastronómico sin precedentes, gracias además a la posibilidad de hacerlo en casas rurales de lo más pintorescas y tranquilas.

Por último, la monta a caballo es una tradición realmente extendida por la zona y, por tanto, también conforma una atracción turística que gusta tanto a grandes como a pequeños. Su proximidad al Parque Nacional de Ordesa y a Monte Perdido lo hacen un objetivo vacacional sin igual.


Fiscal, y el valle del Ara

Fiscal y el Valle del Ara. Iglesia de Fiscal / Foto: Juan R. Lascorz (wikimedia commons)
Fiscal y el Valle del Ara. Iglesia de Fiscal / Foto: Juan R. Lascorz (wikimedia commons)

Si quiere disfrutar del pirineo aragonés y no sabe a dónde ir, es muy recomendable que visites la pequeña localidad oscense de Fiscal. Tiene una situación geográfica sublime, dada su cercanía con los Pirineos y con el Parque Nacional de Ordesa, lo que le ha granjeado muchísimos visitantes extranjeros cada año.

En este pueblo haremos una parada para contemplar las preciosas vistas que nos ofrece el puente sobre el río Ara, que presiden el paisaje con una soberbia presencia. Cruzando este alcanzaremos su casco histórico, con sus bellísimas casas, su ermita de San Salvador, su torre Fiscal o el Batán de Lacort entre otros muchos atractivos dignos de contemplar.

El pueblo destaca por su gran Iglesia con un ábside central muy icónico en estas estructuras. También posee una torre de planta cuadrada con almenas. Cuadros y pinturas de los siglos XVII y XVIII pueblan el interior de esta iglesia. Otros atractivos son los grandes y poblados paisajes, basados principalmente en los bosques de altos pinos y exuberantes flores, además de sus calles, con un aspecto gótico digno de ser admirado.


Boltaña

Antes de llegar al siguiente pueblo podemos disfrutar del mirador de Jánovas, un auténtico balcón con vistas al río Ara y al pueblo abandonado de Jánovas. Después llegamos a Boltaña, uno de los pueblos más bellos de todo el parque. Podrás pasear por su casco histórico magníficamente conservado, sus bellísimas casas señoriales construidas en piedra, sus plazas y callejuelas. No olvides ascender a las ruinas del Castillo de los Condes de Sobrarbe para disfruta de una panorámica perfecta.


Aínsa, historia viva

La historia viva de Aínsa. Plaza mayor de l'Ainsa / Foto: Juan R. Lascorz (vía Wikimedia Commons)
La historia viva de Aínsa. Plaza mayor de l’Ainsa / Foto: Juan R. Lascorz (vía Wikimedia Commons)

Aínsa, estamos casi al final del trayecto, en uno de los pueblos más visitados del parque y considerado como uno de los más bonitos de España. Recorre sus callejuelas, pasea por su casco histórico amurallado, contempla sus iglesias como Santa María o la Cruz Cubierta, visita su plaza mayor y su castillo. Además, podrás observar desde sus miradores las vistas del embalse de Mediano.

La villa de L‘Aínsa, tradicionalmente tratada como la gran capital del antiguo Reino de Sobrarbe, no acabó por entrar en la comunidad aragonesa hasta bien entrado el siglo décimo. Esta población está realmente cargada de historia, sobre todo debido a las disputas religiosas.

Hay muchísimo que ver en esta villa, aunque podemos destacar varias localizaciones:

  • Emplazamientos religiosos como la Iglesia y la Torre. Esta edificación fue construida para honrar a Santa María, tiene una arquitectura completamente románica y tiene la estructura común en iglesias de este estilo: una sola nave con una gran bóveda central, elevaciones en algunas partes y un ábside semicircular al frente. Lo que es particularmente peculiar de esta iglesia es, sin embargo, lo que no se ve a simple vista: una curiosa cripta se extiende bajo el propio edificio. Además también cuenta con el “cuarto del aceite”, un pequeño habitáculo situado justo al sur de propio ábside.
  • La torre se encuentra en la base de esta propia iglesia. Es tan alta que representa uno de los pocos puntos que ofrecen una guía aproximada para los usuarios que no conozcan la zona y tengan que utilizar un mapa. Tanto la iglesia como la propia torre fueron construidas sobre el siglo XII.
  • El Castillo: está ubicado en las inmediaciones de los demás edificios militares, los cuales pueden datar de alrededor del siglo XI.

Aínsa, como hemos podido ver, es una población con una gran cantidad de edificios emblemáticos, pero también ofrece la paz y la tranquilidad necesarias para pasear en comunión con lo natural. Su urbanismo es muy común en los pueblos de la zona, con una gran plaza en el centro, que a la vez funciona como mercado, y con solo dos calles que conectan con ella. La arquitectura de las viviendas, sobre todo observable en las más antiguas, destaca por contener ventanas ojivales o arcos de medio punto.


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