Poder comprender mejor las señales del cielo y el ambiente para predecir las condiciones meteorológicas, puede salvarte de una buena empapada o de incidentes más graves como un rayo; aquí te sintetizamos una guía práctica sobre el clima, especialmente enfocada en los aficionados al senderismo y los deportes de montaña.

Investiga sobre las condiciones locales

Si vas a escalar una montaña, lo mejor es empezar investigando con antelación los antecedentes climáticos del lugar.

Registro histórico

Por ejemplo te puede resultar conveniente conocer qué tipo de tormentas o desafíos puedes llegar a tener en determinada temporada, lo cual también será de utilidad para conocer la ropa y el equipamiento necesario para la expedición.

Reporte meteorológico

Estando ya a pocos días de la expedición, resultará también de utilidad informarnos sobre el pronóstico del clima, pues aunque viajes a una determinada zona en verano, recuerda que hoy en día las temporadas pueden tener variantes o periodos inusuales, y podrías sorprenderte con alguna fuerte tormenta o condiciones de densa niebla.

Al momento

De igual forma te resultará conveniente corroborar el mismo día de tu viaje las condiciones vigentes; puedes llamar a destinos locales o consultar con lugareños, aunque si tú mismo puedes distinguir las señales en el ambiente, será mejor aún para conocer a detalle la perspectiva meteorológica.

Consideraciones básicas de montaña

Para subir a la montaña, tiene gran valor madrugar, ya que generalmente durante la primera parte del día el aire se va calentando y en consecuencia subiendo, mientras que al caer la tarde comienza a descender, incrementando sensiblemente las posibilidades de lluvia y fuertes vientos.

Por este motivo, se recomienda tratar de alcanzar la cumbre lo más temprano posible, lo cual depende también de la distancia y el nivel de desafío.

Asimismo considera que a mayor altura, la temperatura también disminuye; y si esto se combina con condiciones de humedad, esto puede producir lluvias en la parte alta, aunque en las faldas no caiga una gota de lluvia.

Aprendiendo a predecir el clima

Para poder saber si se avecina una tormenta, es importante tener en cuenta diferentes factores, claro que nuestra observación y atención serán esenciales para tomar en cuenta detalles como la forma de las nubes y su altura; aunque también nos será de gran ayuda contar con aparatos meteorológicos como un termómetro para conocer los cambios de temperatura, un higrómetro para monitorear las condiciones de humedad, un anemómetro para evaluar las variaciones en la dirección e intensidad del viento, así como un barómetro para conocer la presión atmosférica.

Algunos de estos factores podemos irlos identificando mediante la experiencia, aunque si vamos empezando, estos aparatos nos permitirán asegurar con mayor exactitud nuestras previsiones, además de que actualmente existen equipos portátiles que nos permiten medir todos estos indicadores con un solo dispositivo.

Lo normal es que —a no ser que seas un apasionado de la meteorología— no salgas de casa con la mochila llena de todo este tipo de aparatos, pero podrás identificar muchos de los procesos meteorológicos si observas al entorno que te rodea y te informas al respecto.

Frentes cálidos

Un frente cálido usualmente no vendrá acompañado de un clima demasiado violento, no obstante si que las condiciones adversas pueden llegar a extenderse por un buen rato, por lo que resulta de utilidad identificarlos.

En este caso una masa de aire cálido se eleva por encima del aire frío, hasta conducirlo hasta su punto de rocío, lo cual puede llegar a provocar lluvias.

Si la presión atmosférica empieza a descender, al tiempo que la humedad comienza a subir, son indicios de un frente cálido; y si esto se combina también con nubes bajas, se podrían llegar a producir lluvias, a pesar de que el viento se mantenga en relativa calma.

Cirrus / Foto: Ximonic (vía wikimediacommons)

Cirrus / Foto: Ximonic (vía wikimediacommons)

Las nubes tipo cirrus, es decir con esas características bandas fina de apariencia delgada, con marcados copetes, pueden anteceder hasta por 48 horas la llegada de un frente cálido.

Cirrocúmulos / Foto: King of Hearts (Wikimedia commons)

Cirrocúmulos / Foto: King of Hearts (Wikimedia commons)

Por otra parte, las cirrocúmulos, estas nubes que parecen granos u olas pequeñas blancas y delgadas, son en su mayor parte cristales de hielo, lo que representa también una menor probabilidad de lluvia.

Altostratus / Foto: Photographer Simon Eugster (Wikimedia Commons)

Altostratus / Foto: Photographer Simon Eugster (Wikimedia Commons)

En cambio, si se tienen indicios de nubes altostratus, que es una especie de lámina densa a una altura media, o de nimbostratus, que también son grises —aunque a una menor altura—, son señales de que una lluvia se acerca, pues suelen ser portadores de esta.

Nimbostratus / Foto: PiccoloNamek (Wikimedia Commons)

Nimbostratus / Foto: PiccoloNamek (Wikimedia Commons)

 

Frente frío

En este caso tenemos masas de aire frío empujando con mayor intensidad al aire cálido, al cual llega a enfriar y en consecuencia pueden producir mayor probabilidad de lluvias intensas.

Uno de los indicios clave es el incremento en la presión atmosférica; por lo cual, si no estás descendiendo de la montaña, y la presión está subiendo, y además las nubes se miran a gran altura, pueden ser señales de que un frente frío se aproxima.

En este caso se pueden presentar tormentas o nevadas intensas, aunque usualmente sin demasiada duración.

Si esto se combina con nubes cúmulus, es decir, esas que parecen bolas separadas de algodón en el cielo, será difícil que llueva en pocos minutos, aunque no se puede descartar que se comiencen a juntar para más tarde en el día caer en forma de lluvia.

Cúmulus / Foto: PiccoloNamek (Wikimedia Commons)Cúmulus / Foto: PiccoloNamek (Wikimedia Commons)

Cúmulus / Foto: PiccoloNamek (Wikimedia Commons)

Por otra parte debemos conocer también las nubes cumulonimbus, pues aunque pueden formarse independientemente de un frente frío, su presencia suele indicar una alta posibilidad de un clima severo; se forman verticalmente de forma imponente, en ocasiones con forma de yunque, y usualmente se forman temprano para estallar más tarde en el día a través de fuertes lluvias.

Cumulonimbus / Foto: fir0002 (Wikimedia Commons)

Cumulonimbus / Foto: fir0002 (Wikimedia Commons)

Frente ocluido

Una variante más peligrosa, es este tipo de frente que se puede identificar por un incremento en la presión atmosférica combinado con cambios en la dirección del viento.

Aquí se trata de una especie de batalla entre corrientes frías y cálidas, lo cual puede provocar desde lluvias ligeras a intensas tormentas, dependiendo la intensidad del viento, humedad y nubes.

Ojo con las tormentas eléctricas

Finalmente recuerda también que los rayos son una de las mayores amenazas del clima; por lo que es importante contar los segundos que tardan en escucharse. Si cada vez es menor el tiempo, quiere decir que los rayos se acercan, y ten en cuenta que cada segundo son aproximadamente 340 metros de distancia.

Ante la presencia de tormentas eléctricas debes alejarte de árboles altos y solitarios, así como también de riscos, cuevas poco profundas y zonas altas.

Si viajas en grupo lo mejor será mantenerse separados al menos unos 8 metros entre cada persona, y desprenderse de objetos metálicos y de grafito.

Lo mejor será buscar una zona baja con varios árboles o arbustos de un tamaño uniforme; o bien en un punto bajo dentro de un área abierta. Sólo recuerda agacharte pero manteniéndote de pie, y si mantienes los pies bien juntos, o mejor aún, sobre una esterilla o algo que te separe del piso, estarás también más seguro.

Conocer el clima, respetarlo y tomar las previsiones debidas, pueden ser la diferencia entre una buena o mala experiencia en outdoors.