9 ascensiones invernales en los Pirineos a «tresmiles fáciles»

Parte final de la ascensión invernal a Monte Perdido / Foto: Eduardo Azcona
Parte final de la ascensión invernal a Monte Perdido / Foto: Eduardo Azcona

Desde el Orhi hasta el Canigó, de finales de otoño hasta comienzos del verano, el Pirineo ofrece 300 kilómetros ininterrumpidos de picos nevados. La cantidad de rutas que se pueden recorrer es inagotable y caer en la tentación de determinar las 9 mejores ascensiones invernales, simplemente una quimera. Sin embargo, estas 9 propuestas que os traemos, podemos decir que se encuentran entre las mejores ascensiones invernales «fáciles» a tresmiles en los Pirineos para iniciarse en la alta montaña. Y entre ellas, no podían faltar las cimas más reputadas: Aneto, Monte Perdido, Vignemale, Punta Alta o Perdiguero, entre otras.

Las rutas descritas siguen de forma aproximada las vías «normales» de ascenso en verano. Estas rutas presentan a veces los tramos más expuestos en la propia aproximación, en lugares que durante el verano pueden pasar desapercibidos, como una ladera inclinada. En ocasiones, es preferible abandonar la traza por la que va la ruta en verano y acometer la subida por lugares menos expuestos a las avalanchas.

Recuerda que aunque técnicamente no sean las más complicadas, exigen un nivel físico elevado y mucha experiencia en montaña invernal, y en el uso del piolet, crampones y cuerda en algunos casos. En esta época la montaña muestra su lado más salvaje y hasta las rutas más fáciles pueden convertirse en una aventura emocionante y peligrosa.

No comiences ninguna de estas rutas sin conocer las recomendaciones para practicar montaña invernal de forma segura. Fórmate en las técnicas de montaña, contrata un guía si es necesario, practica las técnicas de autodetención y aprende como actuar ante una avalancha.

1. Garmo Negro (3.051m)

Vertiente Este del Argualas y el Garmo Negro.

El Garmo Negro (3.051m), es el pico más alto de los que dominan el Balneario de Panticosa y uno de los tresmiles más asequibles del Pirineo. Su ascensión se realiza en el día y puede ser perfecto para iniciarse en la alta montaña invernal, si ya se han hecho otras de menor altitud.

El punto de partida es el Balneario de Panticosa, donde se puede hacer noche en el refugio Casa de Piedra. La ruta de subida, de unos 1.500m de desnivel positivo, sigue aproximadamente la ruta habitual por la que suben cientos de personas en verano y que en esa época no tiene ninguna dificultad técnica. En invierno, con nieve dura, será necesario el uso de piolet y crampones, como en cualquier ruta a esta altitud. La pendiente máxima oscila entre 35º y 40º.


2. Vignemale (3.298m)

Vignemale desde el Refugio Oulettés / Foto: Eduardo Azcona
Vignemale desde el Refugio Oulettes de Gaube/ Foto: Eduardo Azcona

El Gran Vignemale o Pique Lonque, es con sus 3.298 metros la cima más alta del Pirineo Francés. Es un macizo incomparable dentro de la cadena pirenaica pese a la reducida dimensión de este. La pared norte parece sacada de algún lugar de los Alpes y su vertiente Este, cuenta con el único glaciar con lengua del Pirineo. La ascensión se puede realizar desde España o desde Francia.

Las rutas por la vertiente española son técnica y físicamente complicadas, y exigen preparación y experiencia en subidas invernales. Son rutas que se salen del objetivo de este artículo y que deberán acometerse solamente por montañeros experimentados. El punto de partida es San Nicolas de Bujaruelo y se necesitan dos días para el ascenso-descenso. La primera opción es por el Corredor de la Moskowa (AD-). En esta ruta encontraremos pendientes de 50º y trepadas de grado III. El corredor acaba en el collado Lady Lyster, al Este del pico Cerbillona y para llegar al Pique Lonque, aún faltará atravesar el glaciar y acometer los últimos metros de mixto (I+). La segunda opción por el corredor de Cerbillona (PD+) tampoco es sencilla. Se trata de un corredor de gran envergadura, con 1.000m de desnivel y que acaba al norte del pico Cerbillona.

La subida desde la vertiente francesa no es tan técnica, aunque no está exenta de dificultad. También se necesitan al menos dos jornadas. La ruta desde el embalse de Ossoue, la ruta más corta en verano, se ve afectada por el cierre de la carretera.

Desde Pont d’Espagne, la ruta asciende primero al refugio Oulettes de Gaube y luego por la Hourquette d’Ossoue al refugio de Baysellance, donde se puede hacer noche. La ruta continúa hasta la base del glaciar, donde enlaza con la ruta del Barrage d’Ossoue, después de atravear una ladera bastante inclinada y expuesta. Durante la aproximación por uno u otro lado habrá que extremar las precauciones ante el posible riesgo de aludes y no iniciar la marcha si así se recomienda. El ascenso a través del glaciar es sencillo y solo en la parte final encontraremos dificultades que dependerán del estado de la nieve. Pendientes de 45º y mixto (I+).

Una alternativa al Gran Vignemale es el Petit Vignemale (3.032m), mucho más asequible que su hermano mayor. Es el primer pico de los que conforman la impresionante muralla de la cara norte. Se asciende sin especiales dificultades desde la Hourquette d’Ossoue (2.734m), entre el refugio de Oulettes de Gaube y el refugio de Baysellance.

Otra alternativa asequible desde el valle de Ossoue son el Gran Tapou (3.150m) y el Pico del Medio / du Milieu (3.130m).


3. Taillón (3.144m)

Cara Norte del Taillón / Foto: Jean-Baptiste Bellet [CC BY 2.0]

La subida invernal al Taillón (3.144 metros) desde San Nicolás de Bujaruelo es larga, más de 20 kilómetros en total, pero con una dificultad técnica relativamente baja. Si estás físicamente bien preparado, pero no tienes experiencia en alta montaña, esta es una buena opción para iniciarse. Siempre en compañía de alguien más experimentado y habiendo hecho previamente otros picos de menor importancia. Una vez ganado el Puerto de Bujaruelo, el recorrido transcurre bajo la imponente cara norte del Taillón hasta llegar al refugio de la Brèche de Roland / Les Serradets, un buen lugar para pernoctar y dividir en dos días la ascensión.

Desde el refugio se ve la famosa Brecha de Rolando, a la que nos dirigimos por una pendiente inclinada pero sin excesivo riesgo de caídas. Superada la brecha, el camino flanquea por la vertiente sur la gran muralla de la punta Bazillac, hasta la falsa brecha. Esta travesía inclinada es lo más delicado de esta ruta. El acceso a la cima es amplio y sin complicaciones, salvo las propias del invierno.


4. Monte Perdido

Desde Pineta, la mole del Monte Perdido es abrumadora.

El Monte Perdido (3.355m), en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, no necesita presentaciones. La subida invernal, siguiendo la vía normal por el valle de Ordesa y el refugio de Góriz, no presenta dificultades serias hasta el final. El último tramo de la ascensión por La Escupidera tiene dificultad técnica, y es uno de los puntos negros del Pirineo. La pendiente ronda los 45º y suele permanecer helada hasta principios del verano. El nombre le viene porque en caso de caída te escupe hacia un cortado. Si a esto se le une, ser una de las cimas más visitadas, en muchos casos por gente mal preparada y con escasa experiencia, el cocktail resulta explosivo.

En condiciones invernales, lo más habitual es empezar el recorrido en el Parking de Ordesa / Pradera de Ordesa. La primera jornada de aproximación hasta el refugio de Góriz, puede ser relativamente placentera si la nieve lo permite. El camino recorre el valle de Ordesa pasando por algunos lugares tan espectaculares como el mirador sobre la cascada de Arripas, las cascadas de la Cueva y el Estrecho, las Gradas de Soaso, la Cola de Caballo y las Clavijas de Soaso, que en invierno es preferible evitar, alargando media hora la llegada al refugio.

La cima se ataca al día siguiente, y aunque el desnivel es de poco más de 1.100m, exige estar preparado fisicamente, sobre todo si se quiere volver al coche el mismo día. En el último tramo de la ascensión se encuentra la famosa escupidera (45º), de la que ya hemos hablado, y que supone el punto clave de la ascensión.

La ruta desde el valle de Pineta no se recomienda en invierno por el enorme riesgo de avalanchas en el balcón de Pineta.


5. Pico Perdiguero (3.222m)

Sobre la arista cimera del Perdiguero.

Esta importante cima de 3.222 metros está situada en el Parque Natural Posets-Maladeta. Pese a que la dificultad técnica del terreno no es elevada, es necesario saber manejar el piolet y los crampones, elementos de seguridad imprescindibles en este tipo de ascensiones. La ruta desde el valle de Benasque comienza en el puente de Lliterola (1.600m). El inicio del recorrido transcurre por un sendero entre bosque que no tarda en desaparecer. El itinerario continúa adentrándose en el valle de Lliterola, bajo la atenta mirada del Pico Perdigueret, siempre por la ladera derecha, de orientación sur. Es importante no subir por la otra, ya que al final algunos cortados terminan por cerrar el paso. Una vez alcanzado el ibón de Lliterola, lo más sencillo es subir por la pala de la izquierda hasta alcanzar la cresta cimera.


6. Aneto (3.404m)

Aneto / Daniel Maldonado (Flickr)
Aneto / Daniel Maldonado (Flickr)

El techo de los Pirineos, con sus 3.404 metros, es sin duda una de las cumbres más visitadas y más prestigiosas de toda la cadena pirenaica. Se encuentra dentro del Parque Natural Posets-Maladeta, en el corazón de los Montes Malditos. Sus interminables aristas graníticas en las que se encuentran la mayor concentración de tresmiles, los glaciares que aún se conservan y el peso de la historia, hacen de ella la cumbre suprema del Pirineismo.

La ruta más fácil y transitada discurre por la vertiente norte, por el Portillón Superior, y es la misma que la que se utiliza en verano. Si bien, los amantes del esquí de travesía preferirán utilizar para el descenso la ruta por el valle de Barrancs, que se ha convertido en una clásica del esquí de montaña con sus 1.400m de bajada hasta el Plan d’Aigualluts, y que suele ser esquiable hasta junio.

Desde el refugio de la Renclusa se sube en dirección sur al Portillón Superior, para descender al glaciar del Aneto, el cual se atraviesa sin mayores dificultades hasta situarse bajo el pico del Aneto. En el último tramo hasta la antecima, la pendiente aumenta sin llegar a plantear problemas serios si se está bien equipado. Una vez allí tan solo faltan unos últimos metros para alcanzar la cima, en medio, el Puente de Mahoma (F). En verano, se trata de un paso horizontal sobre bloques de unos 15 metros, con muy buenos agarres, pero que puede impresionar por la caída que tiene a ambos lados. En invierno es lo mismo pero con frío, guantes, crampones y cubierto de nieve y hielo.


7. Tuc de Molières (3.009m)

Pic de Mulleres / Foto: Andreube [CC0]
Tuc de Molières / Foto: Andreube [CC0]

El Tuc de Molières (3.009m), en el límite entre Huesca y Lleida es una opción perfecta para iniciarse en este tipo de ascensiones y lograr nuestro primer tresmil invernal. Las dos principales vías de acceso transcurren desde la Besurta y desde el Hospital de Vielha, junto a la boca sur del túnel.

La forma más sencilla de alcanzar la cima es por la vertiente occidental, desde la Besurta. Russel, tras su conquista en 1.879, afirmaba que se podía llegar hasta su cima montado en burro. En invierno llevar piolet y crampones.

Desde la Besurta, la ruta se dirige al Plan d’Aigualluts y continúa por el valle de la Escaleta y los ibones de la Escaleta (2.330m) por un itinerario evidente. Prosigue en dirección sur pasando por los ibones de Mulleres y continúa hacia el collado entre la Tuca de Ixalenques y el Tuc de Molières. Mucho antes de alcanzar el collado, nos desviaremos hacia la izquierda para alcanzar la cima por pendientes fáciles.

La ruta desde el túnel de Vielha es más complicada, pues atraviesa una zona bastante inclinada hasta el collado de Mulleres y supera una cresta aérea de bloques (PD en conjunto).


8. Punta Alta de Comalesbienes (3.014m)

Punta Alta de Comalesbienes / Foto: @sonialabrador55 (Instagram)
Punta Alta de Comalesbienes / Foto: @sonialabrador55 (Instagram)

La Punta Alta de Comalesbienes es el punto culminante del nucleo de cumbres al Este del embalse de Cavallers. El punto de partida se sitúa en una de las curvas de la pista que llevan al embalse, pero que en invierno, a causa de la nieve, suele permancer cortada. Si encontramos nieve desde abajo, la subida por el barranco de Comalesbienes hasta el Pas de l’Oso, ya presenta bastante inclinación. Después la pendiente disminuye y el valle se abre en la cuenca lacustre en la que se asientan los Estanys de Comalesbienes. La subida se pone seria (45º-50) para alcanzar el colladito justo a la izquierda de la Punta Alta, que la une con el Pic de Comalesbienes. La cresta para alcanzar la cima no es dificil pero es bastante airosa y está prohibido resbalar.

El descenso más rápido es por el mismo itinerario. Si se quiere poner el broche a esta ruta, se puede descender hacia el valle de Colieto y pasar la noche en el refugio Ventosa y Calvell. El primer tramo de bajada desde la cima, siguiendo la cresta que cae hacia el norte, es el más delicado, y vendrá bien un segundo piolet. Después la cresta se vuelve más ancha y menos expuesta hasta el coll Arenos. A partir de aquí la pendiente decrece hasta alcanzar el fondo del valle de Colieto, que seguiremos por terreno horizontal hasta el refugio Joan Ventosa i Calvell para pasar allí la noche. El descenso al embalse a Cavallers es evidente y sin dificultades.


9. Pica d’Estats (3.143m)

Vertiente sur de la Pica d’Estats. / Foto: Seruba [CC BY-SA 3.0]

La Pica d’Estats es el techo de Cataluña y eso ya es motivo suficiente para querer alcanzar su cima. De todos los macizos pirenaicos en los que se concentran los tresmiles, este es el más oriental y también el más apartado. La subida a la Pica d’Estats se suele hacer principalmente por dos vías; desde el sur por la Vallferrera y desde norte por el refugio Etang du Pinet.

En la vertientel sur, el punto de referencia es el refugio de Vallferrera, al que se accede si la nieve lo permite por una pista de 11 kms desde Àreu y un paseo de 15 minutos.

Desde el refugio, el itinerario flanquea hacia la izquierda las pendientes del Pic d’Areste para introducirse en el barranco de Sotllo. El camino asciende por el lado izquierdo, a media ladera, hasta el Plans de Sotllo. A continuanción se supera otro escalón por el lado izquierdo (margen derecha del barranco) para alcanzar el Estany de Sotllo y posteriormente el Estany d’Estats. La pendiente se inclina considerablemente a partir de aquí para ganar el Port de Sotllo, en el tramo más duro de todo el recorrido. Para alcanzar la cima, la ruta normal desciende un centenar de metros por la vertiente norte para ascender a continuación al Este, hacia el Montcalm, y girar luego al sur, hacia el Pic Verdaguer y la Pica d’Estats.

Desde la vertiente norte la subida comienza a tan solo 1.200m, en L’Artigue. En la primera jornada en la que se suele dividir la ruta, se sube hasta el refugio del Etang du Pinet (2.250m). Al día siguiente se remonta el barranco de la Cometa d’Estats hasta el Etang d’Estats y se sigue a la izquierda (E) al Etang de Montcalm. De aquí se vuelve a girar al sur remontando la ladera hasta el Col de la Coumette, donde se enlaza con el itinerario del Port de Sotllo a unos 2.900 metros de altura, muy cerca ya de la Pica d’Estats (3.143m).

TE PUEDE INTERESAR:

>> Los ‘tresmiles’ del Pirineo

>> 7 ascensiones y rutas en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

>> Picos Solitarios en los Pirineos: Los Valles Occidentales