100 Fites (Hitos) para la desconexión: Andar 2300 kilómetros para iniciar la jubilación

Hito en el descenso de Añisclo a Pineta / Foto: Enric Cáceres i Jaume Canet (100Fites)


Definición de hito:

  1. Poste de piedra o cualquier señal clavada en el suelo que sirve para marcar el límite de un territorio o de una propiedad, o para indicar las distancias o la dirección en un camino.
  2. Acontecimiento puntual y significativo que marca un momento importante en el desarrollo de un proceso o en la vida de una persona.


Elaboración del proyecto


Somos dos amigos, médicos, que vivimos en Barcelona y que desde hace más de 30 años hemos realizado innumerables salidas a la montaña, principalmente por los Pirineos. Cuando Enric empezó a pensar en su jubilación fue elaborando un proyecto que le permitiera desconectar de una actividad profesional muy intensa que estaba ejerciendo para entrar en una nueva etapa de su vida con objetivos muy distintos. Básicamente, este proyecto debía consistir en realizar una ruta larga de senderismo centrada en el Pirineo. Dado que su familia le cuestionó que este proyecto lo llevara a cabo en solitario se lo comentó a Jaume. Ya que Jaume estaba también próximo a la jubilación, consideró realizar el proyecto conjuntamente.

Para encajar las fechas de jubilación de ambos se emplazaron a realizar esta ruta en el verano de 2018. Durante algo más de un año antes del inicio de las “100 Fites” llevamos a cabo muchas reuniones, algunas de ellas con participación de nuestras esposas. Primero fuimos diseñando el recorrido, el cual queríamos centrar en la travesía pirenaica en ambas direcciones pero con el añadido que saldríamos andando desde nuestros respectivos domicilios en Barcelona y Montcada (población cercana a Barcelona). Ya que nos planteábamos un reto (Fita o Hito) de largo recorrido, el itinerario lo haríamos transcurrir por rutas ya trazadas, básicamente GRs, para que así la orientación no fuera una dificultad añadida. Así pues, trazamos 4 tramos que incluyeran senderos de Gran Recorrido (GR). Para llegar hasta el Pirineo desde Barcelona utilizaríamos el GR-92 norte que finaliza en la frontera francesa en Port-Bou. A continuación enlazaríamos con el GR-10 en Banyuls de la Marenda, en la costa francesa mediterránea, y de forma continua cruzaríamos la vertiente norte pirenaica hasta Hendaia en la costa francesa cantábrica. Desde cabo Higuer emprenderíamos el regreso siguiendo el GR-11 por la vertiente meridional pirenaica hasta el cabo de Creus y regresaríamos a Barcelona por una ruta distinta, con la finalidad de no repetir etapas, que combinaría etapas del camino de Sant Jaume y el GR-83 que finaliza en Mataró y en dos etapas adicionales llegar a Montcada y Barcelona. Tuvimos que diseñar algunas etapas de enlace entre los GRs. Calculamos que todo el trayecto nos tomaría 4 meses, aproximadamente, incluyendo algunos días de descanso (más o menos uno por semana más 4 días en Hondarribia antes de iniciar el regreso). El día semanal de descanso nos permitió en algún caso utilizarlo para reajustar el calendario previsto ante algún imprevisto que tuvimos. Después consultamos una amplia cartografía francesa y española, así como webs especializadas entre las que incluimos la oficial del GR-10 (http://www.gr10.fr/) y la de Travesía Pirenaica (https://travesiapirenaica.com/gr11/gr11.php). Fijamos que las etapas tuvieran una duración no superior a las 8 horas con el objetivo de mantener unos periodos diarios de descanso, pero habría una variabilidad que se ajustaría, siempre que fuera posible, para llegar a alojamientos que tuvieran las mejores condiciones de confortabilidad y, de paso, evitar tener que llevar tienda de campaña y material para dormir. Al final de un periodo intenso de estudio y planificación del itinerario el proyecto consistía en 100 etapas andando a las que añadiríamos 20 días de descanso. Posteriormente añadimos una etapa 0 de unos 15 Km que unía nuestros domicilios y que realizaríamos los dos al inicio, de forma que podríamos decir que habíamos salido cada uno desde nuestras respectivas casas. El cálculo previsto de distancia era de 2300 Km y un desnivel acumulado positivo de 103.000 metros. Por todos estos motivos escogimos el nombre de “100 Fites (hitos)” en una clara alusión al número de etapas, 100 Km verticales, los hitos de piedra que iríamos encontrando en este largo paseo y 100 objetivos personales de nuestra vida. Planificamos salir el domingo 3 de junio de 2018 y finalizaríamos el lunes 1 de octubre.


Preparación del proyecto


Física

La preparación física la iniciamos un año antes y consistió en salidas, habitualmente en fin de semana, de una jornada que hacíamos los dos juntos o por separado. En muchas ocasiones realizábamos algunas de las etapas que habíamos diseñado para el itinerario, especialmente las que se encontraban entre Barcelona y el Pirineo, pero también algunas pirenaicas del tramo catalán. También nos dedicamos a diseñar y realizar etapas de enlace que no estaban identificadas como fueron las que unían el GR-92 con el GR-10, dentro de Francia, entre el GR-11 y el camino de Sant Jaume, en el Empordà, entre el camino de Sant Jaume y el GR-83, en la zona del Montseny, y la que enlazaba el Maresme con Montcada y Barcelona. Aparte, unas cuantas etapas más las habíamos ya realizado en nuestras habituales salidas por el Pirineo, especialmente en los tramos de Huesca i Lleida. Es decir, que cuando empezamos un número significativo de etapas ya las conocíamos. Como el trayecto francés era el más desconocido para nosotros, fue uno de los motivos por los que decidimos hacer primero la transpirenaica siguiendo el GR-10 cuando aún presumíamos que las fuerzas y la motivación iban a ser más elevadas. Y, la verdad, fue un acierto.


Logística

Logística en el proyecto 100fites / Foto: Enric Cáceres i Jaume Canet (100Fites)
Logística en el proyecto 100fites / Foto: Enric Cáceres i Jaume Canet (100Fites)

La logística la basamos en identificar los lugares de alojamiento de cada una de las etapas, por lo que desde unos 4 meses antes, por Internet o telefónicamente, hicimos reservas. Cuando partimos, con excepción del refugio de Góriz, teníamos las reservas de alojamiento confirmadas de cada una de las jornadas. Al final, ya emprendida la ruta, a pesar de que habíamos intentado reservar con tres meses de antelación, nos confirmaron la reserva de Góriz. En determinados tramos, especialmente en Cataluña, recurrimos a casas particulares de amigos o propias. Tuvimos que recurrir solamente a una cabaña no guardada en el GR-10. Una red de amistades y nuestras esposas nos dieron soporte recambiando material en determinados puntos, acompañándonos en alguna etapa o incluso porteando los sacos y comida a la cabaña no guardada de Balledreyt y de Aula.


Equipamiento

Equipamiento en el proyecto 100fites / Foto: Enric Cáceres i Jaume Canet (100Fites)
Equipamiento en el proyecto 100fites / Foto: Enric Cáceres i Jaume Canet (100Fites)

Este fue un apartado al que dedicamos un análisis profundo y una inversión económica notable. Teníamos muy claro que una de las claves del éxito era tener que acarrear siempre el menor peso posible. La red de amigos nos facilitó las cosas pero era muy importante proveernos de material ligero y que se adaptara a las diferencias geográficas que nos íbamos a encontrar así como la climatología cambiante ya que empezaríamos en primavera y finalizaríamos en otoño. Un sistema de capas (5 en total) de prendas muy ligeras nos permitiría adaptarnos a cualquiera de las circunstancias meteorológicas que nos pudiéramos encontrar. También nos proveímos de calzado para terreno abrupto y menos abrupto y que la red de apoyo nos recambiaría. Al final tuvimos que comprar un nuevo juego de calzado al llegar al Cantábrico dadas las lamentables condiciones en que llegaron nuestras botas a Hendaia. En cuanto a pantalones llevamos cortos, largos y para lluvia, doble muda y juego de calcetines que lavábamos a diario. Bastones, gorra y mochila de 30 litros. En total el peso lo ajustamos para que no excediera los 10 Kg.


Equipo tecnológico y redes sociales

Equipo tecnológico en el proyecto 100fites / Foto: Enric Cáceres i Jaume Canet (100Fites)
Equipo tecnológico en el proyecto 100fites / Foto: Enric Cáceres i Jaume Canet (100Fites)

Uno de nuestros objetivos fue que, dada la excepcionalidad de la aventura, nuestra experiencia pudiera ser compartida. Para ello nos proveímos de material de geolocalización, fotográfico e informático que llevamos a lo largo de todo el itinerario. Aunque cada uno llevaba un reloj con GPS (Garmin Enric y Suunto Jaume) centramos el registro de la actividad en el Suunto (Ambit 3 Peak). Este dispositivo nos permitía un registro de los datos de geolocalización (distancia, altura, desniveles acumulados, velocidad), datos fisiológicos (frecuencia cardíaca y respiratoria –por cinta torácica-, así como consumo de calorías y oxígeno) y meteorológicos (temperatura y presión barométrica). Fijamos un registro cada 10 segundos de estas variables (al final acumulamos más de 200.000 determinaciones de cada variable). Al finalizar cada etapa, esta información se transfería al teléfono móvil a través de una aplicación (Movescount). Para las fotografías y videos utilizamos una GoPro Hero 5 que permitía control verbal a distancia. Todo el material registrado se pasaba también al móvil a una aplicación de GoPro y otra para realizar montaje de videos (Quick). Porteamos un ordenador que pesaba 1 Kg (Lenovo) de forma que a diario descargábamos en él toda la información del reloj GPS y el material audiovisual al que añadíamos una reseña escrita diariamente y copia a un pendrive. Desde el ordenador, a través de Internet, enviábamos toda esta información a diario a un equipo de apoyo de 4 personas que recibían el material y lo colgaban en una web que diseñamos para dicho efecto (https://www.100fites.es). De esta manera, nuestros seguidores podían ver el reportaje de cada etapa a las pocas horas. Las incidencias fueron escasas, salvo las de algunos lugares donde la conexión a Internet era imposible con lo que el envío llegó a retrasarse hasta un máximo de tres días. También utilizamos redes como Instagram, Wikiloc, Youtube y WhatsApp para comunicar nuestros progresos.

Debido al gran número de dispositivos que empleábamos, llevamos una batería externa (PowerBank) de 24000 mAh con capacidad de carga eléctrica y solar, ya que en algunas circunstancias, o por falta de suministro eléctrico o por dificultad por compartirlo, nos ayudó a mantenerlos siempre cargados. Nunca se nos llegó a descargar ningún dispositivo.


Farmacia y nutrición

Por nuestra profesión el diseño de este apartado lo hicimos rápido. Incluimos analgésicos (paracetamol y metamizol), antiinflamatorio (dexketroprofeno), antibiótico (azitromicina), antidiarreico (loperamida), corticoides (dexametasona), adrenalina inyectable, protección solar 50 y vaselina para los pies (no tuvimos ni una simple rozadura).

Dos meses antes de partir nos asesoró una profesional en nutrición. Nos hicimos dos análisis de sangre entre los que incluimos niveles de vitaminas y oligoelementos. De acuerdo a los resultados tomamos suplementos de vitamina B y D y magnesio durante los dos meses previos a la ruta. La nutricionista nos recomendó la toma de cúrcuma en cápsulas que Jaume tomó antes y durante la ruta. Enric no pudo hacerlo por incompatibilidad con una medicación que debía tomar.


Meteorología

Tramo navarro GR11. La niebla fue compañera de la aventura / Foto: Enric Cáceres i Jaume Canet (100Fites)
Tramo navarro GR11. La niebla fue compañera de la aventura / Foto: Enric Cáceres i Jaume Canet (100Fites)

Utilizamos el registro de presión del reloj para anticipar cambios meteorológicos así como consultábamos en Internet la predicción del tiempo (habitualmente Meteoblue). También recibimos amablemente el soporte de una empresa especializada que nos permitía obtener una predicción muy local con una antelación de cuatro horas y que en un par de ocasiones utilizamos para nuestra toma de decisiones.


Desarrollo de la ruta


En conjunto pudimos realizar las “100 Fites” dentro de lo previsto. La planificación y una gran dosis de suerte con la meteorología nos permitieron realizar las etapas tal como las habíamos diseñado y en las fechas previstas. En la tabla presentamos los datos reales de algunos de las variables topográficas, fisiológicas y meteorológicas que registramos para cada uno de los 4 tramos del trayecto, así como el total.



Los horarios que seguimos fueron siempre muy similares. Empezábamos a andar antes de la salida del sol, la cual fue variando desde antes de las 6 al inicio a después de las 7 en las últimas etapas. Acostumbrábamos a llegar al destino hacia el mediodía, lo cual nos permitía comer, aunque esto en Francia con mucha frecuencia no fue posible. Nos alojábamos en el lugar previsto y allí nos dedicábamos a lavar ropa, ducharnos, ordenar el equipo, descansar y preparar el material que enviábamos para la web (https://www.100fites.es). Cenábamos habitualmente en el mismo alojamiento y hacia las 10 nos disponíamos a dormir.

Sólo hubo una etapa, del GR-10, que no pudimos finalizar (Espingo-Loundenvielle) por una meteorología tormentosa mantenida. El tramo que no pudimos efectuar de dicha etapa lo realizamos a los pocos días de la finalización de la ruta de forma que añadimos el track al total. De esta manera podemos presentar el track continuo de los 2300 Km que andamos durante las “100 Fites”.

En el GR-10 modificamos algún tramo ante las opciones de las diversas variantes existentes. La más importante fue tomar la variante que lleva de Luz Saint Sauveur directamente a Cauterets en una única etapa. Sin embargo, mantuvimos la ruta principal entre St Lizier d’Ustou y Esbintz en dos etapas cuando hay una variante muy utilizada que lo hace en una. En el GR-11 optamos por la variante 11.1 yendo de Zuriza a Gabardito en una etapa y de Gabardito a Candanchú pasando por Lizara en la siguiente.

Las reservas de los alojamientos funcionaron perfectamente tanto en Francia como en España, incluida la de Goritz que se nos confirmó unos días antes.

Salvo el único día que tuvimos tormenta continua, la principal incidencia meteorológica fue la niebla, notable con la influencia atlántica. Esta acostumbraba a acompañarse de una llovizna que calaba mucho y nos obligaba a protegernos del agua. Fue muy frecuente en el GR-10 desde el Ariège hasta la Baja Navarra, y en España en Navarra y las primeras etapas de Aragón. También sufrimos grandes oleadas de calor especialmente al inicio y al final del GR-10 que llegó a ser muy agobiante.

En conjunto la señalización fue muy buena, salvo algún tramo del GR-11 de Cataluña. Tan buena como para que en los trayectos con niebla no nos llegáramos a perder nunca. Valoramos muy bien los paneles informativos específicos de los GRs así como postes indicadores de distancia y tiempo, tanto en Francia como en Navarra y Aragón.

Señalización / Foto: Enric Cáceres i Jaume Canet (100Fites)
Señalización / Foto: Enric Cáceres i Jaume Canet (100Fites)

Las incidencias médicas que tuvimos fueron un resfriado (Jaume) que requirió tratamiento con antibiótico, una reacción alérgica (Enric) probablemente por polen ambiental en un día de mucha niebla y humedad que se resolvió rápidamente con una dosis única oral de dexametasona (corticoides), una tendinitis (Enric) que le acarreó un tratamiento continuado con antiinflamatorio y analgésicos y una gastroenteritis (Jaume) que requirió de antidiarreico y que afortunadamente duró solo un día.

Tuvimos la oportunidad de conocer a mucha gente, especialmente en el lado francés en el que la circulación de senderistas (la mayor parte en solitario aunque también era notable las parejas de edad avanzada) fue superior que en el español. En Francia apenas encontramos españoles mientras sí había muchos franceses y, en menor proporción, ingleses, belgas y alemanes. Algunos de ellos nos los fuimos encontrando en más de una ocasión. Encontramos contados senderistas que hacían todo el GR-10 seguido y era muy habitual que hicieran tramos de una semana, y la mayoría en sentido contrario al nuestro. En Francia no fue extraordinario cruzarnos senderistas mujeres que iban solas acompañadas de perros. También dos familias con niños que utilizaban burros para transportar el equipaje.


Conclusiones


Consideramos que los objetivos de desconexión y llevar a cabo una gran travesía de senderismo los logramos. Cuatro meses seguidos andando permiten un gran viaje de disfrute de la naturaleza pero también, e igual de importante, de viaje interior. La convivencia tan estrecha de 120 días seguidos la mantuvimos de forma notable. El conocerse durante tantos años y la tolerancia fueron la mejor receta. Como médicos creímos que nuestro reto podía servir de estímulo para que otras personas alrededor de los 65 años, en su jubilación, asuman que pueden ser capaces de realizar un reto físico de esta magnitud, eso sí con motivación, planificación, preparación y buen equipamiento. Por supuesto que la motivación y la fuerza mental acaban siendo los principales motores de un reto de estas características. Finalmente, hemos de agradecer a todas aquellas personas, familiares y amistades, que nos brindaron de forma puntual o continua su apoyo y, muy especialmente a nuestras esposas, Maite y Montse, que no regatearon esfuerzos y paciencia para que nosotros dedicáramos tanto tiempo a un hito tan personal.

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