El nordic walking o marcha nórdica es una actividad —modalidad de marcha, como su nombre lo indica—, que se ha popularizado por todo el mundo, aunque desde sus inicios se practicaba únicamente en países como Estados Unidos, Austria, Alemania y Finlandia. Ya son y somos muchos los que frecuentamos parques y senderos al ritmo de nuestros bastones.


Es una disciplina deportiva que ejercita el 90% de los músculos del cuerpo humano; es decir, tonifica los brazos, hombros y troncos por el uso de bastones y, obviamente, las extremidades inferiores, al someterlos a extensas caminatas.

Un punto a favor es que puede ser practicado en escenarios naturales por personas sin importar su condición física o edad.

La técnica del nordic walking

El desempeño de cada persona en esta actividad va a depender del manejo de las técnicas que esta disciplina acarrea, es decir, de la técnica del nordic walking.

Técnica Alfa: Establece la forma básica cómo se practica la marcha, que puede aprenderse con unos días de entrenamiento guiado. Las cuatro letras: (A) hace referencia a andar derecho, (L) con brazos Largos, (F) formando un triángulo con el bastón y (A) adecuando el paso.


Es importante que tengas en cuenta las siguientes recomendaciones para llevar a cabo esta actividad de la manera más óptima:

  • Es fundamental que mantengas la columna derecha de forma natural. Una buena postura es esencial en la práctica de nordic walking.
  • Debes mantener la amplitud en tus brazos, es decir, alargarlos lo más que puedas cuando lo vayas a estirar y contraerlos al momento del balanceo cuando se está en la marcha. Trata, en la medida de lo posible, de mantener el brazo relajado.
  • Debes tener en cuenta que el punto de apoyo del bastón debe ser igual al punto de gravedad del cuerpo, esto permitirá un mejor desplazamiento.
  • Presta atención a la longitud de los pasos. No deben ser ni muy largos, ni muy cortos tampoco. Los expertos aseguran que la longitud de los pasos dependerá del estiramiento de los brazos.

Bastones para prácticar marcha nórdica

La herramienta imprescindible: el bastón, el cual debe tener un diseño especial. En la parte superior, ha de tener un enganche para mayor y mejor agarre de las manos y, por ende, se convierta en una especie de prolongación de los brazos.

El diseño especial de los bastones nordic walking hace que sean más finos y menos pesados que los convencionales; además, es vital que su parte inferir sea puntiaguda, preferiblemente con una goma, cuya función es amortiguar golpes y evitar que te resbales durante el andar.

Adicionalmente, tanto la vestimenta como el calzado deben estar adaptados tanto al terreno donde se esté practicando esta disciplina como a las condiciones climatológicas que nos vayamos a encontrar.


Marcha nórdica: mucho más que una actividad

Cada vez más, muchas personas se están sumando a este deporte, considerado por muchos, como uno de los más maravillosos por los beneficios que trae tanto a nivel físico y mental como coordinativo.

Es importante destacar que desde un principio no era considerado un deporte de alto nivel, por lo que su ejecución era únicamente en superficies lisas y muy fáciles de abordar; pero tras su evolución, hay quienes realizan las prácticas en terrenos montañosos.

Cualquiera que sea su modalidad, lo importante es que disfrutas de un recorrido, mientras que vas ejercitando tu cuerpo.

El nordic walking o marcha nórdica también incide en la salud y es que mejora el sistema cardiovascular e incrementa la resistencia cardiorrespiratoria. También ayuda con los dolores de espalda, cuello, hombres. Se dice que previene lesiones y otras enfermedades. Aunque parezca increíble, optimiza el estado de ánimo y fortaleza el sistema inmunológico. Se ha utilizado por sus beneficios a ayudar a personas que han padecido de un cáncer de mama. Además, ayuda a combatir otros males como la osteoporosis, pues fortalece huesos y, a su vez, protege las arterias.