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Según la leyenda, la aparición de los restos del apóstol Santiago llevó a la construcción de Santiago de Compostela en el siglo IX. Pronto se convirtió en un destino de peregrinación a la par que Jerusalén y Roma.

El Camino de Santiago de Compostela (el Camino), o Way of Saint James en inglés, está formado por una colección de antiguas rutas de peregrinación que conducen a Santiago de Compostela en Galicia, en el noroeste de España. Allí se encuentra la catedral desde el siglo IX de Santiago de Compostela.

La necesidad de ir a peregrinaciones siempre ha sido una característica humana. La gente ha recorrido caminos a destinos que prometieron milagros o penitencia, o expiar los pecados. E incluso en esta era racional, las personas se sienten atraídas por las búsquedas espirituales de los lugares sagrados del mundo. En el mundo cristiano, pocos sitios sagrados son más famosos que Santiago de Compostela en Galicia, en el norte de España. Los peregrinos han caminado esta ruta durante más de 1000 años. Y hoy en día, más de 100000 peregrinos realizan anualmente el viaje que termina en la catedral de Santiago de Compostela. ¿Qué los atrae allí?

Haciendo El Camino podrás vivir una increíble experiencia. Solo debes calzarte las botas o subirte a tu bicicleta para empezar a descubrir una de las maravillas de España de una manera muy peculiar.  Podrás pasar por emocionantes parajes naturales y encontrarás pueblos que te irán inculcando un poco de su historia hasta que llegues a la meta del recorrido, Santiago de Compostela. Podrás unirte a los miles de peregrinos que llegan cada año a esta ciudad gallega, y donde descansan los restos del apóstol Santiago el Mayor.

Hay muchas motivaciones para hacerlo: búsqueda personal o espiritual, reto deportivo o simple interés por toda la cultura que rodea a este camino. Da igual cuál elijas, ya que lo disfrutarás de cualquier forma. A esta experiencia personal se le une también una experiencia culinaria sin precedentes, donde tendrás la oportunidad de probar platos tradicionales del norte de España.

Te encontrarás edificios como catedrales u obras de arte como una infinidad de pinturas, pero también disfrutarás de la cultura más profunda del norte, con sus tradiciones, fiestas y costumbres. Siempre te mantendrás en contacto con la naturaleza, ya estés en los Pirineos o llegando a tu destino. Maravillosos acantilados, parques nacionales… una gran belleza se esconde en cada rincón que visitas. Conocerás a peregrinos como tú, así como sus historias, en un ambiente al que muchos llaman hogar.


1. Las Rutas

Aunque el destino final siempre es Santiago de Compostela, existen numerosas rutas. Mira lo que ofrece cada una.


Camino Francés

De todos los muchos caminos que conducen a Santiago de Compostela, el más popular se conoce como el Camino Francés. Esta es una ruta de 750 kilómetros que comienza en Francia y cruza los Pirineos en Somport o Roncesvalles.

Podrás sentirte como un verdadero viajero temporal con las numerosas etapas de este recorrido. Es la más tradicional, ya que se remonta a la Edad Media. Empezarás esta visita cultural en los Pirineos, siguiendo posteriormente por la cara sur de la Cordillera Cantábrica hasta que por fin alcances Galicia. Podrás empezar este camino tanto desde Roncesvalles (situado en Navarra) como de Somport (en Aragón). Ambos caminos acaban uniéndose a la altura de Puente la Reina (también en Navarra). Ve preparado para disfrutar de la belleza y la gastronomía.

Si empiezas en Aragón, podrás disfrutar de enormes bosques y praderas que te harán sentir como en un cuento, reforzado por la Estación de Canfranc y el fuerte de Coll de Ladrones, situados en Huesca. Podrás hacer un alto en el camino a la altura de Villanúa para visitar la Cueva de las Güixas, para posteriormente llegar a Jaca donde podrás reponer fuerzas y encontrar provisiones. No puedes comenzar la siguiente etapa sin degustar el típico bacalao al ajoarriero. Una vez con fuerzas, podrás continuar hasta Arrés, donde disfrutarás de la maravillosa vista del mirador del Canal de Berdún.

Rebajas
El Camino de Santiago en tu mochila. Camino Francés
  • Anaya Touring, Antón Pombo Rodríguez
  • Editor: Anaya Touring
  • Edición no. 0 (06/01/2017)
  • Tapa blanda: 360 páginas

Una vez en Navarra, podrás degustar el famoso bocadillo de chistorra pamplonés. Si tienes la suerte de pasar por Pamplona en la segunda semana de julio, podrás ver los encierros de San Fermín. Hay pueblos, como Obanos y su preciosa arquitectura, antes de llegar al puente románico de Puente la Reina. Construido hace mil años, podrás pasar por el mismo camino que recorrieron los peregrinos de antaño. A solo dos kilómetros de este emblemático puente, podrás encontrar uno de los símbolos de este recorrido: la iglesia de Santa María de Eunate. Es muy probable que ya la hayas visto, porque este edificio románico se suele mostrar siempre en imágenes referentes al camino. En tu andar te encontrarás con Estella-Lizarra, te sorprenderá su gran patrimonio monumental. Posteriormente continuarás con tu viaje hasta La Rioja, una comunidad conocida por sus geniales vinos, que podrás degustar acompañándolos con unas ricas papas a la riojana. En Logroño tendrás que ir de tapas por la calle Laurel. Los monasterios de Yuso y Suso, en San Millán de la Cogolla, se consideran la cuna de nuestra lengua y están reconocidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. También pasarás por Santo Domingo de la Calzada, una ciudad que nació del propio camino, y subirás a la torre campanario para tener las mejores vistas de toda la zona.

En tu recorrido no te olvides, eso sí, de descansar un rato para disfrutar de la morcilla de Burgos o el lechazo castellano. Sin salir de Burgos podrás conocer los orígenes de la humanidad en la sierra de Atapuerca, con uno de los mayores yacimientos arqueológicos de Europa, considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pasarás por Palencia, donde podrás hacer una parada en Terradillos de los Templarios, cuyo nombre recuerda la presencia de una de las órdenes militares cristianas más poderosas que poblaron nuestro país durante toda la Edad Media.

Tardarás un poco en llegar a León, comunidad que muchos eligen como comienzo del Camino. No hay mejor manera de comenzar que visitando la Catedral de León. Otro punto fuerte de la ciudad es su antiguo Hospital de San Marcos. A pocos kilómetros de la capital, en Astorga, podrás visitar el Palacio Episcopal, construido por Gaudí. Si continúas hacia tu destino, pasarás por la comarca de El Bierzo, donde se encuentra Ponferrada, ciudad construida junto a un viejo castillo donde se asentaban los templarios. Si tienes tiempo, puedes hacer una parada en Villafranca del Bierzo, cuyo casco antiguo está considerado Bien de Interés Cultural. Tendrás la oportunidad de degustar la deliciosa cecina de carne de vacuno curada, muy similar al jamón serrano. A partir de este punto, el camino se hace más complicado, necesitando un mayor esfuerzo por tu parte para que puedas alcanzar puertos como el de la Cruz de Hierro, considerado el punto más alto de este recorrido. Cuando llegues al templo de Santa María la Real, podrás vislumbrar un precioso valle, oculto en caso de niebla. Ya en campos gallegos, entrarás en la última fase de todo el recorrido. Podrás disfrutar de los maravillosos bosques, riachuelos y pastos gallegos. No te olvides de probar la gastronomía gallega, con sus reconfortantes caldos o sus deliciosas empanadas. Una vez en Lugo, podrás sorprenderte con la iglesia románica de Santa María de Ferreiros, situada en medio del camino. Pasando por la Abadía de Samos, los monjes benedictinos que la habitan te ofrecerán alojamiento y la posibilidad de que te unas a ellos en sus rezos mañaneros. También es importante la iglesia de San Salvador de Vilar de Donas, cerca de Palas de Rei. Dentro se sitúa un extravagante museo con esculturas y retablos de tiempos cercanos al siglo XII.

Pronto estarás entrando en la provincia de A Coruña, donde se sitúa la meta del recorrido: Santiago de Compostela. Es una ciudad majestuosa y llena de magia y espiritualidad. Cuando vayas llegando a la plaza del Obradoiro podrás vislumbrar la imponente catedral. Disfruta del ambiente y de la cultura.


Camino del Norte

Si eliges este camino, recorrerás la orilla del mar Cantábrico. Es una de las rutas más antiguas, al igual que el camino francés, y es también una de las más bonitas. Podrás aprovechar para ver las bellezas, tanto culturales como culinarias, de comunidades como Cantabria, Asturias o País Vasco.

Te meterás de lleno en la España Verde, región de inmensa belleza natural con paisajes montañosos, riachuelos cristalinos, acantilados y frondosos bosques y praderas. Podrás pasar por numerosas poblaciones que te brindarán su historia. Es importante señalar que esta variante del Camino es la que más Patrimonios de la Humanidad tiene.

Rebajas
El Camino de Santiago en tu mochila. Camino Norte
  • Anaya Touring, Antón Pombo Rodríguez
  • Editor: Anaya Touring
  • Edición no. 0 (05/17/2018)
  • Tapa blanda: 384 páginas

Si tienes interés en recorrerlo entero, es importante que empieces en Irún (situado en Euskadi) que tiene frontera con Francia. Recorrerás toda Gipúzcoa hasta su capital, San Sebastián, una preciosa ciudad costera con playas de arena blanca entre los montes Urgull e Igeldo. Es una ciudad muy turística, con caseríos, mansiones señoriales y barrios modernos en un precioso contraste. Es importante que visites el Museo de San Telmo, el Peine del Viento o el Kursaal, siempre con una mezcla de tradición y modernidad. La gastronomía donostiarra es realmente impresionante, con la mayor concentración de restaurantes con estrella Michelín por metro cuadrado de todo el mundo. Podrás degustar el vino blanco llamado txakolí. Las siguientes etapas te llevarán por geniales localidades costeras como Zumaia, Deba o Zarautz. Tendrás la suerte de observar los llamados “flysch”, formaciones geológicas con origen en las mareas y en la erosión. También podrás disfrutar de unas vistas geniales desde pueblos de gran altura como Elorriaga o Itziar.

Si sigues tu camino acabarás entrando en la provincia de Vizcaya. Pasarás por Guernika, una ciudad donde podrás sentir su historia. Fue destruida durante fuerzas alemanas/italianas durante la Guerra Civil, lo cual inspiró en cuadro del mismo nombre de Pablo Picasso. También podrás visitar Bilbao, capital de provincia, donde podrás disfrutar de una de las composiciones arquitectónicas más vanguardistas del mundo. Visitar el Guggenheim es casi obligatorio, con su particular forma y sus obras de arte, obra de Frank Gehry. En su casco antiguo disfrutaras de los pintxos, es decir, las tapas vascas. No te olvides de acompañar tu comida con un buen vino. Solo unos pocos kilómetros te separan de Cantabria, donde visitarás preciosas localidades como Laredo, Noja o Castro Urdiales, antes de llegar a Santander. Esta ciudad combina montaña y mar, con una de las bahías más bonitas del mundo. Sus numerosos miradores ofrecen unas vistas impresionantes de la zona, y su casco histórico está repleto de edificios con una larga historia.

Si sigues por la costa cantábrica acabarás en Comillas, declarada conjunto histórico artístico. Si paseas por sus calles, podrás ir encontrándote con innumerables casas solariegas y edificios con aires modernistas. Es indispensable la visita de algunas construcciones como El Capricho, de Gaudí, el Palacio de Sobrellano, de estilo neogótico o la Universidad Pontificia, símbolo de la localidad. Solo te separan unos kilómetros de la población de Santillana del Mar, hogar del hombre del Paleolítico Superior que habita en la cueva de Altamira. Cuenta con 18.000 años de antigüedad y se considera el mayor tesoro rupestre del país, obviamente declarado Patrimonio de la Humanidad. Una vez entres en Asturias las etapas se harán llevaderas, con la genial comida que caracteriza la zona. Los concejos de Ribadesella o Llanes contienen muchas parroquias donde podrás descansar de tus andadas. Es importante que para disfrutar del paraje que rodea la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores y la playa de San Antolín.

No tardarás mucho en llegar a Gijón, la capital asturiana, que combina una mezcla de aire marino, patrimonio histórico y estructura urbanística moderna a pocos metros de la playa. Estamos seguros de que te encantará. Tanto la iglesia de San Andrés de Ceares como la de Santa María Magdalena constituyen ejemplos románicos. Otras localidades importantes son Cudillero y Luarca, esta última conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde, situada a escasos kilómetros de Galicia. Una vez allí, en Lugo, visitarás Modoñedo. Su casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural, y contiene una de las más imponentes catedrales neoclásicas de Europa. En cuanto a gastronomía, no te podrás perder su tradicional tarta, con ingredientes como hojaldre, frutos secos y frutas escarchadas. Cuando pases por Arzúa, a escasos 40 kilómetros de Santiago, podrás encontrarte con los peregrinos del Camino Francés.


Camino Primitivo

Es la ruta más antigua de todas. Está basada en el recorrido de los peregrinos del siglo IX que trascurre por el interior oeste de Asturias. Es mucho menos popular que las otras dos rutas mencionadas, aunque está igual de bien señalizada. Por si fuera poco, sus zonas boscosas son fáciles de atravesar y el asfalto brilla por su ausencia, lo que te reportará las mejores vistas generales de todas las rutas. Tiene su inicio en Oviedo, la capital asturiana, la cual cuenta con grandes tesoros históricos. Encontrarás muchas iglesias prerrománicas como la de Santa María del Naranco, San Miguel de Lillo o San Julián de Prados, todas ellas Patrimonio de la Humanidad. Como el casco antiguo es completamente peatonal, caminar por las calles de Oviedo es siempre un placer. En su catedral, la de San Salvador, podrás visitar la Cámara Santa, una pequeña capilla cuya función era guardar reliquias como el Santo Sudario. Si te pones ya en marcha, podrás ver cómo te invade la naturaleza, con los numerosos ríos, bosques, cascadas y robledales. Podrás visitar pueblos tan pintorescos como Salas, Conjunto Histórico.

Guía práctica del Camino Primitivo a pie y en bici
  • Carlos Mencos Arraiza
  • Editorial Buen Camino
  • Tapa blanda
  • Edición no. 0 (01/01/1970)

No deberías de olvidarte de visitar la colegiata de Santa María, siendo uno de los mejores ejemplos de la arquitectura asturiana del periodo renacentista, además de la Torre medieval, con un museo en su interior. En el cementerio, cuyas vistas son impresionantes, podrás encontrar el Tejo de San Martín de Salas, con 15 metros de altura y 6 metros de perímetro. Posteriormente te internarás en los concejos de Allande y Grandas de Salime, cuyo Paisaje Protegido te sorprenderá. Ya acercándote a Galicia, disfrutarás de unas maravillosas vistas en el Embalse de Salime. En Palas de Rei acabarás encontrándote con el Camino Francés, aunque antes coronarás el pintoresco Alto del Acebo, con un kilómetro de altura.

No te olvides de probar la gastronomía asturiana, como los populares cachopos o la fabada. Tampoco pases por alto el arroz con leche o la sidra.


Otros Caminos

Es posible llegar a Santiago por otras rutas. Podrás ir por el Camino Inglés, usada por los peregrinos británicos y norteños que empezaba en Ferrol, o por el Camino Portugués, que te lleva desde Lisboa a Galicia, pasando por Oporto. Tampoco puedes olvidar la Vía de la Plata, que empieza en Sevilla y llega hasta Gijón, pasando por muchos tramos del Camino.


2. Consejos para realizar el Camino de Santiago

Para hacerlo, deberías prepararte muy bien. Aquí te brindamos algunos consejos para que no se te haga muy cuesta arriba.

Te aconsejamos que intentes salirte de las épocas más concurridas, ya que el Camino se ha puesto tan de moda, que nunca mejor dicho en determinadas fechas es una “peregrinación” de mucha gente. 

A pie

Si quieres lo más tradicional, ir andando es una gran manera, además de la más asequible. Podrás ir a tu ritmo, disfrutar de la experiencia y conversar con otros caminantes. También puedes optar por no hablar y centrarte en tu experiencia personal, sobre todo si quieres meditar. Deberías tener una buena mochila que, llena, no superase los 8 kilos de peso. Es importante que elijas un calzado cómodo, como botas de trekking o unas buenas deportivas ya usadas. Es recomendable que lleves bastón para apoyarte en las zonas empinadas. Tampoco olvides un botiquín y cosas para el aseo.

Es importante recordar que las temperaturas pueden bajar incluso durante el verano. Sobre todo en las etapas iniciales del Camino, en los Pirineos. Deberías llevar algo de abrigo y un chubasquero por si llueve. Tampoco deberías olvidar la crema solar y una gorra, porque puede llegar a hacer mucho sol. Mientras que algunos albergues ofrecen una cama donde extender tu saco, hay veces que tendrás que dormir en el suelo, por lo que una esterilla no está de más.

Los siguientes enlaces te serán de utilidad para la preparación:

Sea cual sea el motivo de la peregrinación, finalmente llegar a la gran Catedral de Santiago de Compostela es una experiencia conmovedora. Los verdaderos peregrinos abrazan la estatua de Santiago y a menudo se rompen en lágrimas de felicidad. E incluso aquellos que viajaron por placer o la experiencia se vieron afectados de maneras que no pueden explicar.

En bicicleta

Si pedalear es lo tuyo, ir en bici es buena opción. Irás mucho más rápido y podrás visitar los puntos de interés de forma más eficiente. Si quieres disfrutar, elige una ruta según tu forma física y una estación del año con temperaturas suaves y con lluvias muy ocasionales (aunque sea posible realizarlo en cualquier época, gracias a su gran cantidad de albergues). Tanto el Camino Francés como el Inglés son sencillos para ciclistas. El Camino de la Costa/Norte y el Primitivo tienen un clima excepcional durante la primavera y el verano. La Vía de la Plata puede tener temperaturas muy elevadas durante el verano, por lo que se debe tener en cuenta. Hay variantes en las rutas para ciclistas. La señalización es muy buena, aunque siempre puedes informarte de antemano. Todo lo que recomendamos para los caminantes, sirve para los ciclistas. Añadiremos también el equipamiento para bicicletas (recambios, bomba de aire, desengrasante…) y para ti (unas buenas gafas, un casco, chaleco reflectante…).

Es importante que sepas que en los albergues públicos, a la hora de descansar, dan preferencia a los peregrinos que viajan a pie.

A caballo

Podrás disfrutar de una experiencia milenaria. Es una forma muy pintoresca de recorrer la Ruta Jacobea. En este caso, el tiempo de preparación será mucho mayor, ya que tendrás que reservar lugares donde tu caballo pueda descansar, además de preparar el pienso que consumirá tu amigo equino.

Aunque es una forma relajada de hacer el Camino, requiere algo de forma física. No recorras mucho camino de una pasada porque podrías perderte muchas de sus experiencias. Tendrás que avisar con varios días de antelación si quieres entrar a Santiago a caballo. Tendrás que llamar a la Policía Local (092), la cual te indicará cuándo y por dónde tienes permitido el paso. También te darán un permiso de entrada a la Plaza del Obradoiro.

En barco de vela

Desde 2016 también puedes hacer el camino en barco, por el Mar Cantábrico. Los pioneros en esta forma de recorrer el camino fueron los ingleses y los irlandeses, allá por el siglo XII. Es una buena forma de aumentar el nivel de aventura que supone el Camino. Durante el recorrido, llamado “Sail the Way – Navega el Camino”, surcarás el mar en paralelo con el Camino del Norte, pudiendo parar en los 17 puertos deportivos repartidos entre el País Vasco, Asturias, Galicia y Cantabria. Si quieres conseguir tu Compostela, deberás haber recorrido 100 millas náuticas (182 kilómetros), sellar tu credencial en cada uno de los puertos habilitados y terminar la última etapa, que comprende el recorrido Monte do Gozo-Santiago, a pie.


3. Credencial de Peregrino. La Compostelana

Los peregrinos de hoy en día hacen este viaje por varias razones, algunas de las cuales son espirituales. De hecho, más de 100.000 peregrinos de más de 100 países hacen el viaje cada año a pie, en bicicleta, en burro o a caballo. Y eso son solo los peregrinos oficiales con un ‘pasaporte’ de peregrino: la credencial. La mayoría concluye, que es una experiencia conmovedora y gratificante en formas que no anticiparon

Así, para que quede constancia de tu gran logro personal, te darán la Compostela, un certificado. Para poder conseguirlo, necesitarás tanto tu documentación personal como tu credencial de peregrino, la cual irás sellando en albergues, parroquias, ayuntamientos o bares autorizados. Si quieres esta credencial, deberás ir a la parroquia o albergue donde comiences el camino o a alguna asociación de Amigos del Camino de Santiago. El sello de Santiago lo conseguirás en su Oficina del Peregrino.

En primer lugar, debes obtener una “credencial” de peregrino registrándote en una ciudad como Roncesvalles en la frontera con Francia (dependiendo de tu lugar de inicio). Este documento te identifica como un peregrino y te permitirá permanecer en los refugios o albergues en el camino con cierta preferencia respecto a otros viajeros. Estos albergues salpican las rutas a lo largo de las diferentes rutas del Camino de Santiago, a menudo, alojamiento barato o incluso gratuito. Estos generalmente disponen de habitaciones comunes con literas, y te facilitarán todo lo que necesites en tu estancia en el lugar.

La credencial también es necesaria para obtener la Compostelana, el certificado otorgado a los peregrinos que completan el camino. Para ganar esto, necesitas caminar un mínimo de 100 kilómetros o recorrer un mínimo de 200 kilómetros en tu peregrinación. Para obtener tu compostelana, debes tener tu credencial estampada en las ciudades por las que pasas en tu peregrinaje. Esto prueba que recorriste la ruta reconocida por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago.  También es requisito haber hecho el Camino por motivos religiosos o espirituales. Si tu razón es otra, podrás solicitar el certificado del peregrino. Tienes que empezar a decidir cómo quieres hacer el camino. 

Camino de Santiago de Compostela / Foto: Filipevascar (pixabay)
Camino de Santiago de Compostela / Foto: Filipevascar (pixabay)

4. Alojamiento en el Camino de Santiago

¿Dónde te alojarás? Hay muchas modalidades de alojamiento diferentes, y cada una te ofrece algunas prestaciones y experiencias.

Albergues

Esta es la experiencia más auténtica, y se trata de hacer noche en la gran red de albergues del Camino. Los hay de dos tipos. Los públicos tienen un precio reducido (en alguno de ellos tan solo tendrás que pagar un pequeño donativo). Las plazas son limitadas, teniendo siempre preferencia los caminantes y los que van a caballo sobre los que van en bicicleta. No tengas miedo de quedarte sin sitio, ya que hay albergues privados si falta espacio. También se habilitan iglesias, polideportivos e incluso colegios para acoger a peregrinos.

Tienes que tener en cuenta que tendrás que seguir las reglas del albergue, como los horarios de salida o entrada y la orden de silencio durante la noche. Es importante la solidaridad entre peregrinos. Esta es la experiencia más auténtica que podrás vivir.

Hoteles

En el Camino hay una gran variedad de hoteles privados que se irán adaptando a tu presupuesto y gustos. Hay hoteles de todo tipo, balnearios con spa… e incluso casas rurales, con un trato muy cercano y modesto.

Camping

Hay muchas zonas verdes que están habilitadas, la mayoría en las poblaciones que atravesarás de forma natural. Todos cuentan con los servicios básicos, y algunos tienen hasta piscina o actividades lúdicas. El Camino del Norte es el que más Campings tiene. Ten muy en cuenta que, en España, la acampada libre está regulada, y deberás informarte bien de dónde puedes llevarla a cabo.

Paradores de turismo

Si quieres disfrutar del Camino, esta es una gran forma. Son edificios singulares que se sitúan en emplazamientos privilegiados: palacios, conventos, castillos… Monumentos con todas las comodidades que ofrece la época actual. Todos cuentan con una gran oferta gastronómica, sobre todo con cocina tradicional de la región. Ya hay casi un centenar por toda España.

Si recorres el Camino del Norte, hay un Parador en Santillana del Mar (Cantabria), situado en una típica casona montañesa. Si pasas por Asturias, en concreto por Cangas de Onís, podrás sorprenderte con el Monasterio de San Pedro de Villanueva, rodeado por los Picos de Europa. En la comunidad de Galicia tendrás maravillosas vistas mientras te alojes en los llamados “pazos”. Son casas típicas de la región, con carácter señorial, que podrás disfrutar en el Parador de Verín, en Ourense. Justo en esa provincia también podrás alojarte en el Monasterio de Santo Estevo. Si el Camino Portugués es tu elección, podrás alojarte en el Parador de Baiona, en una gran fortaleza de Pontevedra.


5. Gastronomía del Camino

Tarta de Santiago / Foto: Manel Zaera
Tarta de Santiago / Foto: Manel Zaera

La gran mayoría de los restaurantes tienen disponibles los llamados “menús del peregrino”, una genial manera de probar lo típico de la región sin dejarse la cartera. En el País Vasco podrás disfrutar de guisos como el bacalao (al pil-pil o a la vizcaína), el marmitako (un guiso de bonito) o los chipirones en su tinta. Navarra cuenta con unas verduras excelentes, cultivadas junto al Ebro, por lo que no puedes dejar de probar la borraja al horno o el cardo con almejas. También son notorios los espárragos blancos. La comunidad de La Rioja cuenta con una cultura vinícola sin precedentes, y si visitas una bodega podrás ver cómo usan los sarmientos, es decir, las ramas secas de vid, para asar chuletas de cordero. Otro plato típico son los huevos a la riojana, huevos duros rehogados con ajo y pimiento rojo. Si pasas por Aragón no te olvides de probar el pollo al chilindrón, con verduras aragonesas en un delicioso sofrito. Los asados de lechazo y ternasco son muy conocidos en esta comunidad. Por León, son muy típicas las cecinas y el botillo (un embutido). Cantabria cuenta con guisos como el cocido lebaniego o el montañés, y en Asturias cuentan con muchas variedades de quesos. También hay especialidades muy pintorescas, como el pulpo a feira, el pote gallego o las deliciosas filloas e incluso la tarta de Santiago. Lo más seguro es que la gastronomía del Camino no te deje indiferente.


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