El manto blanco que tapa las montañas atrae a muchos aficionados a los Pirineos. A continuación podrás informarte acerca de ocho de las mejores ascensiones invernales que puedes realizar. Recuerda que aunque técnicamente no sean las más complicadas, exigen un nivel físico elevado y mucha experiencia en la montaña invernal, y en el uso de piolets, crampones y cuerda en muchos casos. 

Vignemale

Vignemale desde el Refugio Oulettés / Foto: Eduardo Azcona
Vignemale desde el Refugio Oulettés / Foto: Eduardo Azcona

El Vignemale, también conocido como el Pique Longue, con sus 3.298 metros es la cima más alta del Pirineo Francés. La ascensión a ella se puede realizar por dos vertientes: desde España o desde Francia. La primera —vertiente española— es una ruta técnicamente y físicamente complicada, y exige preparación y experiencia en subidas invernales. En la primera jornada, partiendo desde San Nicolás de Bujaruelo se camina hasta la base del Corredor de la Moskowa (Cerbillona). Allí, hay que montar el campamento para pasar la noche. El corredor tiene una dificultad de II+ que aunque no sea de las más difíciles requiere conocimiento. La subida desde la vertiente francesa no es tan técnica, aunque no está exenta de dificultad. La ruta comienza en el pantano de Ossoue, y se llega a la cima cruzando el glaciar —dependiendo de las condiciones habrá que ir encordados— con el mismo nombre. También, se hace en dos jornadas.

Aneto

Aneto / Daniel Maldonado (Flickr)
Aneto / Daniel Maldonado (Flickr)

El techo de los Pirineos es, sin duda, una de las cumbres más visitadas, y más prestigiosas. Con sus 3.404 metros, esta cima es una auténtica aventura para los amantes de la montaña. Está situada en el macizo de las Madaletas y Montes Malditos. Aunque el nivel de dificultad técnica de esta ruta sea media, exige una gran preparación física. El itinerario más habitual se hace en dos días. La primera etapa une Llanos del Hospital con el Refugio de la Reclusa. Pasada la noche allí, se ataca la cima, y se desciende hasta el parking en la misma jornada. El Glaciar de Aneto y el Paso de Mahoma son los puntos más espectaculares de la ascensión. Este último paso, es una cresta entre abismos que llega directamente a la cruz de la cima —punto negro que requerirá de experiencia para afrontarlo—.

Monte Perdido

Vivac en la cima de Monte Perdido / Foto: @pvignaux (IG)
Vivac en la cima de Monte Perdido / Foto:  PIERRE VIGNAUX @pvignaux (IG)

En condiciones invernales, lo más habitual empezar el recorrido en el Parking de Ordesa (Pradera), en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. La primera jornada puede ser relativamente placentera. La etapa recorre la distancia entre el parking, y el Refugio de Góriz, dónde se pasará la noche. En el camino, los puntos más espectaculares son las Gradas de Soaso, la Cola de Caballo, y las Clavijas de Soaso —según las condiciones podremos afrontarlas, sino se pueden evitar alargando media hora la llegada al refugio—. Estas últimas, permiten ganar gran desnivel en poca distancia. Aunque sean sencillas, las personas que sufran de vértigo necesitarán probablemente algo de ayuda. Pasada la noche en el cómodo refugio llega el día de atacar los 3.355 metros del Monte Perdido. Físicamente exige preparación. Su último tramo llamado La Escupidera tiene dificultad técnica y es uno de los puntos negros del Pirineo. El descenso suele realizar el mismo día.

Punta Alta de Comalesbienes

Punta Alta de Comalesbienes / Foto: @sonialabrador55 (Instagram)
Punta Alta de Comalesbienes / Foto: @sonialabrador55 (Instagram)

Esta ascensión corta, pero dura tiene como objetivo final la Punta Alta de Comalesbienes de 3.014 metros de altitud. Está situada en la provincia de Lleida, dentro del Parque Nacional Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. Es una ruta técnicamente fácil, pero tiene sus riesgos al hacerlo en invierno. Los materiales necesarios para realizar esta ruta son los crampones y el piolet —como todas las rutas invernales—. El punto de partida de la ruta está en la presa de Cavallers. El recorrido empieza en una pista, pero pronto hay que coger el desvío a un sendero marcado, para superar una pedrera empinada. El comienzo es bastante duro debido a la inclinación de la peniente. Poco a poco se va ganando altura hasta llegar siguiendo los hitos a la cumbre (3h.30). Existe una variante también, que posibilita un cresterío por los picos de alrededor, que puede ser una alternativa al descenso.

Tuc de Molières

Pic de Mulleres / Foto: Andreube [CC0]
Pic de Mulleres / Foto: Andreube [CC0]

Esta cumbre situada en Lleida tiene 3.010 metros de altitud. En su recorrido, se pueden encontrar tramos bastante complicados con grandes pendientes o con hielo que requieren experiencia en el uso de piolets y crampones. La ruta comienza en la boca sur del túnel de Viella con un “paseo” entre hayedos. Sin embargo, el terreno cómodo deja paso a pedreras con cierta inclinación. Allí es donde te toparás con los primeros repechos duros de la jornada. Hay que ir subiendo escalonadamente, por lugares por donde no parece que pueda haber ningún camino. El canal y la arista final requieren temple y cuidado. El canal es bastante empinado, y te puedes encontrar con hielo. La arista final es bastante expuesta, y requiere hacer una escalada mixta entre piedras heladas.

Taillón

Pico Taillon al fondo/ Foto: GER GAN @ger_gan_ (Instagram)
Pico Taillon al fondo/ Foto: GER GAN @ger_gan_ (Instagram)

La subida al Taillón (3.146 metros) desde San Nicolás de Bujaruelo es larga, más de 20 kilómetros en total, pero con una dificultad técnica relativamente baja. Si estás físicamente bien preparado, pero no tienes experiencia en la alta montaña es una buena ascensión. Gran parte del recorrido transcurre bajo la imponente cara norte del Taillón, hasta llegar al refugio de Serradets. Es buen lugar para pernoctar, pero aún está cerrada por obras (noviembre 2018). Desde allí se ve la famosa Brecha de Roland. La subida a la brecha es inclinada, pero sin grandes riesgos de caída. Superada la brecha, el camino sigue en diagonal bajo las grandes murallas. Allí hay que tener cuidado, ya que el barranco que queda a la izquierda es bastante inclinado. El acceso a la cima es amplia y sin complicaciones.

Pico del Alba

Pico del Alba
Pico del Alba

El Pico del Alba es la cima más occidental del macizo de la Maladeta. Está situada en la provincia de Huesca dentro del Parque Natural Posets-Maladeta. La ruta desde los Baños de Benasque hasta la cumbre que está a 3.107 metros es corta, pero dura. La distancia total a recorrer es de 10,2 kilómetros, y tiene un desnivel positivo de más de 1.700 metros. El camino sigue el GR-46 hasta el Canal de Turonet. Superado el canal con la ayuda de una cuerda que ya está fijada, se llega al ibón inferior del Alba. La subida endurece desde este punto. Hay que superar una pala de nieve de unos 50 grados para llegar a la cumbre. No es buen sitio para resbalones, ya que la ladera es muy inclinada y requiere de experiencia en progresión por estos terrenos.

Pico Perdiguero

Invernal al Pico Perdiguero
Invernal al Pico Perdiguero

Esta cima de 3.221 metros está situada en el Parque Natural de Posets-Maladeta. Pese a que la dificultad técnica del terreno no sea elevada, es recomendable saber manejar los piolets y los crampones, elementos de seguridad imprescindibles. La ruta comienza en el Alto de la Ésera, justo en el puente de Literola. El comienzo del recorrido pasa por bosques, y por un terreno cómodo para adentrarse en el valle. Sin embargo, una vez superada la cabaña del Forcallo, empieza la parte más entretenida y difícil. Es una zona que requiere precisión y cuidado, principalmente cuando haya riesgo de aludes. Superada esa parte, llegarás al ibón de Literola. Desde allí, puedes decidir si subir al Perdiguero desde su cara este, o si hacer un cresterío en picos de más de 3.000 metros.